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    Al parecer, el plan de algunas naciones occidentales de organizar un bloqueo económico contra Rusia ha fracasado por completo. En 2019, la inversión extranjera en el país aumentó en un 70%.

    La pausa en las labores de tendido del gasoducto Nord Stream 2 por parte de la compañía suiza Allseas, tras la decisión de Estados Unidos de imponer sanciones contra las empresas involucradas en la construcción de ese gasoducto y del Turk Stream, puede ser considerada un caso excepcional, escribe Alexandr Lesnij en su artículo para Sputnik.

    280.000 millones de rublos

    Por lo general, las empresas occidentales hacen la vista gorda ante las amenazas de sanciones y aumentan su participación en proyectos rusos. Esto se confirma con los datos del Fondo de Inversión Directa de Rusia —RFPI, por sus siglas en ruso—. Según estimaciones preliminares de la organización, en 2019, las inversiones extranjeras en Rusia han aumentado en un 70%. Solo los socios de este fondo invirtieron 280.000 millones de rublos (unos 4.500 millones de dólares) en proyectos conjuntos con empresas rusas a lo largo del año que termina.

    El aumento de la inversión en Rusia por parte de extranjeros puede ser explicada fácilmente: los activos rusos proporcionan la combinación óptima de rentabilidad y riesgo. Solamente en los proyectos supervisados por el RFPI, por ejemplo, la rentabilidad anual aumentó en un 13%.

    Lo más curioso es que, a diferencia de años anteriores, la mayor parte del dinero extranjero no se invierte en proyectos en la capital del país.

    "Más del 90% de las inversiones se realiza fuera de Moscú y cubre más de 80 regiones rusas", explicó Kirill Dmitriev, director del RFPI.

    Dmitriev señaló que el nivel de preparación de los proyectos regionales ha mejorado notablemente y que ahora están claramente estructurados y dirigidos a los intereses de los inversores.

    Actualmente, el mayor volumen de inversión extranjera directa todavía corresponde a empresas de países asiáticos y de Oriente Medio. Sin embargo, las corporaciones europeas, que hace algunos años abandonaron Rusia por razones políticas, gradualmente están volviendo a invertir en el país.

    ¿En qué invierten?

    Los proyectos que actualmente más atraen inversiones extranjeras son los de la esfera de infraestructura, tecnologías, atención médica y medioambiente.

    Este año, Phillips, una de las empresas de tecnología más grandes del mundo, firmó un acuerdo con el Gobierno de Tartaristán para el desarrollo conjunto de asistencia sanitaria a través de la introducción de tecnologías médicas avanzadas.

    "Estamos listos para hacer nuestra contribución a la centralización del diagnóstico de radiación en Tartaristán y al desarrollo de la infraestructura médica", afirmó Maxim Kuznetsov, director de Phillips en Rusia.

    A mediados del año, AST, desarrollador y fabricante ruso de robots quirúrgicos innovadores, recibió la primera ronda de inversión extranjera para la producción de aparatos de alta tecnología para cirugías abdominales, ginecológicas y urológicas.

    Turquía, un gran inversor

    Después de la visita del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, a Rusia en abril, se firmó un acuerdo con la compañía turca Ronesans Holding para la construcción de 15 modernas agrupaciones médicas en las universidades rusas. El objetivo del proyecto es mejorar a la calidad de la educación en esta esfera, implementar avanzados logros científicos más rápidamente y crear nuevos equipos médicos y medicamentos.

    Las empresas turcas se encuentran entre los más activos inversores extranjeros en Rusia. En febrero, una de las filiales del holding turco Renaissance Construction invirtió en la construcción de cuatro plantas en la región de Moscú para el procesamiento seguro de residuos sólidos y su transformación en energía.

    Se espera que estas instalaciones puedan reciclar alrededor de 2,8 millones de toneladas de basura al año, generando alrededor de 280 MW de electricidad. Es decir, energía suficiente para abastecer a cerca de un millón de apartamentos en la capital rusa. La medida reducirá en un 30% el volumen de los vertederos en la región de Moscú. Las plantas comenzarán a funcionar entre 2021 y 2022.

    Un 2020 todavía mejor

    Uno de los principales obstáculos para el aumento de la inversión extranjera en Rusia sigue siendo el clima empresarial desfavorable. Un paso importante para rectificar esta situación son las enmiendas al Código Penal propuestas por el presidente del país, Vladímir Putin, a la Duma Estatal —Cámara Baja— del Parlamento ruso, destinadas a liberalizar la legislación con relación a los empresarios.

    Etiquetas:
    inversiones, sanciones, Rusia
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