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    La economía alemana se ha acostumbrado a sacar a Europa de las crisis y a contribuir a la recuperación de la zona euro. Sin embargo, cada vez más políticos temen que la exitosa economía de Alemania pueda conducir a la Europa unida a la desintegración, escribe Jeffrey Moore, analista de Global Risk Insights, para la revista en línea Ozy.

    Dentro de tres años, la Unión Europea celebrará su 70º aniversario. Durante casi siete décadas de la existencia de una Europa unida, Alemania ha sido su principal motor, luego de la rápida recuperación económica que evidenció tras la Segunda Guerra Mundial.

    El liderazgo de Alemania en la economía se consolidó con la introducción de una moneda única europea en 1999. En las últimas dos décadas, Alemania ha sido la primera economía europea: tiene el superávit comercial más grande del mundo —287.000 millones de dólares—, sostiene el columnista.

    Sin embargo, en los últimos años, cada vez más especialistas consideran la economía alemana una especie de 'cisne negro' que puede eventualmente conducir a la desintegración de una Europa unida. El balance positivo del comercio de Berlín causa irritación entre la mayoría de los socios europeos porque consideran que enriquece a los alemanes a expensas del resto. El estado de su economía le da a Berlín la oportunidad de dictar sus términos al resto de Europa, especialmente en la política interna de la UE, subraya Moore.

    "Alemania es la cuarta economía más grande del mundo y tiene un enorme poder político y económico en la Unión Europea, sobre todo porque está vendiendo cada vez más al extranjero de lo que compra, lo que significa un gran superávit de exportación. Es por eso que nuestros socios comerciales están endeudados. Por lo tanto, Alemania es el único país que tiene la munición fiscal para los llamados 'paquetes del rescate del euro', que fueron, en realidad, rescates bancarios. Por lo tanto, Alemania puede dictar la política en la zona euro en gran medida", comenta Fabio De Masi, diputado del Parlamento Europeo por el partido de izquierda alemán Die Linke.

    Los desequilibrios económicos alimentan otras áreas políticas que causan tensiones masivas, especialmente en la política de inmigración, ya que la posición de Alemania de 'brazos abiertos' hacia los flujos migratorios de Oriente Medio ha provocado una crisis política en la periferia de Europa en los últimos años. La ira se dirige a Bruselas y Berlín, y, en algún momento, se llegará a un punto de quiebre.

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    Así, desde Hungría y Polonia hasta Austria, las elecciones han dado como resultado victorias para los partidos que abogan por mantener una política dura con relación a los inmigrantes en desacuerdo con Alemania y la UE en general. Todo comenzó después de que el Acuerdo de Schengen, un pilar central de la UE, comenzara a desmoronarse bajo el peso de la crisis migratoria, con Hungría erigiendo vallas y Francia resucitando los puestos fronterizos. El voto del Reino Unido para salir de la UE abrió la puerta a otros miembros que se sientan menospreciados a la sombra de Alemania.

    El riesgo podría manifestarse en la forma de un eje austrohúngaro indignado que se separe de Bruselas y Berlín para formar su propia unión competitiva, volcando las cadenas de suministro de Alemania y enviando al euro en caída a medida que los movimientos para reintroducir las monedas nacionales aumenten.

    Etiquetas:
    economía, Unión Europea, Alemania
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