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    LA PAZ (Sputnik) — El déficit del comercio exterior se ha convertido en el talón de Aquiles de la economía boliviana, que sumado a la crisis política ha reducido drásticamente el crecimiento este año, dijo el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

    "El talón de Aquiles del país es el comercio exterior y eso disminuye su crecimiento. A diferencia del déficit fiscal —que se soluciona imprimiendo bolivianos— no podemos imprimir dólares", sentenció el IBCE en una evaluación preliminar del año económico publicada en las redes sociales.

    El principal órgano de investigación del empresariado privado boliviano sostuvo que un "golpe de timón" en las políticas públicas, con énfasis en la liberalización de la economía y la atracción de las inversiones, podría elevar a corto plazo el crecimiento a por lo menos el 7% anual.

    El informe del IBCE fue divulgado mientras el gobierno de facto de Jeanine Áñez evitaba hacer proyecciones económicas a partir del impacto de las cinco semanas de conflicto político: tres de paros regionales contra el gobierno de Evo Morales, caído el 10 de noviembre, y luego otras dos contra la presidenta autoproclamada.

    La administración interina de Áñez, que se declaró abiertamente neoliberal, lleva seis semanas de denuncia de la política económica estatista de Morales pero no ha propuesto ningún cambio en el proyecto de presupuesto nacional de 2020 que el presidente indígena ya había presentado al Parlamento antes de ser derrocado.

    Ese presupuesto, sancionado la semana pasada en la cámara, prevé para 2020 un crecimiento económico del 4,24%.

    En 2019, el crecimiento proyectado era de entre 4,0 y 4,5%, pero la ralentización derivada del largo proceso electoral y la semiparalización del país por la crisis política de octubre y noviembre habría reducido drásticamente esa expansión.

    Según el IBCE, el déficit comercial es uno de los indicadores más importantes de los problemas estructurales de la economía boliviana, que en la última década logró niveles récord de crecimiento en base a fuertes inversiones públicas que aumentaron el endeudamiento.

    Ese déficit llegaría en todo 2019 a 1.000 millones de dólares, más de 10% del valor total de las exportaciones, acumulando cinco años consecutivos de balance comercial negativo.

    El organismo empresarial planteó, para revertir el déficit comercial, una política de promoción selectiva de exportaciones, con énfasis en el sector agroindustrial y forestal, y un plan de sustitución competitiva de importaciones, principalmente en base al desarrollo de la industria de biocombustibles.

    El IBCE calificó 2019 como un año "atípico", por factores internos como el largo proceso electoral que terminó anulado, y el conflicto político que precedió y siguió a la caída del gobierno de Morales.

    Al mismo tiempo, señaló, la economía boliviana fue afectada por factores externos como la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la desaceleración del comercio mundial por el menor crecimiento chino, devaluaciones generalizadas, menor demanda de gas de Brasil y Argentina, recesiones en Paraguay y Argentina, y convulsión social en Chile y Ecuador.

    "Pese a ello, Bolivia crecerá [en 2019] por encima del 2%, tal vez sea la menor expansión del PIB en 20 años, pero creceremos", dijo el presidente del IBCE, Pedro Colanzi, citado en el informe.

    Añadió que una acción concertada de los sectores público y privado, facilitando inversiones y exportaciones, permitiría que Bolivia alcance a corto plazo tasas de crecimiento de al menos 7% anuales.

    Etiquetas:
    economía, comercio, déficit, Bolivia
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