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    El fabricante francés anuncia una reducción de 2.000 millones de euros en su negocio para afrontar la crisis del sector, también acuciado por la urgencia de la transición energética. Se despedirá al 8% de la plantilla global y se recortará la producción de vehículos. La filial de la empresa en España, en vilo ante la falta de más detalles.

    La crisis del sector de la automoción golpea duramente y viene de atrás. Al igual que sucede en amplios sectores de la economía española, la pandemia de coronavirus ha terminado por acelerar un proceso que en el caso de esta industria es global y también está ligado a la transición y cambio de modelo energético.

    Los planes anunciados por Renault incluyen un recorte escalonado de su plantilla a lo largo de tres de años y, en principio, sin tener que recurrir a los despidos. El gigante francés tiene la intención de sostener un "diálogo ejemplar" con los sindicatos y las autoridades de los países donde están emplazadas sus fábricas. En concreto, el fabricante reducirá su plantilla en Francia en 4.600 personas y unas 10.000 en el resto del mundo. Está prevista una reducción en la producción de automóviles, que pasará a ser de 3,3 millones de unidades en 2024 (en 2019 se fabricaron 4 millones).

    Un golpe más para España

    El reciente anuncio de la japonesa Nissan de cerrar su planta industrial en Barcelona cayó como un mazazo en los actores del sector español de la automoción. La automovilística nipona, que en Cataluña está aliada con Renault y Mitsubishi, dejará directamente en el paro de aquí a diciembre a más de 3.000 trabajadores, destino al que previsiblemente arrastrará a otros 20.000 de las empresas auxiliares.

    En medio de este contexto, las noticias provenientes de Renault, aunque no tan drásticas, no invitan al optimismo. El grupo industrial francés busca reducir sus gastos en 2.150 millones de euros para hacer frente a la que considera la "mayor crisis" de la historia de la industria de la automoción. A tal fin sus plantillas a nivel mundial menguarán un 8%. La filial de Renault en España opera cuatro fábricas y una plantilla de 11.650 trabajadores, que por el momento desconocen su destino ulterior, ya que la empresa francesa no ha abundado en detalles.

    En principio, la voluntad de Renault, que está participada en un 15% por el Estado francés, es aplicar "medidas de reconversión, de movilidad interna y de salidas voluntarias". No se especifica el modo en que afectarán a los trabajadores con contrato temporal. Lo que sí está clara es la condicionalidad de las ayudas que inyecta el Gobierno francés a su industria del motor y que ascienden a 8.000 millones de euros: para recibirlas, todas sus marcas, incluida Renault, deben comprometerse a impulsar la fabricación de coches eléctricos y localizar en Francia la actividad industrial de las tecnologías avanzadas. Y en Valladolid estaba previsto producir un coche de tecnología híbrida.

    Las ciudades españolas que albergan plantas de producción de Renault son Valladolid, Palencia y Sevilla. En las dos primeras se fabrican motores y vehículos. En la capital andaluza, las cajas de cambio de marchas. Con sus trabajos detenidos desde el 16 de marzo, a los 11.650 trabajadores españoles de Renault se les aplicó un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). El 16 de abril parte de sus cadenas de montaje reanudaron los trabajos, que secundó el resto a partir del día 29 de ese mismo mes.

    Un sector clave de la economía española

    Según datos del cuarto trimestre de 2019, la industria de la automoción representa el 10% del Producto Interior Bruto (PIB) español y hasta el 19% del volumen total de sus exportaciones. Emplea a 300.000 personas en puestos de trabajo directos y a otros 2 millones en puestos indirectos o auxiliares.

    En Palencia, Renault fabrica los modelos Megane y Kadjar, exportándose hasta el 85% de su producción. En Valladolid, la factoría más antigua de la casa francesa en España (abrió en 1965), estaba previsto producir el primer modelo híbrido enchufable (con alimentación a la red para cargar sus baterías) sobre la base del modelo Captur. En general, España es el segundo productor de automóviles de la UE tras Alemania. En el concierto mundial, ocupa el octavo lugar de una clasificación dominada por China.

    Pero Renault no es indemne a la crisis de una industria que en todo el mundo arroja pérdidas, acrecentadas por culpa de la pandemia de coronavirus y las medidas de cuarentena para hacerla frente, que ha dejado sin capacidad adquisitiva a todo aquel desprovisto ahora de sus anteriores ingresos, que ya no puede enfrentar el gasto que supone comprar un automóvil nuevo. La marca francesa perdió más de 5.000 millones de euros durante los tres primeros meses de 2020, producto de una caída del 19,2% de su facturación y un descenso del 25,9% de las ventas (672.962 vehículos). En España la compañía vendió 182.026 unidades en ese espacio de tiempo, un 3,3% menos respecto al mismo periodo del año anterior.

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    fábrica, plantilla, Expedientes de Regulación de Empleo (ERES), cierre, coronavirus en España, pandemia de coronavirus, coronavirus, crisis económica, industria automotriz, Renault-Nissan, Renault
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