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    Los intereses de Ucrania en EEUU: quién y por qué paga a los cabilderos estadounidenses

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    El cabildeo se convirtió en un negocio global y multimillonario en EEUU. Según un artículo publicado en el portal La Voz de América, en 2016, los interesados gastaron en los grupos de cabildeo más de 3.000 millones de dólares.

    Durante los primeros 100 días del gobierno del republicano Donald Trump los gastos en los 'lobbies' aumentaron, asegura el medio. 

    En total, hay 10.400 cabilderos —o 19 personas por cada congresista— en EEUU.

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    Al contratar a los cabilderos, las corporaciones norteamericanas y extranjeras tratan de encontrar modos de colaborar con las autoridades, así como persuadir al Congreso a aplicar las políticas que favorezcan a sus intereses. Los grupos de presión están presentes en todos los sectores de la economía estadounidense, como la farmacéutica, los sectores asegurador, petrogasífero o inmobiliario. 

    "Al mismo tiempo, el cabildeo es una calle de doble sentido", comentó a La Voz de América una fuente de la organización no gubernamental estadounidense Centro de Política Responsable.

    Explicó que cuando un congresista trabaja para crear un proyecto de ley, suele dirigirse a un grupo de presión que represente los intereses del negocio en este ámbito, y esta colaboración "ocurre incluso cuando el negocio se opone a este proyecto".

    Los empresarios ucranianos también tienden a recurrir a la ayuda de los grupos de cabildeo estadounidenses.

    Según declaró al portal un abogado estadounidense que prefirió permanecer en el anonimato, "los pedidos de los empresarios ucranianos no suelen estar vinculados con las decisiones tomadas por el Congreso de EEUU". Indicó que más a menudo, tienen que ver con "las relaciones gubernamentales o la consultoría". De esta manera, los hombres de negocio ucranianos tratan de promover sus empresas en el país norteamericano, así como protegerse de la presión interna.

    Por ejemplo, en julio, el oligarca ucraniano Igor Kolomoiski contrató al excongresista John Sweeney —también el confundador de la empresa SMW Partners— para cabildear "las cuestiones de negocio relacionadas con las inversiones en EEUU". Los datos del acuerdo fueron publicados en el portal del Ministerio de Justicia de EEUU.

    Por su parte, la propietaria de la empresa de finanzas Absolut Finans, Oksana Brodóvskaia, invierte 30.000 dólares por trimestre en la compañía de cabildeo para promover su negocio en el país norteamericano. 

    Para mejorar la cooperación con las nuevas autoridades de EEUU, los hombres de negocio ucranianos están estableciendo vínculos con los cabilderos  cercanos a la Administración Trump, escribe el medio. Por ejemplo, el empresario Víctor Pinchuk contrató en marzo a Monica Crowley, que en su día estuvo a punto de encabezar el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, para tener una oportunidad de invitar a los funcionarios estadounidenses a los eventos internacionales organizados por el oligarca. Desde 2011, Pinchuk ha trabajado activamente con el cabildero y analista político Douglas Schoen —quien colaboró en 1996 en la campaña presidencial del demócrata Bill Clinton— para promover sus proyectos filantrópicos. No obstante, el ucraniano también coopera con la Fundación Trump. Según una declaración presentada por la fundación al Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) de EEUU, en 2015, hasta el 20% de los ingresos del fondo fueron proporcionados por Pinchuk.

    A su vez, el excongresista Jim Slattery, quien trabaja para las empresas Trident y Aveiro, supuestamente vinculadas con la diputada ucraniana Yulia Timoshenko, trabajó activamente antes del Euromaidán  ('revolución de color’ que tuvo lugar en 2014, para liberar de la cárcel a la política), también ideóloga de la integración europea del país eslavo. Mientras tanto, el cabildero Paul Manafort estaba apoyando al partido 'prorruso' de Víctor Yanukóvich, el Partido de las Regiones. Por su parte, el grupo de presión Podesta Group admitió haber trabajado para el Centro Europeo para la Ucrania Moderna.  

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    En algunos casos, la colaboración de los empresarios ucranianos con los 'lobbies' estadounidenses va de la mano con los escándalos. Así, el exparlamentario Andréi Artiómenko pagó 30.000 dólares al mes al pastor evangélico Dale Armstrong, quien se registró como 'agente extranjero'.  

    Los servicios de los cabilderos norteamericanos ya dejaron de ser algo inusual para los políticos y los hombres de negocios ucranianos. De este modo, el número de acuerdos entre Kiev y Washington seguirá creciendo.

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    Etiquetas:
    negocios, cooperación, cabildeo, EEUU, Ucrania
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