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    La Organización de las Naciones Unidas triplica la suma que había planeado invertir en ayudar a los países a luchar contra la expansión del coronavirus. Desde el ente advierten que la pandemia amenaza con intensificar los conflictos, el hambre y la pobreza si la comunidad internacional no toma medidas urgentes.

    Iniciativas internacionales

    La Organización de las Naciones Unidas y sus socios han lanzado el Plan Global de Respuesta Humanitaria,  con un fondo estimado de 6.700 millones de dólares. La nueva iniciativa de la ONU tendrá como objetivo ayudar a 63 países con ingresos bajos y medios. Si bien la mayor parte de estas naciones tiene un número bajo de contagios de COVID-19, su vigilancia, las pruebas de laboratorio y sus sistemas de salud son demasiado débiles para que puedan afrontar adecuadamente la expansión del virus, según la Organización Mundial de Salud.

    "Necesitamos 6.700 millones de dólares para proteger a millones de personas y ayudar a detener la expansión del virus por todo el mundo. La ayuda humanitaria no es solo un imperativo moral, es una necesidad práctica para combatir la pandemia. Si el COVID-19 causa estragos en las clases más pobres, todos estamos en riesgo", declaró el secretario general de la ONU, António Guterres, en un mensaje de vídeo.

    Antes de su comparecencia, el coordinador humanitario de la ONU, Mark Lowcock, advirtió que los conflictos, el hambre y la pobreza pueden aumentar si no se adoptan ahora mismo medidas urgentes para apoyar a las capas de la población mundial más vulnerables.

    "Si no apoyamos a las personas más pobres —especialmente a las mujeres, a las niñas y a otros grupos vulnerables— mientras luchan contra la pandemia y no abordamos el impacto de la recesión global, todos nos enfrentaremos a consecuencias indirectas que seguirán durante muchos años. Eso acabaría siendo aún más doloroso y mucho más costoso para todos", destacó.

    El Plan Global de Respuesta Humanitaria es una actualización de la iniciativa anterior propuesta por el secretario general de la ONU a finales de marzo que contaba con 2.000 millones de dólares.

    Los recursos por valor de 1.000 millones fueron utilizados para construir instalaciones con lavabos en los campamentos de refugiados y otros lugares vulnerables al virus, así como para ofrecer suministros médicos, incluidos guantes, mascarillas quirúrgicas, respiradores N95 y kits de prueba. Además, se construyeron nuevos puntos de conexión de transporte aéreo y casi dos millones de personas en todo el mundo, incluidos médicos, recibieron la información necesaria sobre el coronavirus a través de un portal administrado por la ONU que les ayudaría a identificarlo.

    Otras organizaciones mundiales también aumentaron sus programas de apoyo a aquellos países más afectados que otros por la expansión del brote. Por ejemplo, el Banco Mundial aprobó el 7 de mayo del 2020 un préstamo por valor de 500 millones de dólares para Ecuador, el quinto país más afectado en América Latina con más de 29.500 contagios. 

    El préstamo es de margen variable, reembolsable en 28 años y con un período de gracia de 11 años. Sus recursos se utilizarán para ayudar al país latinoamericano a lograr tres objetivos:

    • apoyar al Gobierno ecuatoriano en su respuesta al COVID-19;
    • eliminar las barreras existentes para el desarrollo del sector privado y apoyar la recuperación económica;
    • promover la eficiencia del sector público y la sostenibilidad fiscal después de la crisis sanitaria.

    Programas nacionales

    El colapso de la producción y la demanda que la pandemia ha causado empuja a los gobiernos de diferentes países a ampliar urgentemente los programas de apoyo fiscal para los sectores corporativos y privados.

    La tercera economía mundial, Japón, que antes de la pandemia ya había estado al borde de una recesión, confeccionó en abril un paquete de estímulo económico récord estimado en 1.100 millones de dólares. Una vez aprobada la iniciativa, sus recursos se utilizarán para pagar efectivo a los hogares y ofrecer préstamos a las pequeñas empresas.

    Un hombre cerca de la oficina de empleo en Madrid, España
    © REUTERS / Sergio Perez
    Mientras tanto la elite gobernante japonesa va alzando su voz exigiendo más ayuda financiera tras la decisión del Gobierno de prolongar el estado de emergencia para todo mayo. Este paso, según creen, aumenta la posibilidad de más quiebras y pérdida de empleo. Muchos analistas ya se han percatado de las señales alarmantes en la economía japonesa, que se contrajo casi un 20% en el primer trimestre del 2020 con los mercados de exportación paralizados y los Juegos Olímpicos de verano pospuestos, informó la agencia Bloomberg.

    La economía estadounidense, por su parte, perdió unos 20,5 millones de empleos solo en el mes en abril, disparando la tasa de desempleo hasta el 14,7%. Ambos indicadores son de récord. La cifra total de desempleados en EEUU supera los 33 millones.

    Como resultado, el Senado aprobó otro paquete de apoyo financiero estimado en 484.000 millones de dólares para financiar a las empresas pequeñas, los hospitales y las pruebas de COVID-19 a medida que la economía estadounidense intenta recuperarse de la pandemia.

    En Rusia, cuya economía había dejado de crecer vertiginosamente en los últimos años, se puede apreciar una situación parecida: el Estado incrementó sus gastos para poder luchar contra la expansión del coronavirus y las crisis sanitaria y económica. 

    Previamente el Gobierno de Rusia había aprobado dos paquetes de rescate para los ciudadanos y los negocios de unos 28.560 millones de dólares y anunció que planeaba aprobar un tercer paquete que financiará parecidas medidas de apoyo que el presidente, Vladímir Putin, anunció el 11 de mayo. Se cree que la nueva iniciativa le costará a Rusia unos 10.880 millones de dólares, revelaron al periódico ruso Vedomosti dos fuentes federales que prefirieron mantener su anonimato.

    Etiquetas:
    pandemia, ONU
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