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    Las contradictorias iniciativas de Arabia Saudí que han llevado a la crisis petrolera a escala global pueden formar parte de una astuta estrategia del reino para recuperar posiciones en el juego estratégico mundial de crudo, opina el experto argentino en recursos energéticos Gustavo Lahoud.

    Estas posiciones se vieron dañadas por el alza en la producción de petróleo que se ha registrado en la última década en EEUU, recordó el experto en una conversación con Sputnik.

    Cómo buscó Riad fortalecer su capacidad negociadora

    EEUU ha ido aumentando la extracción de hidrocarburos a pesar de que Arabia Saudí y el propio país norteamericano eran aliados estratégicos desde hace más de 70 años. Este incremento en la oferta de crudo debilitó el papel de Arabia Saudí como actor fundamental proveedor de este tipo de hidrocarburos al mercado estadounidense. Por si fuera poco, dicha disrupción en las normas de extracción dañó la reputación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que con sus decisiones ha buscado regular fielmente los precios desde la crisis petrolera de 1973.

    "Hay que tener en cuenta que Arabia Saudí es un actor importantísimo, diríamos el mayor productor dentro de los países de la OPEP. Y su propio rol dentro de esta organización también se ha visto debilitado a partir de la consolidación de una política de expansión vinculada a la extracción de los volúmenes no convencionales", aseveró.

    Una de las estrategias que buscaba adoptar Arabia Saudí era fortalecer su capacidad negociadora, llevando a una decisión de incertidumbre y de caída de precios. Esta situación le permitiría poder arrancar un acuerdo a Rusia en última instancia que atajase las fluctuaciones de las cotizaciones petroleras, enfatizó. Para cualquier país "resulta difícil" sostener la producción a nivel actual bajo estas circunstancias y más para EEUU, cuyas empresas podrían obtener beneficios solo si los precios son altos. 

    En estas circunstancias sería erróneo pensar que "la estrategia saudí pudiese consolidarse en la compra de los activos estadounidenses vinculados al fracking". Además, estas compañías tienen un gran apalancamiento y están expuestas a un gran proceso especulativo, aparte de que han mostrado poca rentabilidad en los últimos años. 

    "Los saudíes pueden estar orientando su mirada en la intervención para limitar decisivamente el rol que la industria de barriles no convencionales pueda tener sobre la evolución futura del mercado mundial de hidrocarburos", explicó.

    Tácticas colectivas frente al egoísmo individual 

    Además, existe otro factor que podría haber influido en que Arabia Saudí haya protagonizado una serie de iniciativas contradictorias en el mercado petrolero. Este factor, del que "tenemos poca información realmente", está relacionado con el fuerte poder político que sostiene en sus manos el príncipe heredero Mohamed Bin Salmán Saúd.

    "Y esto me indica a mí que puede ser que haya distintas visiones sobre el devenir de los acondicionamientos en el mercado global de petróleo por parte de la élite política de Arabia Saudí", aseveró. Sin embargo, las estrategias con las que varios países persiguen satisfacer los intereses individuales no serían hoy en día la mejor manera de actuar e incidir en la crisis petrolera, según Gustavo Lahoud. 

    "Sí creo que deberíamos pensar en cómo establecer una estrategia cooperativa internacional que permita entre los actores OPEP más Rusia, Canadá y EEUU restablecer regla de juego que equilibre de alguna manera la oferta y la demanda de hidrocarburos (...) y permita llevar cierta previsibilidad y certidumbre al mercado mundial", destacó. 

    Por ende, perseguir la lógica cooperativa es el mandato de cualquier país con intereses serios en el sector. Las salidas individuales de la crisis parecen en este contexto casi una táctica "suicida" o partes de un esquema que no comprende adecuadamente "la gravedad de lo que está ocurriendo", concluyó.

    El desplome de precios que se ha acentuado tras el fracaso de la reunión extraordinaria de la OPEP celebrada a principios de marzo derivó en que los tres principales productores de crudo —Arabia Saudí, EEUU y Rusia— se vieran implicados en la puja por el control del mercado petrolero. 

    Si bien durante la reunión de la OPEP+ Arabia Saudí propuso reducir aún más la producción de petróleo, tras la negativa de Rusia de hacerlo el país árabe salió con una iniciativa unilateral totalmente contraria: anunció sus planes de aumentar la producción diaria llevándola hasta los 12 millones de barriles diarios a comienzos de abril. Teniendo en cuenta que la extracción diaria en Arabia Saudí oscilaba entre los 9,5 y los 9,7 millones de barriles, derrumbó los precios de su petróleo y arrastró tras ellos a los del crudo en otros mercados.

    Etiquetas:
    Arabia Saudí, petróleo, OPEP
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