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    La Comisión Europea presionó a Rusia y el proyecto South Stream sirvió de pretexto para eso, opina el experto de la Asociación alemana para la Política Exterior (DGAP por sus siglas en alemán), Christian Wipperfürth.

    La Comisión Europea presionó a Rusia y el proyecto South Stream sirvió de pretexto para eso, opina el experto de la Asociación alemana para la Política Exterior (DGAP por sus siglas en alemán), Christian Wipperfürth.

    "En junio, la Comisión Europea advirtió que Moscú tendría problemas con South Stream si el conflicto ucraniano continuaba y de ese modo trató de presionar a Rusia", dijo Wipperfürth.

    Agregó que a raíz de la agudización de la crisis en Ucrania, Rusia "se verá obligada a buscar otro camino o al menos generar la impresión de que hay otro camino".

    Según el experto, "si el gasoducto fuera construido a través de Bulgaria como se planeaba, habría dificultades a largo plazo o, como mínimo, una importante demora".

    Wipperfürth recordó los motivos que empujaron a la construcción de un gasoducto a través del mar Negro.

    "La primera causa son grandes inversiones que se habrían necesitado para modernizar la red ucraniana de gasoductos, ya demasiado arcaica, y la segunda es que Rusia pretendía disminuir la cuota de Ucrania en el tránsito debido a las profundas discrepancias políticas", explicó el experto.

    Wipperfürth indicó que la postura de Alemania al respecto se diferencia de la de la Comisión Europea.

    "En agosto, el primer ministro (ucraniano) Arseni Yatseniuk anunció una serie de sanciones que permitirían suspender el tránsito del gas ruso a través de Ucrania y el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, le advirtió categóricamente contra ello", señaló.

    Precisó que Ucrania, Rusia y el gas son los temas en que la Comisión Europea y Alemania discrepan.

    El proyecto South Stream que se puso en marcha en diciembre de 2012, hubiera trasegado a la Unión Europea unos 63.000 millones de metros cúbicos anuales del gas ruso a partir de 2018 eludiendo el territorio de Ucrania.

    La Comisión Europea intentó bloquear la construcción del South Stream, argumentando que el proyecto no cumple "la norma del Tercer Paquete Energético" que prohíbe a las compañías gasísticas poseer gasoductos en la UE.

    El lunes, el presidente ruso Vladímir Putin anunció la decisión de renunciar al proyecto debido a una postura no constructiva de la UE. Destacó que Bulgaria no ha dado todavía la autorización para que el proyecto se desarrolle en la zona económica exclusiva del país.

     

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