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    En noviembre de 2019 el Fondo Monetario Internacional anunció la renovación de la Línea de Crédito Flexible (LCF) para México, la cual asciende a 60.579 millones de dólares.

    Este monto representó una reducción de casi 20% respecto a 2016, cuando el Gobierno de Enrique Peña Nieto obtuvo la última renovación de la LFC por 74.000 millones de dólares. Sin embargo, a partir de la administración de Andrés Manuel López Obrador la Comisión de Cambios, formada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Banco de México (Banxico), inició con una estrategia de revisión para buscar que el país se retire de manera gradual de este instrumento.

    FMI
    © Sputnik / Natalya Seliverstova
    México ha mantenido abierta esta línea desde 2009 como un recurso extraordinario que podría ayudar en un entorno de riesgos externos imprevistos. Pese a ello, nunca ha solicitado los recursos del LCF, un aspecto que recientemente ha sido cuestionado por calificadoras como Fitch, la cual afirmó que el país podría recurrir a esa línea para crear estímulos fiscales que faciliten la recuperación de la economía tras la pandemia de COVID-19.

    Expertos consultados por Sputnik explicaron que la LCF puede, en última instancia, ayudar a equilibrar las finanzas públicas del país, pero también alertaron sobre la importancia de que el Gobierno de México apele a otros mecanismos para fortalecer la economía nacional.

    Janneth Quiroz Zamora, subdirectora de Análisis Económico de Grupo Financiero Monex, señaló que la LCF funciona de manera similar a una de tarjeta de crédito, ya que un país tiene la posibilidad de pagar sus gastos hasta el límite que tiene pactado con el FMI.

    "A través de este dinero, lo que se pretende es tratar de reducir la brecha que, ante un episodio de crisis, se genera entre los ingresos públicos y gastos. Ahí es donde entra lo que está sucediendo en México: lo que se ha mencionado es que no se quiere contratar deuda de ningún tipo, ni en el FMI, ni en los mercados locales o internacionales", declaró Quiroz Zamora.

    Sobre esto, Arturo Huerta González, profesor de Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que las LCF generalmente han servido para garantizar a los inversionistas extranjeros la disposición de dólares en mercados emergentes, como es el caso de México.

    Sin embargo, Huerta González recordó que durante marzo la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) estableció acuerdos temporales de liquidez en dólares (líneas swap) con Banxico, a partir de los cuales México ha podido hacer frente a la demanda de dólares durante las últimas semanas.

    "Lo que está haciendo Banxico en las subastas que ha estado realizando es utilizar esos recursos, obtenidos de la Fed, y no de las líneas de crédito, porque si se empiezan a utilizar las líneas de crédito del FMI y las reservas internacionales vas a mandar señales a los mercados de que estás en apuros y, en consecuencia, esto llevaría a que más inversionistas salgan del país", consideró el profesor de la UNAM.

    Desde la perspectiva de Arturo Huerta, México hace bien en no recurrir a su línea de crédito porque la entrada de capitales extranjeros al país se reducirá en los siguientes meses, por lo cual no debería apremiar al Gobierno satisfacer la demanda especulativa de dólares en el país.

    "Yo estoy a favor del control de cambios, es decir, disminuir la salida de capitales del país, porque esa historia ya la hemos visto: nos han descapitalizado. Está la crisis de 1982, de diciembre de 1994, que nos llevó a la contracción económica de 1995. En este contexto de crisis que se está enfrentando a nivel mundial, la salida a la crisis va a depender de cómo los países reaccionen, y México estaría reaccionando igual que en las crisis anteriores: satisfaciendo la demanda especulativa en dólares", comentó.

    Por su parte, Janeth Quiroz coincidió en que un endeudamiento podría afectar la calificación soberana de México. No obstante, dijo que el Gobierno también podría estabilizar la situación interna con base en una estrategia de endeudamiento limitado para aprovechar la Línea de Crédito Flexible que tiene contratada con el FMI.

    "La dicotomía que hay ahora es endeudarse o no para tratar de solucionar las cosas al corto plazo. Me parece que un endeudamiento limitado (máximo 5% del PIB), en cualquier mercado, ayudaría mucho a aliviar esta brecha que va a existir entre los ingresos y los gastos, que generarán un déficit mucho mayor", opinó la subdirectora de Análisis Económico de Grupo Financiero Monex.

    Para Quiroz Zamora, esto permitiría al Gobierno acaparar una proporción del gasto que dejará de realizar el sector privado, con el objetivo de que esto no afecte, por ejemplo, a las empresas o al consumo interno. Como muestra, citó el caso de Estados Unidos, cuyo Gobierno ha implementado una política de transferencias directas para evitar que la demanda interna se paralice y provoque la quiebra de las compañías locales.

    "Más adelante, estas empresas pagarán impuestos, y a través de ese pago, el Gobierno recibirá más ingresos. Si estas empresas quiebran, pues más adelante no van a pagar impuestos. En ese sentido, esta deuda, dirigida a estos objetivos puntuales, estaría garantizando que, una vez que empiece a recuperarse la economía, el Gobierno pueda restablecer de manera más acelerada los ingresos tributarios", comentó Janneth Quiroz.

    En el mismo sentido, Arturo Huerta González resaltó la importancia de que México aproveche la crisis económica para fortalecer su mercado interno. Pero no concordó con la posibilidad de que el Gobierno adquiera deuda externa, porque en este momento no existen las condiciones que aseguren la posibilidad de cubrir en dólares cualquier compromiso adquirido por el país.

    "En dado caso, tú endéudate en tu moneda. Un Gobierno soberano tiene control de su moneda y no caes en problemas de insolvencia: la puedes ir refinanciando permanentemente. Yo no utilizaría esa línea de crédito flexible porque está en dólares. ¿Cómo la vas a pagar? Tendría que canalizarse, en última instancia, para impulsar sustitución de importaciones y así ahorras divisas para poderla pagar", planteó.

    En ese sentido, el profesor de posgrado de la UNAM propuso que el Gobierno implemente estrategias para resguardar el capital financiero ya invertido en el país. Desde su perspectiva, esto podría hacerse mediante la creación de opciones de inversión en el sector industrial o agrícola del país, a fin de asegurar el abasto interno de productos e insumos tras la pandemia.

    Por su parte, Janneth Quiroz reconsideró la posibilidad de que la LCF de México pueda ayudar al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador a financiar iniciativas que favorezcan la productividad del país. De manera similar a los créditos que adquiere una persona cuando desea iniciar su propia empresa, mencionó que es posible invertir en proyectos rentables que traigan beneficios a largo plazo que, e igualmente, pueden ayudar para pagar la deuda adquirida con entidades internacionales como el FMI.

    "Muchas autoridades en este momento están tratando de llenar este vacío que dejó el aislamiento, la parálisis económica, para no dejar que las empresas quiebren. Todo está enlazado y, en resumen, la idea es que todos estén bien: familias, empresas y todos los actores económicos. Entre mejor estén, el Gobierno tiene asegurados sus ingresos hacia adelante", finalizó.

    Etiquetas:
    deuda, endeudamiento, deuda pública, deuda externa, deuda estatal, México, Andrés Manuel López Obrador, Fondo Monetario Internacional (FMI)
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