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    El juego de ojo por ojo entre EEUU y China amenaza con perjudicar aún más a las empresas estadounidenses que estén en la lista negra de Pekín. Los académicos Elliott Zaagman y Joseph Cheng han hablado con Sputnik sobre las perspectivas de las empresas estadounidenses frente a la profundización de la brecha entre Washington y Pekín.

    Se espera que la lista china sea redactada pronto como medida de respuesta a una lista similar estadounidense de empresas chinas sancionadas. Se cree que incluirá a empresas, organizaciones o individuos de EEUU que dañaron los intereses de las empresas chinas al bloquear o interrumpir el acceso a ellas.

    "Es probable que muchas empresas estadounidenses, en particular las cercanas al Ejército, o las que han ayudado al Gobierno estadounidense en sus acciones contra Huawei estén en esa lista", según Elliott Zaagman, columnista del sitio web de noticias tecnológicas Technode.

    No obstante, aunque la amenaza del gigante asiático de poner a entidades extranjeras en la lista negra parece bastante seria, "no será tan fácil para Pekín", ya que "China todavía necesita [a estas empresas] hasta cierto punto".

    "Como la mayoría de leyes como esta en China, se deberían interpretar como una señal de la dirección que en general toma el país antes que como algo a corto plazo", señala Zaagman.

    Pero, en su opinión, Dell, Microsoft, HP, Intel y algunas otras grandes empresas de EEUU "deberían estar buscando centrar su atención en otro lugar si quieren crecer en el futuro, al tiempo que rescatan o mantienen lo que pueden de su negocio en China".

    Tres consejos para las empresas de EEUU desde Hong Kong

    Por su parte, Joseph Cheng, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Hong Kong, cree que "las empresas estadounidenses tendrán que dar dos o tres pasos públicamente" en respuesta a la decisión de China:

    En primer lugar, "la respuesta a corto plazo, por supuesto, es ejercer un poco de presión al Gobierno de EEUU, de modo que con suerte haya un acuerdo a medio plazo y la guerra comercial se desacelere".

    En segundo lugar, "las empresas estadounidenses también tendrán que minimizar riesgos".

    En tercer lugar, "también tendrá que haber negocios que dependan de las empresas chinas, de la fabricación china y de chips", ya que "no se puede poner fin a todas las cadenas de producción ahora mismo, sino que hay que hacerlo de forma gradual y así sucesivamente".

    La desvinculación entre EEUU y China no es un fenómeno nuevo

    Zaagman señala que la tendencia que muestran Estados Unidos y China de desvincularse económicamente se ha ido desarrollando desde hace bastante tiempo y que, aunque algunas empresas estadounidenses implicadas en el comercio con China se oponen a la postura hostil del Gobierno de Estados Unidos, entienden la situación y actúan como corresponde.

    "Amazon puede ser un buen ejemplo, ya que ha reducido su presencia en China en los últimos años y ha perseguido los contratos del Gobierno de Estados Unidos de forma más agresiva. Microsoft también. A día de hoy la realidad es que los ejecutivos prudentes están escogiendo el bando que más les conviene", explica Zaagman.

    En su opinión, la tendencia seguirá: "Este es simplemente el nuevo mundo en el que vivimos, y en el que las empresas tecnológicas hacen negocios".

    China intentará no quedarse atrás, pero tardará

    Por su parte, Cheng opina que, a pesar de su dura retórica, China quiere evitar agudizar la guerra comercial a corto plazo, ya que necesita el mercado estadounidense. De ahí que Pekín esté dispuesto a hacer algunas concesiones, según el académico de Hong Kong.

    Sin embargo, a su juicio hay líneas rojas que Pekín no cruzará. S bien China puede acordar comprar más grano u otros productos agrícolas a EEUU para compensar el déficit comercial, hay ciertas cosas que Pekín "no será capaz de hacer": reducir las subvenciones a las grandes empresas estatales, que son los pilares estratégicos de la economía china.

    "Y creo que la administración de Trump ha recibido el mensaje. Saben que es extremadamente difícil pedir a China que haga concesiones en estos ámbitos", recalca.

    El académico cree que, a largo plazo, la competición entre la República Popular de China y Estados Unidos será feroz. La estrategia de China será concentrar sus recursos, identificar las principales áreas clave y formar equipos estratégicos para ponerse al día, pero puede tardar entre diez y 20 años o incluso más en hacerlo.

    Etiquetas:
    guerra comercial, China, EEUU
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