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    El gas natural licuado (GNL) de EEUU se volvió demasiado caro para los compradores extranjeros. Las grandes empresas, en su mayoría europeas, están renunciando a los suministros de GNL estadounidense. Les sale más rentable pagar solo por los contratos sin enviar el gas a través del océano.

    Las empresas Shell, Total, British Petroleum, Enel y Uniper no aceptarán el GNL estadounidense contratado para junio, informó la agencia Reuters.

    No es sorpresa para nadie, puesto que todavía en marzo las españolas Repsol SA y Endesa rechazaron 200 millones de metros cúbicos de GNL. Los analistas no tenían ninguna duda de que esto era solo el principio, recuerda Maxim Rúbchenko, columnista de la edición en ruso de Sputnik.

    Ahora ya son diez las compañías que han cancelado 22 envíos de gas: 17, de la terminal de GNL de Cheniere, y cinco, de la planta de Freeport. Tendrán que pagar los contratos en su totalidad, pero esto no les importa a los europeos.

    Cheniere y Freeport venden los servicios para la licuefacción del gas. Los clientes están obligados a pagarlos, independientemente de si aceptan el GNL o no. Ahora resulta más rentable no aceptarlo.

    La tarifa de Cheniere es de tres dólares por millón de unidades térmicas británicas (MBTU), es decir, 105 dólares por cada 1.000 metros cúbicos. El gas en sí en la bolsa estadounidense Henry Hub se negocia ahora a 67 dólares, la entrega a Europa cuesta unos 36 dólares, calcula Rúbchenko.

    Como resultado, el GNL estadounidense les costaría a los compradores europeos unos 208 dólares por cada 1.000 metros cúbicos. Y en la bolsa de gas europea TTF, el combustible azul es ahora mucho más barato: unos 68 dólares, según Natural Gas Intel.

    Al pagar por la licuefacción y rechazar los suministros, los europeos están ahorrando unos cuarenta dólares por cada 1.000 metros cúbicos. Puesto que se trata de cientos de millones, la suma es grande, observa Rúbchenko. Por lo tanto, no es sorprendente que los envíos de GNL de EEUU, según Bloomberg, en abril cayeran casi un 30% en comparación con marzo.

    Los expertos opinan que esta tendencia se intensificará. La brecha de precios entre los mercados estadounidense y europeo seguirá creciendo, según Rúbchenko. La razón principal es la disminución de la producción en Estados Unidos, causada tanto por la caída de las cotizaciones del año pasado, como por la crisis actual por la pandemia del COVID-19.

    "Hasta que el mercado del petróleo se estabilice, el precio del GNL estadounidense seguirá creciendo. Y los europeos no querrán comprarlo", pronostica Rúbchenko.

    Los analistas estiman que este periodo durará dos o tres años, hasta que el mercado sienta las consecuencias de congelar muchos proyectos de gas. Se detendrá la construcción de nuevas plantas de GNL y disminuirá el desequilibrio entre la oferta y la demanda.

    Mientras tanto, las pequeñas empresas europeas que tienen contratos a largo plazo para el GNL estadounidense, son las más afectadas en esta situación. Entre ellas, la polaca PGNiG.

    Parece que los polacos sufrirán enormes pérdidas, señala Rúbchenko. Es que PGNiG no puede seguir el ejemplo de Shell, Total, BP y Enel y negarse a los suministros estadounidenses. Su contrato se celebró más bien por razones políticas, y Washington considerará su violación como una deslealtad de Varsovia, analiza el periodista.

    Al mismo tiempo, varios analistas señalan que las empresas rusas de gas, incluido Gazprom, serán las que menos problemas tendrán, puesto que la ventaja económica siempre atraerá a los clientes.

    Etiquetas:
    suministros, rechazo, gas, GNL, EEUU, UE
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