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    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
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    El comercio electrónico crece un 50% durante el estado de alarma. Los operadores logísticos confirman el aumento, pero subrayan que estas entregas a consumidores no compensan la caída de la actividad del transporte debido a la paralización de la economía. Material deportivo, juguetería y alimentación lideran los incrementos.

    El estado de alarma instaurado en España con motivo de la pandemia de COVID-19 ha modificado los hábitos de consumo de buena parte de la ciudadanía. Así lo atestiguan las últimas cifras aportadas por las empresas de logística y transporte, encargadas de acometer el reparto de artículos adquiridos a través del comercio electrónico.

    Según datos de la Organización Empresarial de Logística y Transporte (UNO), la industria de la paquetería está acometiendo su labor "con la misma tensión que en el Black Friday", si bien con mayores dificultades, habida cuenta de que los transportistas tienen ahora que cumplir con protocolos sanitarios para los que no siempre ha habido facilidades durante esta etapa. De media, las entregas ya duplican el volumen previo al periodo de confinamiento decretado el 14 de marzo. Desde UNO se subraya que la carga de trabajo equivale actualmente a la que genera un Black Friday a finales de noviembre, cuando las ofertas y promociones de muchos comercios azuzan el consumo tanto presencial como electrónico.  

    "El comercio electrónico ha disparado su crecimiento durante el estado de alarma", afirma Francisco Aranda, presidente de UNO, la patronal de un sector que representa el 6% del PIB español. La logística y el transporte es un ámbito de la actividad laboral que gestiona unos 500 millones de envíos anuales en el país y emplea a más de 850.000 trabajadores.

    "Esta crisis sanitaria ha puesto de manifiesto que la logística en nuestro país es sinónimo de eficiencia y competitividad. Es la garantía de que la cadena de suministro, ahora más compleja que nunca, funcione", declara Francisco Aranda.

    Fuentes en esta organización explican a Sputnik que el flujo de trabajo durante el estado de alarma es complejo, dado que hay respetar en todo momento protocolos de distancia de seguridad en almacenes y de contacto cero. A principios de abril el sector logístico pasó apuros en este sentido: la carestía de equipos de protección individual (EPI) estuvo a punto de lastrar la operatividad del transporte. Pero esta dificultad parece ya superada. "Ahora la situación en el sector está mejor porque ya hay más EPIs en el mercado", confirma la fuente. "Antes no había forma de conseguirlos y la situación llegó a ser crítica, pero ahora las empresas ya han hecho acopio. Estamos hablando sobre todo de mascarillas, guantes y geles hidroalcohólicos".

    Unas cifras de doble lectura

    La venta por Internet de productos de alimentación se ha quintuplicado durante el estado de alarma. Pero este incremento del 250% en el fondo no es un dato imponente. "Se trata del 'supermercado online', una modalidad que venía de unas ventas muy pequeñas", matizan en UNO, subrayando que a efectos reales el incremento mayor es el que han experimentado los artículos deportivos (un 200%) y los de juguetería (100%).

    Los pedidos de fármacos han aumentado un 54%, el material de papelería un 40% y los productos de electrónica y servicios informáticos hasta un 36%. Incluso los artículos para las pequeñas reformas del hogar han visto duplicadas sus ventas (aumento del 100%). Pero debido al cierre temporal de tiendas y establecimientos de hostelería, este crecimiento generalizado del llamado e-commerce no ha podido compensar la reducción en un 50% de la actividad de los operadores logísticos. "El negocio B2B [Business to Business, o de negocio a negocio] se ha desplomado", sostiene Aranda.

    Es decir, el crecimiento al 50% del comercio que entrega bienes directamente al consumidor no compensa la caída del 50% de las entregas a empresas. Sectores como el textil, la construcción y el editorial no han podido aguantar su ritmo de ventas a través de Internet. "Hay negocios que reponían mercancías todos los días, por ejemplo las cadenas de tiendas de ropa, pero ahora ya no porque están cerradas", recuerdan desde UNO. Como resultado, muchas empresas de transporte se han visto obligadas a realizar expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).

    "La diferencia es que en el comercio electrónico", explica a Sputnik esta portavoz de UNO, "cada compra supone el envío de un artículo a un domicilio. En cambio, en la entrega a negocios hablamos de camiones llenos. Es decir, desde el punto de vista de la operativa, sale más rentable llevar muchas piezas antes que una".

    "La cifra de crecimiento y caída es muy parecida, pero no compensa", asegura esta fuente, que subraya que si el fenómeno hubiese sido al contrario (caída de la entrega al consumidor y alza de la entrega a negocio), el impacto económico habría sido mucho más positivo.

    ¿Puede la etapa de confinamiento crear hábitos de consumo y afianzarlos? Las proyecciones de los sectores implicados parecen así indicarlo. "Hay una madurez en el asentamiento del comercio electrónico", afirman en UNO. "Se está consolidando una etapa, que va a marcar un antes y un después en un terreno que ya de por sí en España estaba experimentando un boom. La única excepción es el comercio electrónico de alimentación: el 'supermercado online' ha duplicado sus ventas, pero la previsión es que no sea un crecimiento estructural", concluye esta fuente.

    Tema:
    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
    Etiquetas:
    Black Friday, consumo, aumento, Internet, venta, tiendas online, comercio electrónico, transportista, transporte, logística
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