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    Los índices económicos estadounidenses ya han provocado fuertes preocupaciones dentro del Gobierno. Sputnik analiza cómo la crisis en su vecino del norte podría afectar a México, un país cuyas exportaciones se pagan principalmente por EEUU y que cuenta con remesas familiares que llegan precisamente desde esta nación.

    La intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reanudar las actividades laborales en su país a partir del 12 de abril ha sido justificada por la situación económica. Pese a que el número de contagiados por coronavirus va en aumento —54.122 pacientes confirmados, además de 750 fallecidos hasta el 25 de marzo—, su Gobierno considera que una recesión presentaría un escenario más catastrófico que el actual, asociado con la crisis sanitaria por el COVID-19.

    El pánico por esta situación parece ser compartido por los inversionistas. Desde el 12 de febrero, el promedio del índice Dow Jones bajó un 35%, un hecho que afecta al patrimonio de varios sectores e igualmente perturba la confianza de los consumidores estadounidenses. Por si fuera poco, Nueva York es el principal epicentro de la pandemia por el coronavirus, con el 60% de los casos registrados en el país.

    En el mismo sentido, analistas como Goldman Sachs esperan que la economía se contraiga entre 24 y 30% durante el trimestre abril-junio, al tiempo que IHS Markit calcula la pérdida de hasta 7 millones de empleos en el mismo periodo. Ante estas condiciones, las economías de todo el mundo podrían sufrir los estragos.

    El caso de México es particularmente especial a partir del encadenamiento productivo que lo enlaza con Estados Unidos.

    "La dependencia mexicana de la economía estadounidense es muy fuerte. El volumen de exportaciones —del 80%— llevará a que sectores como el manufacturero, además del comercio y los servicios turísticos, y con ellos los bares y cafeterías, sean de los más afectados por la crisis", consideró Carlos Javier Cabrera Adame, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    Por su parte, Carlos Hernández García, analista económico de Masari Casa de Bolsa, consideró que "una desaceleración en la economía estadounidense tendría que afectar el volumen de exportaciones manufactureras de México, lo cual repercutiría en el mercado nacional y su crecimiento. Sectores como el automotriz y de electrónicos también serían de los primeros en verse afectados por esa situación".

    En entrevista con Sputnik, Cabrera Adame advirtió que la situación de la población también se verá seriamente afectada por estos factores. "Va a verse la contracción del Producto Interno Bruto (PIB) por la situación mundial. Aunque es difícil pronosticar la cifra, en 2009 el PIB mexicano se contrajo cerca del 6%, lo cual tuvo consecuencias sociales muy importantes", comentó. Recordó que, según las estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) para 2010 unos 7 millones de mexicanos habían pasado a la pobreza, mientras que 2 millones más pasaron a la pobreza extrema.

    La situación puede verse agravada en 2020 por las condiciones laborales que permean en México. "La tasa de desempleo del país es relativamente baja —3,5%—, pero el 56% de la población trabaja en la economía informal. Es un hecho que el empleo formal bajará, pero el segundo sector verá agravada su situación ante la falta de prestaciones, de seguridad social", comentó Cabrera Adame.

    Hernández García también llamó la atención sobre las consecuencias de la crisis económica en el envío de remesas a México, que en el año pasado sumó 36.048 millones de dólares, lo que representó un crecimiento de 7,04% y su mayor monto alcanzado desde que se tiene registro.

    "El aumento del desempleo en Estados Unidos ocasionará una disminución en las remesas. Este flujo ha sido importante para mantener los niveles de consumo de la población, un aspecto que tendrá repercusiones en el mercado interno. Asimismo, esto tendrá consecuencias en la exportación de hortalizas y productos agropecuarios", agregó Cabrera Adame.

    En todo caso, el analista de Masari Casa de Bolsa advirtió que debe evaluarse cuándo podrá comenzar el proceso de recuperación económica, en particular tras la pandemia del COVID-19.

    "Los componentes de la oferta y la demanda mundial, junto con el anuncio de estímulos económicos, pueden ser factores que disminuyan el impacto de la recesión económica en Estados Unidos", añadió.

    Cabrera Adame, por su parte, considera que el Gobierno mexicano podría mitigar los efectos de esa crisis a partir de dos acciones: aumentar el gasto, desaparecer el superávit primario y liberar recursos para las finanzas públicas, "así como incurrir en un déficit público mayor para apoyar a la población que se encuentra fuera de la economía formal, así como a los trabajadores".

    Etiquetas:
    EEUU, México, economía
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