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    MOSCÚ (Sputnik) — El nuevo acuerdo OPEP+, que pretende reducir la producción de petróleo para equilibrar un mercado ampliamente deteriorado, acabó con la salida de México y un recorte de 10 millones de barriles diarios que queda en suspenso a la espera de que el país norteamericano de habla hispana cambie de postura.

    El documento oficial publicado al término de la reunión, en la que se supedita la entrada en vigor del acuerdo a la postura de México, supone un jarro de agua fría para una industria que está perdiendo una ingente cantidad de dinero diario por la pandemia, los bajos precios y la sobreoferta de mercado.

    La propuesta de México en la reunión era el compromiso de su país de reducir su producción en 100.000 barriles diarios, una cantidad que ni siquiera llega a los dos millones de barriles por mes, lo que supone disminuir tan solo un 6% con respecto a la cantidad producida por este país en marzo de 2020. La reducción que se le pedía era de 400.000 barriles diarios, 300.000 más de lo que estaba dispuesto a recortar.

    El de momento frustrado acuerdo permitía una reducción de 10 millones de barriles diarios en mayo y junio, y Rusia y Arabia Saudí soportarían el mayor peso del recorte al comprometerse en reducir entre los dos 8,5 de millones de barriles diarios.

    La OPEP+ planteaba una reducción posterior de 8 millones de barriles diarios del 1 de julio a diciembre de 2020 con un ajuste posterior (durante los siguientes 16 meses) de 6 millones de barriles diarios, hasta el 30 de abril del 2022 y exceptuando a Rusia y Arabia Saudí que mantendrían su nivel de 11 millones de barriles diarios, por ser los mayores productores entre los socios. Todo ello siempre y cuando México se uniera al acuerdo, algo que de momento no parece plausible.

    ​Las propuestas de reducción puestas sobre la mesa son muy conservadoras y están muy por debajo de lo que realmente necesita el mercado para estabilizar la situación si consideramos que la demanda de crudo para el segundo trimestre de 2020 —que coincide con la cuarentena— es de 12 millones de barriles diarios menos- y según pronostica la OPEP se verá reducida en 6,8 millones de barriles diarios en lo que resta de año.

    La inusitada postura adoptada por México contrasta con las declaraciones del mandatario Andrés Manuel López Obrador que no hace tanto pedía a Rusia y Arabia Saudí responsabilidad para mejorar la desastrosa situación por la que pasa la industria del petróleo en estos momentos.

    "Si hay una pandemia, que afecta desde luego, que está impactando en la economía, ¿cómo no llegar a un acuerdo entre Rusia y Arabia [Saudí] para no provocar la caída en el precio del petróleo y profundizar más la crisis?; o sea, ¿dónde está la responsabilidad para con la humanidad, dónde está la fraternidad universal, donde están los jefes de Estado?", se preguntaba el presidente mexicano el 4 de abril.

    La decisión de abandonar la reunión mantenida a distancia con sus colegas de OPEP+ viene en un contexto en el que las agencias calificadoras de riesgo y la propia secretaría federal de Hacienda y Crédito Público pronostican una recesión en México de entre el 4% y el 7% para 2020.

    La reticencia de México a decir sí al acuerdo viene determinada por un paquete de inversión energético que ayudaría a la empresa estatal mexicana Pemex a elevar su producción a dos millones de barriles a final de 2020.

    Queda por ver el grado de presión política internacional que sufrirá México a partir de ahora, cuyo vecino estadounidense está viendo como grandes empresas como Exxon Mobil Corp. han tenido que frenar el gasto y arriesgar la existencia de los pequeños productores independientes.

    La pelota está en el tejado de México que de esta forma decidirá el destino de la industria mundial del petróleo para los próximos meses.

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    peligro, petróleo, reducción, México, OPEP
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