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    Los científicos rusos se preparan para presentar sus propuestas para el Plan de Acción Nacional con el que se espera salir de la pandemia en Rusia. ¿Qué sectores de la economía en el mundo pospandémico serán un motor de desarrollo? ¿Cómo sobrevivirá la ciencia al momento de la verdad?

    Con estas preguntas el presidente de la Academia de Ciencias de Rusia, Alexandr Serguéyev, inauguró una reunión en línea organizada por el Ministerio de Educación Superior y Ciencia de Rusia, la Academia de Ciencias de Rusia y el portal Rusia Científica.

    De la crisis al crecimiento, evitando el estancamiento

    Hasta el final de 2020, Rusia se enfrentará a una profunda crisis estructural, según el profesor Abel Aganbeguián, director del Departamento de Teoría Económica y Política de la Academia Presidencial Rusa (RANJiGS, por sus siglas en ruso) y miembro de la Academia Rusa de Ciencias. En su opinión, la crisis se deberá a tres factores: al coronavirus, a la situación en el mercado de petróleo y del gas y a las consecuencias de siete años de estancamiento.

    El decepcionante pronóstico del profesor es el siguiente: el PIB ruso disminuirá cerca del 8%, la renta real disponible bajará entre un 8% y un 10%, el presupuesto del Estado se reducirá 1,5 veces, el resultado financiero de las empresas bajará a la mitad debido a la quiebra de las pequeñas y medianas empresas, el número de pobres en el país alcanzará los 30 millones.

    Al mismo tiempo, el académico recordó que el país pudo superar la crisis de 2009: "En un año y medio hemos restablecido el nivel máximo de 2008". Luego se desarrolló un programa contra la crisis en el que se gastó el 10,9% del producto bruto total y 211.000 millones de dólares en las reservas de oro y divisas para mantener el rublo.

    Aganbeguián está convencido de que la cantidad de dinero que Rusia necesita gastar para superar la crisis se sitúa entre los 10 y los 15 billones de rublos al año (entre 141.000 millones y 212.000 millones de dólares). En su opinión, es extremadamente importante hacer del Banco Central un banco para el desarrollo social y económico, y hacer que el sistema bancario colabore con las medidas del Gobierno para resolver los problemas sociales y económicos.

    La idea principal del profesor es que la pandemia ha brindado a Rusia una oportunidad única de pasar de la crisis al crecimiento social y económico inmediato, en lugar de volver al estancamiento. 

    "El estancamiento no tiene un mecanismo para salir de él y pasar al crecimiento; por el contrario, solo provoca tendencias negativas. La crisis, por otro lado, contiene el mecanismo más importante para salir de ella. La mayoría de las empresas industriales ya ha empezado a trabajar en el país y se han abierto obras de construcción", explica. 

    Está convencido de que la población se irá de vacaciones y que trabajará intensamente para compensar la pérdida de ingresos, lo cual impulsará la economía. "Además, los precios del petróleo en abril rondaban los 18 dólares, y ahora han subido a 25 dólares, y para finales de año pueden oscilar entre 30 y 35 dólares", añade. Se trata de una importante compensación, dice. El país perdió debido a que "los ingresos de la producción de petróleo y gas disminuyeron dos veces y media".

    En su opinión, para pasar de la crisis al crecimiento es necesario impulsar los dos principales motores del crecimiento: la inversión en el capital fijo y la inversión en la economía del conocimiento, es decir, el capital humano.

    Exceso de emisión de dinero

    El presidente del Instituto Nacional de Investigación de Economía Mundial y Relaciones Internacionales E.M. Primakov de la Academia Rusa de Ciencias, el académico Alexandr Dinkin, ofrece una estrategia anticrisis completamente distinta. Destacó que el indicador de estabilidad financiera soberana para grupos de países con mercados emergentes este mayo muestra que Rusia ocupa el primer lugar en términos de estabilidad financiera. Kazajistán, Israel y Polonia están cerca de Rusia en la lista.

    En el sector bancario ruso no es necesario hablar ni de déficit, ni de pánico bancario, opina. Los tres paquetes de apoyo anunciados para la esfera social y la economía se estiman en un 4,1% del PIB, y no son críticos para la estabilidad del sector financiero. Un cauteloso optimismo también se apoya en un pronóstico fiable de que Rusia tendrá una cosecha de grano récord este año. 

    El académico admite que la administración de EEUU está tratando de resolver el problema con un poderoso golpe financiero, lo que representa una estrategia diferente. 

    "Vemos que Estados Unidos practica una política financiera de guerra. El nivel de su deuda pública, mientras tanto, se acerca al 107% del PIB. La última vez que este nivel de deuda pública fue semejante fue en 1946", revela el profesor.   

    Según sus estimaciones, la estrategia estadounidense para superar la crisis implica muchos problemas que solo pueden exacerbar la situación de una profunda recesión en vista a una posible segunda ola de la epidemia. El exceso de emisión de dinero con tasas de interés bajas solo puede llevar a burbujas financieras y a un aumento de la inflación retrasado, según el académico.

    En general, en su opinión, la crisis de 2020 no es una crisis económica financiera estándar, como, por ejemplo, la crisis asiática de 1997 y 1998, y no es la Gran Depresión. Es una crisis externa por circunstancias externas a la economía, en este caso, una pandemia. 

    "No deberíamos esperar cambios demasiado graves. No ocurrieron ni siquiera después de la gripe española entre los años 1918 y 1920", recalca.

    El ocaso de las metrópolis y mayor libertad

    Inmediatamente después de la pandemia, la gente verá que la economía funciona de forma completamente diferente. Esta opinión fue expresada por Konstantín Korishchenko, director del Departamento de Mercados de Valores e Ingeniería Financiera de la Facultad de Finanzas y Banca de RANJiGS. A su juicio, la pandemia ha demostrado de manera contundente serios cambios estructurales en los tres elementos de la economía: la producción, la venta y el consumo.

    Cree que ahora está teniendo lugar un experimento económico a gran escala en términos de cambio de la naturaleza de la producción: "La interacción dentro de la oficina entre personas se ha convertido en trabajo a distancia, y las empresas se han pasado bruscamente al teletrabajo".

    También se ha observado un desarrollo gradual del comercio electrónico, pero debido a las limitaciones epidemiológicas, los proveedores se vieron obligados a pasar bruscamente al formato en línea. Añadió que la pandemia ha impulsado el desarrollo de la impresión en 3D en todo el mundo, un mecanismo que podrá proporcionar variedad de productos.

    Sin embargo, los cambios más fundamentales ya se están dando, y seguirán dándose en el campo de las relaciones laborales. Según algunos datos, en EEUU el 29% de la fuerza laboral puede trabajar a distancia. Las estimaciones preliminares muestran que trabajar desde casa ha resultado ser un tercio más eficiente y la mitad de barato para las empresas. 

    "Todo esto hará que las fronteras se difuminen: si ayer contrató a un contable que trabaja en Moscú, mañana invitará a un contable de Minsk o Vladivostok, por ejemplo. Después de la pandemia, las relaciones entre las empresas y las personas cambiarán: donde había una empresa con muchos empleados habrá un empleado en varias empresas", agrega.

    ¿A qué conducirá en términos de estilo de vida? De acuerdo con el experto, habrá un cambio en la semana laboral: de cinco días, a varias horas en la oficina. Y como resultado, la gente se mudará fuera de las grandes ciudades. Opina que la era de las metrópolis está en su ocaso.

    Etiquetas:
    Ministerio de Educación de Rusia, Academia de Ciencias de Rusia
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