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    Las 3 agencias des-calificadoras

    © AFP 2019 / Eric Piermont
    Economía
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    Patricia Lee Wynne
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    Como los emperadores romanos en el Coliseo, que le bajaban el pulgar a los cristianos en el circo, tres agencias privadas se encargan de calificar el grado de confianza crediticia de un país o una empresa.

    De ellas depende que ese país o empresa reciba inversiones y créditos a tasas bajas, o que deje de recibirlos, o, peor aún, que de un momento a otro, los inversores y prestamistas se retiren, como acaban de hacer con Brasil y antes hicieron con Rusia y otros países.

    Las agencias que tienen semejante poder son Moody's, Standard & Poor's (S&P), y Fitch, conocidas como las Tres Grandes. Los fondos de inversión e instituciones financieras deben requerir una calificación de estas compañías antes de comprar bonos de Petrobras o de Sudáfrica, por ejemplo.

    Las calificadoras han sido muy criticadas por sus errores en los últimos tiempos. En 2008, ninguna de ellas advirtió sobre los activos tóxicos en poder de los grandes bancos e instituciones financieras de Estados Unidos, como Lehman Brothers y AIG, que provocaron la mayor crisis financiera global desde 1929. 

    Días antes del estallido de la crisis, las Tres Grandes calificaban a esas empresas con la máxima nota, AAA, pero en los siguientes siete años, más de la mitad de todas las empresas certificadas por S&P perdieron su calificación.

    Lo mismo sucedió con Moody's, que en 2007 rebajó la calificación de 83% de las hipotecas que había calificado como AAA en 2006. En 2009, Moody's hizo un informe titulado "Los temores de los inversores sobre la liquidez del gobierno griego son equivocados", pero a los seis meses, el país reconocía su insolvencia.

    Las agencias de rating son propiedad de las mismas firmas que califican, que pagan desde 1500 hasta dos millones de dólares o más por sus servicios, y si no pagan, se arriesgan a recibir notas negativas. 

    El mayor accionista de Moody´s es el grupo Berkshire Hathaway, con el 12.5% de la agencia, propiedad del hombre más rico del mundo, Warren Buffet. The Capital Group, de la familia Rockefeller, y Bill Gates, el dueño Microsoft, son otros importantes accionistas. 

    S&P es del grupo editorial McGraw Hill, donde también aparecen The Capital Group y otros accionistas de Moody's, y Fitch es del grupo francés Fimalac y de la Corporación Hearst, un emporio de medios de comunicación.

    Las tres agencias califican cerca del 96% de la deuda internacional. Moody's y S&P tienen cada una un 40% del mercado, Fitch cerca del 15%. 

    "Lo lógico sería que este servicio fuera estatal y controlado por las Naciones Unidas", propuso el economista Aditya Chakrabortty en The Guardian.

    Para salir del cepo de las Tres Grandes, Rusia y China están por lanzar un sistema alternativo de rating, Universal Credit Rating Group (UCRG). 

    "El sistema de calificación global dominado por Occidente no puede tener la responsabilidad de asignar calificaciones a través del mundo y se necesita un nuevo sistema de calificación internacional que represente los intereses comunes de la humanidad", según se lee en la página web de UCRG.

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    S&P, Universal Credit Rating Group (UCRG), Corporación Hearst, Fimalac, McGraw Hill, The Capital Group, Berkshire Hathaway, AIG, Lehman Brothers, Moody's, Fitch, ONU, Aditya Chakrabortty, Warren Buffett, Bill Gates, China, Rusia