En directo
    Economía
    URL corto
    Por
    0 83
    Síguenos en

    El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció una ofensiva para combatir la minería ilegal, que, según sus palabras, es un negocio de 2.500 millones de dólares y que “mueve más plata que el propio narcotráfico”.

    Lo mismo sucede en Perú, donde se estima que la fiebre del oro produjo cerca de 2.000 millones de dólares en 2012.

    Los conquistadores españoles subieron montañas buscando la leyenda de El Dorado, obligaron a trabajar hasta la muerte a los indígenas extrayendo el ansiado metal, trajeron esclavos de Africa para reemplazar a los indios. Pero la maldición del oro no se detuvo y sigue persiguiendo a los países de América Latina. Más aún, desde la crisis económica internacional de 2007-2008, cuando el oro pegó un salto en el precio internacional, pasando de 400 dólares la onza troy en 2003, a 1.900 dólares en 2011 y a 1.170 hoy.

    Pueblos miserables al lado de ríos contaminados y de bosques talados, prostitución, trata, trabajo infantil, autoexplotación laboral, bandas criminales y contrabando es el desolador paisaje que deja la fiebre del oro, según lo describe el estudio “La realidad de la minería ilegal en países amazónicos”, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) que analiza la situación en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

    La mineria ilegal amenaza 80 áreas naturales protegidas de la Amazonia, provocando deforestación y contaminación. De acuerdo con la investigación, la deforestación en Colombia ha desatado la pérdida de más de seis millones de hectáreas entre 1990 y 2010, lo que equivale al 5.4% del territorio nacional.

    La contaminación es la otra grave consecuencia: según las Naciones Unidas, en 2010 el consumo de mercurio en las actividades mineras de la región fue de 480 toneladas, envenenando aguas y tierras, a peces, aves y mamíferos.

    En los seis países amazónicos, cerca de 350.000 personas trabajan en esta industria ilegal, de los cuales 65.000 son niños, y 135.000 jóvenes coreren el riesgo de trabajar como mineros ilegales.

    En Colombia, el 87% de la minería aurífera es ilegal. De acuerdo con el censo minero 2009-2011, la actividad se extiende en la mitad de los municipios del país. El ministro de Justicia, Yesid Reyes, reconoce que “las bandas criminales se han dado cuenta de que es más rentable y más seguro comercializar metales preciosos que la misma cocaína”, según consigna la revista Semana.

    Los principales destinos del oro ilegal colombiano son las Islas Malvinas (51.71%), Italia (11.23%), Panamá (5.02%), Estados Unidos (4.06%).

    Perú es otro de los países más castigados por este flagelo. 60 mil familias están involucradas en la minería artesanal/informal y 300 mil personas dependen de ella. La zona más castigada es “La Pampa”, Madre de Dios, en la selva amazónica, donde se ha abierto un enorme campo estéril, producto de la búsqueda de oro. Lo mismo se repite en Ecuador, Bolivia y Brasil.

    Etiquetas:
    oro, Juan Manuel Santos, Perú, Colombia
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook