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    El buque cisterna de gas natural licuado Provalys de Francia (archivo)

    El frío cura la rusofobia: por qué EEUU compra gas ruso a pesar de las sanciones

    © AFP 2019 / Frank Perry
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    El buque cisterna francés Gaselys, con gas natural licuado (GNL) a bordo, atracó en el puerto de Boston. EEUU espera la llegada de un segundo buque en un par de semanas. Ambos, con combustible ruso.

    El invierno 2017-2018 golpeó duro el continente norteamericano. Los productores nacionales de gas —principal combustible de los sistemas de calefacción— no lograron cubrir la demanda, lo que aumentó los precios de los hidrocarburos. En diciembre de 2017, el precio de mercado del GNL en EEUU alcanzó los astronómicos 6.300 dólares por cada 1.000 metros cúbicos. A modo de comparación, en Europa el precio por la misma cantidad de gas se ubica en un promedio de 200 dólares, mientras que en la región de Asia-Pacífico cerca de los 390 dólares.

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    El déficit de combustible en condiciones de frío extremo para estas latitudes llevó a las compañías estadounidenses a buscar suministros en el mercado externo. Los 100 millones de metros cúbicos de GNL que llegaron a Boston provienen de la región siberiana de Yamal. A pesar de las restricciones que Washington impuso sobre el sector energético ruso, el combustible llegó al país mediante terceros: la compañía petrolera malaya Petronas lo transportó a Reino Unido, en donde fue comprado por la empresa energética francesa Engie, que a su vez lo trasladó a orillas norteamericanas.

    Juego de supervivencia

    Lo irónico de esta situación es que el suministro de combustible ruso a EEUU se da en un momento en el que Washington ha impuesto restricciones comerciales y económicas sobre el sector energético ruso e intenta sabotear el proyecto ruso-alemán Nord Stream 2, que tiene como meta precisamente fortalecer la seguridad energética del Viejo Continente, sostiene el columnista de Sputnik Ígor Naúmov en su análisis.

    El proyecto Yamal LNG que produjo el gas que ahora calienta los hogares estadounidenses, le pertenece en un 50,1% a la rusa Novatek. La francesa Total y la china CNPC poseen un 20% cada una, el restante 9,9% le pertenece al Fondo de la Ruta de la Seda. Las sanciones comerciales estadounidenses pusieron en riesgo su desarrollo, pero la ayuda del Gobierno ruso y los inversores chinos hicieron posible su realización.

    El 5 de diciembre de 2017 se puso en marcha la primera planta de producción de GNL con una potencia de 5,5 millones de toneladas anuales. Se prevé que en los próximos 3 años esa cifra se triplique.

    Además de los suministros a EEUU, Yamal LNG abastece de gas a los mercados de Singapur, Francia, Reino Unido y Países Bajos, entre otros. La venta no significa que las compañías rusas hayan salido al mercado energético estadounidense. Aunque su procedencia sea rusa, en papeles el suministrador es una compañía francesa. Los expertos concuerdan que se trata de una adquisición puntual y en cuanto la situación ambiental extrema en EEUU desaparezca, los precios se estabilizarán y el interés por el GNL foráneo se reducirá.

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    GNL, energética, hidrocarburos, Ígor Naúmov, EEUU, Rusia