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    Los temores a una guerra fría entre Estados Unidos y China están en auge, pero las tensiones entre las dos potencias se podrían describir mejor como una 'guerra fresca', afirman los economistas chinos.

    La situación actual es nueva, pues nunca ha sucedido nada semejante en la historia moderna y "se caracteriza por una combinación sin precedentes de amplia competencia y una profunda interconexión", afirman los columnistas de Project Syndicate Andrew Sheng y Xiao Geng.

    Incluso sin la amenaza de aniquilación nuclear que marcó la Guerra Fría, el resultado de lose-lose (es decir, que ambas naciones salgan perdiendo) es más que probable. Además, pase lo que pase sus efectos repercutirán globalmente, destacan los expertos.

    La guerra comercial que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició en el verano de 2018 es un buen ejemplo de la dinámica de una guerra fresca. Mientras que la Unión Soviética era una economía cerrada, China es uno de los tres principales centros de la cadena de suministro mundial junto con Estados Unidos y Alemania. Las economías estadounidense y china están muy entrelazadas tanto entre sí como con el resto del mundo. Así que todos ganan si la guerra acaba.

    No obstante, si el acuerdo entre Pekín y Washington llamado a aliviar el conflicto no funciona, los lazos entre las dos potencias económicas mundiales podrían marchitarse, aunque seguirían estando vinculadas indirectamente. La economía mundial tendría que ser remodelada, y todos sufrirían de un gasto adicional de mayores fricciones comerciales. Sin embargo, es poco probable que se formen sistemas comerciales totalmente separados y que compitan entre sí, opinan Sheng y Geng.

    "Desafortunadamente, el comercio puede ser la única área donde la competencia estratégica total no esté por venir", lamentan los expertos. En el futuro, el enfoque de China y EEUU "amenaza con provocar una amplia y extremadamente derrochadora competencia bilateral en todo, desde la defensa y la innovación hasta las finanzas y la ideología", agregan.

    Igual que ocurrió durante la carrera armamentista de la Guerra Fría, esta rivalidad va a llevar a que la gente sobreutilice los recursos que están a su disposición sin tener en cuenta los efectos negativos para la sociedad y para ellos mismos.

       Por ejemplo, en el sector de la tecnología la rivalidad sino-americana conducirá a dos ecosistemas de innovación separados, cada uno con diferentes estándares y tecnologías. Esto aumentaría drásticamente los costos de investigación y desarrollo y anularía muchos de los avances de la globalización.

    Las instituciones multilaterales como las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio dejarían de funcionar, lo que a su vez socavaría la paz y la estabilidad en todo el mundo. Los investigadores también pronostican que otros baluartes de la economía mundial, como los sistemas de pago, también se derrumbarían.

    Su consejo para evitar esta deriva de los acontecimientos es tomar medidas para generar confianza, fortalecer la cooperación y mejorar la disciplina política en los dos países: "Esto no significa que tengan que estar de acuerdo en todo. Más bien y en línea con el proverbio chino de que 'no se puede construir ninguna amistad sin peleas', deben expresar sus desacuerdos de manera clara y respetuosa, y afirmar sus respectivas líneas rojas con honestidad".

    Por ejemplo, Estados Unidos tendría que evitar desafiar el modelo de crecimiento chino, su sistema político o la ideología subyacente. A su vez, China debería seguir abriendo su economía y su sistema financiero.

    Etiquetas:
    guerra comercial, EEUU, China, guerra fría
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