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    Gigante latinoamericano abre sus puertas al 'oro amarillo' ruso tras una década de discrepancias

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    Se acaba de resolver una de las disputas más antiguas en las relaciones ruso-brasileñas: el problema del suministro de trigo ruso. El agregado agrícola de la Embajada de la República Federal de Brasil en Moscú, Cósam de Carvalho Coutinho, lo reveló en una entrevista en exclusiva con Sputnik.

    Un avance sin precedentes

    "Es una larga historia. Comenzó entre finales de 2008 y principios de 2009 y terminó cuando se publicó en diciembre de 2009 un documento normativo donde se establecían las condiciones fitosanitarias necesarias para iniciar los suministros rusos. Esto se aplicaba tanto a todos los tipos de trigo como a otros productos de origen vegetal o animal", explicó el agregado.

    Cósam de Carvalho Coutinho, agregado agrícola de la Embajada de la República Federal de Brasil en Moscú
    © Sputnik / Ekaterina Nenakhova
    Cósam de Carvalho Coutinho, agregado agrícola de la Embajada de la República Federal de Brasil en Moscú

    Sin embargo, en aquel momento, los requisitos definidos en el documento no eran viables para Rusia. Desde entonces, ambos países han estado negociando sin llegar a ningún resultado.

    "No obstante, el 18 de abril de 2018 se publicó una nueva normativa que contiene los cambios que Rusia exigía para cumplir con el tratado, así que Rusia ya puede suministrar trigo a Brasil", dijo el diplomático.

    Según Coutinho, ahora todo depende de los importadores brasileños y los exportadores rusos. Al mismo tiempo, la Embajada está al corriente de que se han iniciado conversaciones en este sentido.

    El plazo de espera

    Ahora, la pregunta principal es cuándo, finalmente, el trigo ruso estará disponible para los consumidores brasileños, aunque todavía es difícil poner una fecha exacta, destaca el agregado.

    "Este plazo no se conoce. Ahora es un problema puramente comercial. Les diría que el límite de tiempo ahora depende de la negociación del precio entre las dos partes. A partir de ahora, el Estado queda fuera del proceso de negociación. Actores privados, un exportador ruso y un importador brasileño, entran en juego", explicó.

    Es obvio que la apertura del mercado brasileño va a tener un impacto significativo en la balanza comercial entre los dos países, especialmente porque este nicho de mercado está en gran parte abierto a nuevos proveedores.

    Como dice Coutinho, cada año Brasil consume alrededor de 12 millones de toneladas de trigo, mientras que produce solo la mitad de esa cantidad. Las cifras de Rusia son diametralmente opuestas, ya que se trata del mayor productor del mundo con más de 130 millones de toneladas, de las que exporta cerca de 50 millones.

    "Hasta la fecha, el mayor proveedor de trigo de Brasil ha sido el Mercosur, a saber, Argentina, Uruguay y Paraguay", expone.

    Sin embargo, Brasil compra los 6 millones restantes de trigo no solo a sus vecinos latinoamericanos, sino también a Estados Unidos y Canadá. Mercosur suministra a Brasil un promedio de 4,5 millones de toneladas de trigo anuales, y hay que tener en cuenta las condiciones especiales comerciales dentro del bloque, es decir, la ausencia de tarifas adicionales.

    "El trigo de otros países está sujeto a un arancel de hasta el 10%: cualquiera, ya sea ruso, canadiense o estadounidense. Pero hay una iniciativa que tiene que valorar la SECEX [Secretaría brasileña de Comercio Exterior] para introducir una cuota de 750.000 toneladas de importación no gravadas. En ese caso, el trigo ruso podría ser suministrado en las mismas condiciones que el argentino, el uruguayo o el paraguayo. Pero también lo podría ser el trigo de Canadá o Estados Unidos. La iniciativa se considerará en mayo de 2018", dice Coutinho.

    Posibles obstáculos

    Ahora que Rusia entra en el mercado brasileño de trigo, es obvio que sus productores deben ser lo suficientemente competitivos como para tener éxito entre los consumidores locales. Naturalmente, uno de los principales factores es el precio, que determina en gran medida las relaciones comerciales entre los diferentes actores. En este sentido, dada la distancia entre los dos países y la necesidad de transportar el producto, sería razonable suponer que este podría convertirse en un obstáculo para la promoción del trigo ruso. Sin embargo, según Coutinho, esta no es razón para preocuparse.

    "Creo que el factor precio es importante, pero no es decisivo. El precio es solo uno de los factores que afecta la decisión del importador. Pero también hay factores de calidad y la conveniencia de realizar pagos. Además, existe el factor de estabilidad de la oferta, que también es extremadamente importante para la economía nacional", subraya el diplomático.

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    Coutinho lanzó una propuesta para solucionar el problema: "Así es como podría funcionar, en mi opinión. Rusia es un importador importante de soja brasileña. Entonces, el mismo buque comercial que trae la soja aquí podría llevar trigo de vuelta a Brasil. Si esto pudiera hacerse, tal esquema reduciría significativamente los costos".

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