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    Leliq, los polémicos "bonos" argentinos que se metieron en la campaña

    © AP Photo / Victor R. Caivano
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    Luego de que el candidato de la oposición Alberto Fernández cuestionara que se gasten 45 millones de dólares diarios para pagar intereses de las Letras de liquidez, preocupa la sustentabilidad de esta política creada para controlar la oferta de pesos y evitar las corridas.

    Las Letras de liquidez (Leliq) son préstamos en pesos que toma el Banco Central de los bancos privados nacionales a muy corto plazo (vencen cada semana) y con altísimas tasas de interés, hoy superiores al 60%, aunque han llegado al 74% en mayo de 2019.

    Las Leliq son letras especiales por su extremada corta duración, tomando en cuenta que este tipo de deuda pública suele tener plazos de algunos meses. Por otro lado, los bonos son títulos de plazo medio, con vencimiento a varios años, y las obligaciones tienen tiempos extendidos, de más de una década, generalmente

    "Las Leliq son un instrumento que utiliza el Banco Central con el objetivo de 'secar' la plaza: al pagar intereses altos, los agentes económicos, en este caso los bancos, prefieren colocar los pesos en el Banco Central para recibir esa tasa, entonces se logra sacar dinero de la economía para producir una escasez que frene la inflación. Es una política monetaria contractiva para 'enfriar' la economía", explicó a Sputnik Nicolás Litvinoff, economista y director de Estudinero.net.

    El stock total de Leliq asciende hoy aproximadamente a 25.000 millones de dólares, que equivale a 40% de las reservas del Banco Central, comparable a 5% del PBI. Pero la controversia alrededor de estos "bonos" no es porque estén fuera de control sino por el crecimiento del flujo de la deuda debido a los intereses y, sobre todo, porque existe detrás una disputa acerca de las políticas monetarias defendidas por ambos frentes.

    Alberto Fernández, candidato a presidente del Frente de Todos, espacio del kirchnerismo y del peronismo mayoritario, dijo en una entrevista reciente: "vamos a dejar de pagar los intereses de las Leliq que la Argentina está pagando todos los días". La declaración fue interpretada por el oficialismo como un aviso de default pero el equipo económico de la fórmula que tiene como candidata a vice a Cristina Fernández de Kirchner aclaró que se referían a reducir las tasas, no a dejar de pagar.

    Mientras el Gobierno considera necesario no emitir más dinero aunque esto genere deuda como un mal menor en el camino a bajar la inflación y con las Leliq desalentar la compra de dólares como inversión, la oposición está en contra de una economía contractiva y que favorezca el mercado financiero especulativo en detrimento de un modelo que fomente el crédito productivo a las empresas locales.

    Las Leliq fueron lanzadas en enero de 2018 para retirar del mercado las Lebac, que en marzo de ese año representaban casi el 11% del PBI y más del 100% de las reservas. Su diferencia radica en que estas deudas solo pueden ser contraídas con los bancos locales y no con cualquier inversor minorista, nacional o extranjero. Así, estas entidades se han vuelto intermediarias de los inversores y financistas del Estado, tomando dinero del público a través de plazos fijos para prestárselo al Gobierno, logrando márgenes de ganancias extraordinarios.

    "Esto le conviene al Gobierno porque puede controlar mejor el sistema financiero porque conoce a los actores, interactúa con ellos constantemente, puede ofrecerles otros incentivos para que le renueven en cada vencimiento y también sancionar como herramienta para frenar una potencial falta de confianza. Antes no podía porque eran más que nada fondos inversores que podían no renovar y exigir los pesos para correrse al dólar y generar problemas, como sucedió al final de las Lebac", indicó Litvinoff.

    El economista explicó que la desconfianza que generan estas deudas están relacionadas a la posibilidad de que en algún momento el dólar se "recaliente" y eso haga que los bancos no quieran renovar las Leliq porque estar colocados en pesos se transformaría en un pésimo negocio por llevarlos a perder dinero en términos de poder adquisitivo. En ese caso, el Banco Central deberá emitir para pagar, pero la posibilidad de no hacerlo son nulas.

    Mientras el Gobierno continúa apostando al dominio de la inflación a través del control monetario y de una eventual recuperación económica que nadie sabe cuándo llegará, la oposición cuestiona qué se podría estar haciendo con todo lo que el país pierde con todo lo que se gasta (y seguirá gastando) en pagar deudas que no paran de crecer.

    Etiquetas:
    bonos de préstamos federales, deuda, bonos, inflación, economía, Argentina
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