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    Las acusaciones del presidente Donald Trump sobre la supuesta responsabilidad de China en la creación del virus SARS-CoV-2 han renovado los temores sobre una nueva etapa de guerra comercial entre ambos países. El 4 de mayo, los principales mercados bursátiles del mundo reflejaron esa desconfianza en los sectores de mayor riesgo.

    En Europa, por ejemplo, la caída en las acciones de empresas de hidrocarburos, fabricantes de automóviles, bancos y sector tecnológico arrastraron a las bolsas de París, Milán, Fráncfort y Madrid, las cuales cayeron entre 3,6% y 4,2%. En el mismo sentido, la bolsa de Nueva York reflejó pérdidas, las cuales llevaron al índice S&P 500 a iniciar operaciones con una baja de 1,2%.

    La caída de esas empresas se puede explicar por el hecho de que su comercio internacional implica una serie de procesos interconectados, muchos de los cuales dependen de las cadenas de suministro de productos manufacturados en China.

    "Una guerra comercial Estados Unidos-China provocaría volatilidad e incertidumbre y, en un segundo nivel, traería un reacomodo de las cadenas de valor. Lo que experimentamos hace unos meses es el rompimiento de ciertas marcas e industrias con las empresas chinas. El comercio, como tal, ya debe entenderse como una serie de componentes que están transitando desde distintos países hacia distintos otros", explicó César Salazar, investigador asociado del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    A su vez, México también se vio afectado por este proceso, ya que gran parte de la industria nacional obtiene suministros del mercado chino. Esto también tuvo repercusiones indirectas para Estados Unidos, puesto que buena parte de las empresas mexicanas que producen para compañías estadounidenses dependen de proveedores chinos para completar sus procesos de producción.

    Sin embargo, la perspectiva de México puede verse modificada a partir de la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial entre ese país, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Grupo Financiero Monex, por ejemplo, destacó que su ratificación puso fin a la incertidumbre en la relación comercial entre los tres países, lo cual puede servir en el mediano plazo a la recuperación y desarrollo económico de América del Norte.

    Expertos consultados por Sputnik coinciden en términos generales esa perspectiva. Ignacio Martínez Cortés, profesor e investigador del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), apunta que el T-MEC podría ayudar a atraer la inversión extranjera al país en un escenario de escalada de la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

    "México podría tener una mayor inversión de Estados Unidos por dos aspectos: uno donde la proveeduría de México, con relación a la de China, podría tener un complemento con la de Estados Unidos. Un factor para tener en cuenta es el geográfico, donde la empresa estadounidense abarata costos de logística al producir u operar desde México. Y la otra es la reducción de aranceles que tiene la empresa en México en relación con Estados Unidos", comentó.

    El periodista Federico Rubli Kaiser coincidió con este diagnóstico. Además, expresó que hay una posibilidad para que México diversifique sus exportaciones y aumente su participación en el mercado chino.

    "A México se le abren oportunidades con China, hacia mediano plazo [fines de 2020], porque muchas cadenas de valor en China se vieron interrumpidas en el suministro de insumos debido a esta crisis global por el coronavirus. Estoy pensando en las cadenas de valor en China que requieren insumos de Estados Unidos y, claramente, China tiene prioridad de restablecer esas cadenas de producción para acelerar su salida del problema", subrayó.

    Por su parte, Ignacio Martínez Cortés auguró que una eventual imposición de aranceles a la producción de China podría empujar a los empresarios del gigante asiático a incrementar sus inversiones en México.

    "Hay nueve empresas con capital chino en México que producen y proveen insumos, componentes de autopartes para las empresas armadoras. Se ha detectado un movimiento de inversión de estas empresas para tener mayor producción en el territorio nacional y aprovechar la ventaja del T-MEC para proveer desde aquí a empresas estadounidenses", destacó.

    La industria de autopartes sería una de las más beneficiadas, dado que se trata de una de las principales manufacturas de exportación.

    "Las 10 ramas más importantes de exportación tenían algo que ver con partes eléctricas y la industria automotriz. Hoy mismo lo vemos: el hecho de que Estados Unidos comience a reactivar su actividad económica después de la pandemia también depende mucho de las cadenas de valor en México, de que las empresas en México les den insumos. Ahí sí puede haber alguna posibilidad de reconversión o sustitución de manufactura china a Estados Unidos", señaló César Salazar.

    Sin embargo, Salazar igualmente consideró que habría pocas oportunidades para relocalizar otros procesos de producción en México, debido a las limitaciones tecnológicas que persisten en otras industrias del país.

    "Hay procesos técnicos que en México no hacemos y que se desarrollan en China con gran productividad. Yo no sé qué tanto pueda darse un efecto de relocalización. Sin duda que con el tiempo podría darse, pero en el corto y el mediano plazo lo dudo mucho", alertó el investigador de la UNAM.

    En relación con esto, Ignacio Martínez Cortés consideró esencial que el Gobierno apoye a las empresas mexicanas para recuperar su capacidad productiva en los próximos meses.

    "Viene un ciclo muy importante, donde tanto la producción industrial de Estados Unidos con relación a la actividad industrial en México —en cuanto al comercio intrafirma— deben estar vinculados para comenzar a operar al unísono. Aquí las cadenas de suministro son muy importantes, ya que las empresas que proveen a la empresa grande, que a su vez exporta a Estados Unidos, o bien, que este tipo de empresas exportan insumos, componentes, bienes, hacia Estados Unidos para la producción final, deben estar preparadas", resaltó.

    No obstante, el primer paso hacia la recuperación económica en México debe basarse en políticas públicas que vean más allá de los beneficios a corto plazo asociados con la entrada en vigor del T-MEC. Sobre ello, Federico Rubli Kaiser advirtió que, para abrir las oportunidades de comercio de México la prioridad debe ser superar la recesión en la que ha entrado el país.

    "El comercio exterior ayuda, pero no debemos de pensar que es la parte medular para salir de la recesión. [...] Sí contribuye, pero la parte más importante y que desafortunadamente en México está ausente, es una política contracíclica para poder auxiliar a los más afectados, tanto las pequeñas y medianas empresas como directamente las familias, de darles apoyos y canalizarles transferencias directas en dinero", concluyó.

    Etiquetas:
    EEUU, México, T-MEC
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