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    China baraja la posibilidad de unirse en el futuro al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico, comunicó el primer ministro chino, Li Keqiang. Al firmar ese acuerdo Pekín no solo ocupará el hueco que fue dejado por Washington. También podrá convertirse en su principal fuerza motriz, opina el experto Xu Liping.

    El llamado Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) fue firmado el 4 de febrero del 2016 solo por tres países, Nueva Zelanda, Singapur y Chile, para establecer una zona regional de libre comercio. Poco a poco, más Estados de la región de Asia Pacífico se unieron al TPP. El objetivo de este acuerdo fue reducir las barreras arancelarias, así como regular las normas en el ámbito del derecho laboral, la protección de la propiedad intelectual, el medio ambiente y otras esferas.

    ¿Por qué se ha abstenido China de unirse al TPP durante años?

    Washington comenzó a apoyar activamente la iniciativa bajo la Administración Obama como una especie de contrapeso a la creciente influencia de China en la región. Por ello, Pekín durante mucho tiempo no podía firmar el acuerdo.

    Donald Trump
    © REUTERS / Jonathan Ernst
    Durante su campaña electoral el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó con  vehemencia el TPP, subrayando que la participación en esta integración internacional no era rentable para su país: según él, este reducía empleos y proporcionaba injustamente las mayores ventajas competitivas a los países menos desarrollados. Como resultado, tras haber ganado en las elecciones, Trump retiró unilateralmente a EEUU del TPP. 

    A pesar de eso el TPP no dejó de existir, sino que cambió un poco de formato. Once países, incluidos Japón, México, Singapur y Australia, firmaron el Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico, o TPP-11, que incluyó en sí la mayor parte de las disposiciones del acuerdo anterior. Su objetivo era crear en la región Asia Pacífico un mercado común parecido al de la UE.

    Hasta ahora, China no ha mostrado su postura sobre el TPP-11. Las declaraciones actuales del primer ministro del Consejo de Estado de China envían la primera señal de que el país asiático podría considerar la posibilidad de unirse a este acuerdo. Si esto sucede, Pekín se convertirá en la fuerza comercial más poderosa entre todos los miembros del Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico y, por lo tanto, ocupará el lugar de EEUU, destacó a Sputnik Xu Liping, investigador del Instituto de Estudios de Asia Pacífico y Estrategia Global de la Academia de Ciencias Sociales de China.

    "Creo que China desempeña un papel cada vez más constructivo en la promoción de la liberalización del comercio. De hecho, esta estrategia satisface no solo a los intereses chinos, sino también a los de toda la región", aseveró el experto.

    El ejemplo de Vietnam ayudará a superar las discrepancias

    Sin embargo, todavía no está claro lo lejos que fue Pekín en la consideración de la idea de unirse al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico. También cabe destacar que China no está de acuerdo con todas las disposiciones del TPP-11. Para el país asiático no son aceptables las siguientes pautas del acuerdo: 

    • el permiso para fundar sindicatos organizados; 
    • limitar el papel de las empresas estatales en el comercio.

    Por otro lado, el ejemplo de Vietnam demuestra que un país socialista con una economía mixta puede adaptarse perfectamente a los requisitos del TPP-11 e incluso beneficiarse enormemente de ese acuerdo de libre comercio. Durante los primeros siete meses de la participación de Hanói en el Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico, el superávit de su balanza comercial consistió en 1.800 millones de dólares y la mitad de esta suma fue acumulada gracias al TPP-11.

    Dado que últimamente China se ha centrado en aumentar la apertura de su propia economía y en apoyar el libre comercio, los requisitos del Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico no deberían convertirse en un obstáculo serio para el país asiático en caso de que quiera firmarlo.

    EEUU, el principal obstáculo en el camino 

    Es poco probable que otros miembros del TPP-11 se opongan a establecer un régimen comercial especial con China, dado que el país asiático es el mayor mercado y el principal socio comercial para la mayor parte de ellos, incluidos Australia, Nueva Zelanda y Japón. El libre comercio con China fortalecerá la posición competitiva de sus productos en el mercado chino. Mientras tanto Estados Unidos puede representar el único obstáculo. Si bien EEUU se ha retirado del acuerdo, es capaz de presionar a otros países para que no acepten a China en el Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico, advirtió Xu Liping.

    "Washington no quiere que Pekín se una a este acuerdo porque puede hacerse con el liderazgo de la liberalización del comercio en la región. Este desenlace no responde a los intereses geopolíticos, comerciales y económicos del país norteamericano", resaltó el experto.

    Actualmente, 11 países del TPP-11 se atribuyen el 13% de la economía mundial. Una vez unida a ellos, China fortalecerá considerablemente el potencial de esta integración internacional, dado que su participación en la economía global es mucho mayor que la de otras partes firmantes del Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico en conjunto.

    La historia ha demostrado que el factor estadounidense no debe ser subestimado. Australia, por ejemplo, que es el socio clave de EEUU, intervino inesperadamente como el primer país en solicitar una investigación internacional sobre las causas del brote de coronavirus en Wuhan. Pero fue Washington el que promovió activamente la teoría relacionada con una fuga del SARS-CoV-2, sin proporcionar hasta ahora ni una sola prueba que la confirme.

    Mientras tanto otros aliados tradicionales de Washington, incluidos los de la Unión Europea, trataron de mantener una postura neutral al respecto para no ofender a Estados Unidos y enemistarse con China. En este sentido Australia se apresuró y se involucró en una situación desagradable. Como resultado, sus relaciones con China comenzaron a deteriorarse. El comercio con China, que es vital para Australia, sufrió en primer lugar.

    Quizás otros países que se encuentren en un triángulo con China y Estados Unidos sopesarán más cuidadosamente todos los pros y los contras antes de apoyar el curso estadounidense gracias al mal ejemplo de Canberra, concluyó Liping.

    Etiquetas:
    China, EEUU
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