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    Venezuela quedó pendiente de medidas para encarar su crisis marcada por sequía de divisas, inflación y desabastecimiento, después de que la Asamblea Nacional de mayoría opositora anuló un decreto de emergencia económica que había dictado el presidente Nicolás Maduro.

    El país "afronta para 2016 un déficit de caja de 27.000 millones de dólares en su balanza de pagos para mínimamente cumplir con los compromisos de deuda, importaciones esenciales y gastos externos indispensables", dijo este lunes a corresponsales extranjeros el economista Asdrúbal Oliveros, de la firma de consultoría Ecoanalítica.

    El presidente Maduro podría "liquidando activos, haciendo swap (permuta) con reservas en oro y acuerdos para reponer financiamiento de China, conseguir unos 12.000 o 13.000 millones, pero aún tendría un faltante de 14.000 millones de dólares", añadió Oliveros.

    El otro problema es el déficit fiscal, que Oliveros estimó en 20 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), la mitad monetizado, es decir "financiado con la emisión de dinero inorgánico".

    Una fuente de problemas es la caída del ingreso petrolero respecto de 2014, cuando los precios rondaban los 100 dólares por barril (de 159 litros), mientras ahora se encuentran por debajo de 25 dólares.

    Los cálculos de Oliveros se basan en un barril que se exporte a 30 dólares, pero "por cada dólar que disminuya el precio deberemos agregar unos 550 millones de dólares anuales a nuestro déficit en balanza de pagos".

    Otro asunto crítico es el desabastecimiento de alimentos, medicinas y otros bienes esenciales, asociado, según el experto, a los controles y a la brecha entre el valor del dólar, de 6,30 bolívares, y otras tasas oficiales de cambio, sin contar el mercado negro, donde la divisa llegó cotizarse a más de 900 bolívares este mes.

    Por otra parte, la inflación anualizada llegó en septiembre a 141 por ciento, según el Banco Central, mientras Ecoanalítica sostiene que en 2015 fue de 223 por ciento.

    El presidente Maduro presentó un decreto de emergencia para encarar la situación y avanzar hacia "un modelo de economía productiva", que la mayoría opositora en el parlamento rechazó luego de que sus ministros se abstuvieran de entregar datos y cifras.

    Maduro dijo durante una reunión con grupos partidarios el fin de semana que la Asamblea "en vez de dar un paso al frente, noble y sensato, le metió una puñalada al decreto y plantó las banderas de guerra política y económica".

    El gabinete económico de Maduro multiplica reuniones con empresarios de nueve áreas de la economía para buscar reanimar el aparato productivo privado y de las empresas públicas, con énfasis en el pequeño sector exportador, para afrontar la pérdida de divisas.

    "Afortunadamente, la Asamblea burguesa no hace falta; nosotros vamos a recuperar esta economía y nuestra patria con ustedes y sin ustedes", afirmó el mandatario izquierdista.

    En la otra acera de la política, el presidente del parlamento, Henry Ramos, reiteró el criterio de la oposición de que los problemas se agravarán si Maduro sigue al frente de la jefatura del Estado.

    "Este Gobierno no va a resolver nada; mientras esté allí todos los problemas van a empeorar totalmente; hasta que no salgamos democráticamente de este Gobierno, Venezuela no se va a recuperar ni podrá resolver ninguno de sus problemas", dijo Ramos en un mitin con sus partidarios el fin de semana.

    El también opositor Henrique Capriles, candidato presidencial en 2012 y 2013, sostuvo asimismo en una declaración que "si Maduro no quiere asumir su responsabilidad entonces que renuncie y permita que surja una solución constitucional, electoral, democrática y pacífica".

    Mientras, la central patronal Fedecámaras ha abogado porque el Gobierno dicte medidas que paulatinamente desmonten los controles y reanimen al anémico sector productivo privado.

    Según Oliveros, tras fracasar este mes un entendimiento entre Gobierno y oposición "lo que cabe esperar en lo inmediato es que el Ejecutivo apenas coloque unos paños calientes".

    Las acciones a esperar para los próximos días o semanas serían "una devaluación, que lleve el tipo de cambio preferencial de su actual nivel de 6,30 bolívares por dólar a otro de 25 o 30 bolívares, y medidas para favorecer al pequeño sector exportador no petrolero", opinó.

    "También puede que con bajo perfil sean devueltas al sector privado algunas empresas expropiadas, y que se aumente el precio interno de la gasolina, pero esas medidas son insuficientes para resolver los problemas de carestía y escasez", observó.

    En su opinión, Venezuela puede encarar un cese de pagos al verse confrontada a esa realidad en el último trimestre del año, "pero no resolverá sus problemas económicos sin solventar su crisis política", concluyó.

    El Gobierno anunció que recibirá este martes propuestas de empresarios con los que dialoga en mesas de trabajo, mientras el presidente Maduro se dispone a acudir a la cumbre en Quito de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el miércoles.

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    economía, Asamblea Nacional de Venezuela, Henrique Capriles, Henry Ramos, Nicolás Maduro, Venezuela
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