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    China ha pasado a quemar más carbón. El país envía así la señal de que el primer afectado por el brote de coronavirus está volviendo a la normalidad, ya que con ayuda de esta fuente de energía la nación asiática proporciona a muchas de sus fábricas la electricidad que estas necesitan para operar.

    La semana pasada las centrales eléctricas utilizaron más de 488.000 toneladas del carbón. Esto es el doble del mínimo registrado el 10 del febrero, según la Asociación de Transportación y Distribución de Carbón de China. De esta manera las centrales eléctricas responden al crecimiento de la demanda de electricidad, mientras que las fábricas de la segunda mayor economía del mundo reinician su actividad

    ¿Por qué China aumenta la quema de carbón?

    Más del 90% de las tiendas y de los centros comerciales y un 70% de las pequeñas y medianas empresas de China han vuelto a abrir sus puertas en la segunda mitad de marzo. Mientras tanto, el operador nacional de ferrocarriles, China Railway, ha reanudado su actividad en casi el 93% de sus mayores proyectos de construcción. 

    "Si los datos de la quema de carbón pueden mantenerse por encima de los niveles actuales y continúan aumentando, entonces este desenlace mostrará que la reanudación del trabajo se ha normalizado", destacó el analista Wang Miao, de la empresa Huatai Futures, citado por Bloomberg.

    El uso excesivo de carbón por parte de China siempre ha preocupado al mundo debido al impacto de las emisiones de dióxido del carbono sobre el medio ambiente. La interrupción de la actividad económica en el gigante asiático, provocada por la expansión del coronavirus, ha evitado que a la atmósfera se expulsen unas 1.500 millones de toneladas menos de CO2.

    Ahora, después de que Pekín anunciase el fin de la epidemia, el país asiático necesita incrementar la actividad de sus centrales eléctricas para producir energía. Mientras tanto, Europa y EEUU viven la misma situación que China ha vivido antes. Las señales de que el país asiático está volviendo a la normalidad pueden servir en el futuro como modelo a seguir para el resto del mundo, concluye la agencia estadounidense. 

    China se enfrenta a un nuevo desafío

    El 29 de marzo el presidente chino, Xi Jinping, visitó la ciudad china de Ningbo, situada en la provincia de Zhejiang. Allí conversó con los empleados de una fábrica especializada en la producción de piezas de repuesto para automóviles.

    Esta visita envía "un mensaje claro" de que China reanuda la producción industrial y las actividades sociales y describe su lucha contra el coronavirus como "una nueva norma", informó la agencia china Xinhua. Reactivar la economía y combatir la enfermedad mortal son "las dos batallas feroces" libradas por Xi. 

    La economía de la provincia de Zhejiang es muy dependiente de las exportaciones. Por ello, es crucial no solo para el plan de desarrollo de China, sino para el mundo y para sus esfuerzos por preservar la estabilidad de esta cadena de suministro global. 

    En particular, siendo el mayor hub comercial del país, el año pasado en Zhejiang se generaron ingresos por valor de 423.200 millones de dólares. Esta suma constituye más del 13% de todos los ingresos de China obtenidos gracias al comercio exterior, según los datos oficiales, citados por varios medios.

    "Es una clara señal de que China está priorizando ahora el crecimiento económico tras lograr controlar los contagios en su territorio", destacó al periódico chino South China Morning Post el profesor de economía de la Universidad de Renmin, Zhao Xijun.

    Sin embargo, las esperanzas de que la economía china se recupere rápidamente ahora están amenazadas debido a la expansión del coronavirus en Europa y EEUU. Allí, la demanda de los bienes fabricados por el país asiático está cayendo, debido a las medidas adoptadas para frenar la curva de contagios.

    China ha reabierto con éxito la mayor parte de sus fábricas, pero ahora se enfrenta a un nuevo problema: el colapso inminente en la demanda de sus exportaciones, mientras que sus consumidores detienen temporalmente la producción dentro de sus países.

    "Este shock en la industria y en el empleo implica que China no disfrutará de la esperada recuperación económica en forma de V", concluyen los analistas de la empresa Gavekal Dragnomics. 
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