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    MONTEVIDEO (Sputnik) — La falta de alimentos y medicinas en Venezuela altera la estabilidad social y genera constantes enfrentamientos políticos, una polarización que se repite en el ámbito económico entre quienes defienden a los empresarios y los que acusan a los privados de boicotear al Gobierno.

    Para el analista y director de la consultora Econométrica, Henkel García, faltan productos básicos a consecuencia de las medidas económicas sostenidas por el Gobierno durante años en perjuicio de los empresarios y potenciadas por la constante caída de los precios petroleros.

    "Eso hace un ambiente muy hostil al empresariado a nivel discursivo y de medidas, de seguridad jurídica y todas las políticas de expropiaciones que el Gobierno ha tenido estos años. Entonces al final tenemos un grave problema de oferta que no ha sido fortuito", aseguró García.

    En contrapartida, la profesora titular del Departamento de Ciencias Económicas de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela, Pascualina Curcio, atribuye la poca oferta alimentaria a las especulaciones empresariales contra el Gobierno para influir en la opinión pública.

    "Los episodios de desabastecimiento coinciden con momentos de tensión política, de mayor polarización y en el marco de eventos electorales", explica Curcio en un trabajo académico titulado "Desabastecimiento e inflación en Venezuela" y publicado en diciembre de 2015.

    Curcio, que forma parte del gubernamental Instituto de Estudios Avanzados, explica con cifras que los momentos más críticos de oferta coincidieron con el "paro general y sabotaje petrolero" de 2003, el referendo revocatorio de 2007 y "a partir del año 2012 hasta la fecha, incluido el proceso para la elección de presidentes" de 2012 y 2013 y las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015.

    Según algunas firmas privadas, la escasez llega a 80 por ciento en los productos básicos, mientras la inflación anualizada de los alimentos subió en abril a 315 por ciento, según cifras del Banco Central de Venezuela.

    García matizó la falta de productos alimenticios, pero alertó sobre la gravedad en la carencia de medicamentos.

    "La gente de afuera no menos que se imaginará que falta todo, que es imposible acceder a cualquier producto, y no es así, pero sí es una situación gravísima, hay medicinas que no hay en los anaqueles", indicó.

    Organizaciones de la sociedad civil denunciaron el 7 de junio ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el "colapso del sistema de salud", mientras que el Gobierno aseguró que están garantizados para toda la población el acceso a medicamentos y los tratamientos.

    Medidas de control

    A juicio de García, el control de precios y el cambiario perjudican a la actividad privada y contribuyen a abatir la producción nacional.

    "Tanto el control de cambio como el de precios tienen un efecto (negativo) en los productores venezolanos, porque a muchos les fue imposible competir con precios importados mucho más baratos", dijo el economista.

    García destacó que las políticas de importaciones también se vieron perjudicadas por un sistema controlado de asignación de divisas en un contexto de crisis económica.

    Curcio en cambio subrayó que el Gobierno ha aumentado la asignación de divisas para las importaciones en valores expresados en dólares, aunque eso no haya conducido a un aumento de bienes importados, indicando que el sector privado se estaría guardando una parte de las divisas.

    "El sector privado no está utilizando todas las divisas que le fueron asignadas para traer los bienes, un indicador es el costo promedio de importación que aumentó 210 por ciento, pasando de 0,83 kilos por dólar en 2003 a 2,34 kilos por dólar en 2013", explica el texto.

    La responsabilidad del mercado negro

    Venezuela adoptó el control cambiario hace 13 años y existen diversas tasas de cambio.

    La Dipro (Divisa Protegida) tiene una cotización de 10 bolívares por dólar y está especialmente reservada para importaciones de materias primas, alimentos y medicinas subsidiadas.

    Por otro lado, a partir de febrero de este año se estableció una tasa especial, la Dicom (Divisa Complementaria) que ronda los 580 bolívares por dólar, según cifras del BCV, para las transacciones no comprendidas en la Dipro.

    Henkel García dijo a Sputnik Nóvosti que si Venezuela libera el mercado cambiario, la tasa de cambio se situaría cerca de la Dicom y no de los valores que se transan en el mercado ilegal, donde un dólar se cotiza a 1.200 bolívares.

    "El mercado negro no es necesariamente el equivalente a lo que podría ser el cambio liberado. Es una cotización negra, es un mercado muy poco profundo que se forma de una manera clandestina y no es el sistema que más transacciones lleva", explicó.

    El estudio de Curcio atribuye al mercado negro una acción especulativa con fines políticos, perjudicar al Gobierno y provocar escasez.

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    Etiquetas:
    alimentos, medicina, economía, Venezuela
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