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    El fracaso de la 'yihad del petróleo'

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    Economía
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    Hace dos años Arabia Saudí declaró la guerra a los productores de petróleo 'no convencional' para hacer bajar los precios y reducir la rentabilidad de los extractores estadounidenses de crudo de esquisto.

    Preocupados por el rápido crecimiento de la explotación petrolera en los nuevos yacimientos norteamericanos, los saudíes decidieron elevar la producción por su cuenta. Esta fue la forma en la que Arabia Saudí intentó preservar su lugar privilegiado en el mercado petrolero mundial. El objetivo final consistía en que el petróleo de esquisto dejara de ser rentable para los productores, según informa el medio Lenta.ru.

    Sin embargo, la llamada 'yihad del petróleo' fracasó y muchas empresas petroleras de EEUU se han mantenido a flote.

    Punto de inflexión

    Las medidas emprendidas por los árabes condujeron a la bajada más pronunciada de los precios del petróleo desde la crisis de 2008: los principales valores de referencia del crudo cayeron de los 110 dólares por barril a los 25.

    Fue entonces cuando los expertos empezaron a pronosticar el posible fracaso de los extractores de petróleo de EEUU, pero, a pesar de todo, las predicciones no acabaron cumpliéndose.

    La empresa consultora Jefferies LLC informó de que al menos diez productores de petróleo de esquisto estadounidenses —Devon y Pioneer, entre ellos— habían aumentado sus presupuestos por un total de 1.100 millones de dólares, lo que les permitiría iniciar la perforación de nuevos pozos. Según los analistas, la decisión de expandir la producción se debe a la estabilización de los precios en el mercado, los cuales muestran una fuerte tendencia a alcanzar los 50 dólares por barril.

    Pero existen otros datos que evidencian la estabilización en el mercado del 'oro negro'. Según indica Baker Hughes —proveedor de servicios para campos petroleros—, desde febrero de 2016, el número de perforadoras en EEUU superó las 400 unidades, lo que indica un crecimiento del 50% desde principios de junio, cuando los indicadores tocaron fondo. Además, entre julio y agosto de 2016, el volumen de producción de crudo se incrementó en un 0,16% —de 8,43 millones de barriles a 8,59 barriles por día—.

    De esta manera, al menos tres factores demuestran que la industria del petróleo de esquisto de EEUU espera crecer en las condiciones actuales, aunque sean poco favorables.

    Soltar lastre

    La reducción de costes fue lo primero a lo que recurrieron los productores de crudo de EEUU y el nivel de precios en el que se alcanza la rentabilidad en diversos yacimientos lo demuestra de una manera clara. En 2014, en la cuenca Midland, este indicador fue de unos 85 dólares por barril, mientras que en 2016, bajó a 38 dólares. En la cuenca Delaware, pasó de 63 a 33 dólares, y en el Eagle Ford de 75 a 39 dólares.

    Otro factor fue la brusca caída de los precios de servicios y equipamientos proporcionados por los proveedores relacionados con los puntos de extracción. La crisis también tuvo impacto en ellos y esto les obligó a bajar los precios frente a las compañías petroleras. La caída de los precios de servicios comportó la disminución de los gastos de los productores.

    Sin embargo, algunos expertos destacan que los éxitos de la industria del crudo de esquisto de EEUU son algo exagerados por los propios productores.

    La analista jefe del banco ruso Promsvyazbank, Ekaterina Krylova, indica que solo una pequeña parte de las empresas estadounidenses se está preparando para aumentar la producción.

    "Entre todos los yacimientos clave, la producción está creciendo solo en la cuenca Pérmica, en Tejas —con un aumento del 6% en julio—. En todos los otros campos observamos una fuerte caída —en Bakken, del 19%, y en el Eagle Ford, del 29%—", ha detallado Krylova.

    El club de los perdedores

    Sería incorrecto concluir que toda la industria petrolera mundial ha logrado resistir sin un rasguño el derrumbe de los precios. Sin embargo, los que sufrieron más daños fueron las empresas de petróleo en aguas profundas y en arenas bituminosas.

    De acuerdo con las estimaciones de la compañía Wood Mackenzie, con los precios situados en 60 dólares por barril, el 60% del petróleo rentable no convencional podría provenir del esquisto estadounidense, mientras que los yacimientos en alta mar aportarían solo el 20%. De esta manera, la 'yihad del petróleo', iniciada por Arabia Saudí, perjudicó más a países como Angola y Nigeria y a los que intentan extraer petróleo en el Árctico.

    Los gigantes del mercado mundial de petróleo, como Shell, BP y ExxonMobil siguen acumulando deudas a pesar de haber cerrado numerosos proyectos ambiciosos en todo el mundo. Como ejemplo, la deuda neta de Shell ha aumentado en casi 20 veces durante los últimos diez años.

    A pesar del rotundo éxito de la industria del crudo de esquisto, el volumen total de producción petrolera puede verse significativamente reducido, según las previsiones de la Administración de Información Energética —EIA, por sus siglas en inglés—. No obstante, por el momento se desconoce cuánto tiempo será preciso para tener un mercado equilibrado, dado el enorme volumen de reservas de petróleo para la venta ya acumuladas.

    "En comparación con el año pasado, el desequilibrio del mercado actual se está reduciendo, mientras que el volumen de las reservas comerciales se ha estabilizado en la cifra de 3 billones de barriles. Por lo tanto, no se producirá una caída a lo largo del año 2017", ha concluido María Belova, analista de la empresa consultora, Vygon Consulting.

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    extracción de petróleo, yihad, petróleo, yacimientos de esquisto, Arabia Saudí, EEUU
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