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    Los contratos firmados por Rusia pueden verse amenazados si cambia el régimen en Venezuela

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    Los contratos por miles de millones de dólares firmados entre Rusia y Venezuela pueden verse amenazados en caso de que cambie el régimen en la nación caribeña, consideran expertos consultados por la agencia de información económica Prime.

     Los contratos por miles de millones de dólares firmados entre Rusia y Venezuela pueden verse amenazados en caso de que cambie el régimen en la nación caribeña, consideran expertos consultados por la agencia de información económica Prime.

    En primer término, el estado de salud del presidente venezolano Hugo Chávez, que gobierna ya durante casi 13 años, ha empeorado. Aparte de todo, el año que viene deberán celebrarse las elecciones presidenciales en Venezuela. ¿Qué destino espera a los contratos rusos de armamento, petróleo, gas, transporte y agricultura?

    De acuerdo con la Asociación Civil de Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada de Venezuela, el país gastó US$15.000 millones en armamento en los últimos seis años. De ese total corresponde a Rusia US$ 8.500 millones.

    Esta semana, durante la visita a Venezuela de una delegación rusa a la cabeza del viceprimer ministro Ígor Sechin, fue suscrito un acuerdo por el cual la República Bolivariana recibirá un crédito por US$4.000 millones para la compra de armamento y material bélico ruso.

    En el área energética, uno de los proyectos conjuntos más importantes es la explotación de los bloques Junín 6 y Junín 3 de la Faja Petrolífera del Orinoco. La explotación de Junín 6 está a cargo del Consorcio Nacional Petrolero integrado por varias empresas rusas y la venezolana PDVSA, y la explotación de Junín 3 corre a cargo de la rusa Lukoil.

    La empresa eléctrica rusa INTER RAO EES planea construir en Venezuela una central eléctrica y está interesada en otros proyectos también. Rusia, además, estudia incrementar los suministros de máquinas y equipos a cambio de productos agrícolas venezolanos.

    Vladímir Súdarev, subdirector del Instituto de América Latina (Academia de Ciencias de Rusia), opina que no vale la pena dramatizar la situación y sobre todo en lo referente al estado de salud de Hugo Chávez. "El mayor problema es la inestabilidad del régimen, la ausencia del sucesor y la poca claridad en los ánimos que reinan en el Ejército", dice el experto.

    A su juicio, sea cual sea el desarrollo de la situación, la mayoría de los contratos fue firmada con el Estado de Venezuela y no personalmente con Chávez. La oposición, si llega al poder, podría declararlos no válidos, pero es un asunto de honor para cualquier país devolver los préstamos para no tener que vérselas con la Corte Internacional de La Haya.

    El analista del Centro de Coyuntura Política, Dmitri Abzálov, señala que las petroleras rusas ya se han "arraigado" en Venezuela y que el riesgo más grande sería la llegada al poder de los representantes de las provincias norteñas del país, que están en oposición a Chávez. Entonces podrían ser anulados muchos proyectos y las empresas serían devueltas a sus antiguos dueños.

    En el caso de los contratos firmados en sectores concretos, Súdarev considera que si la oposición venezolana llega al poder, lo primero que haría es anular los contratos de suministro de armamento ruso. "Pero Rusia también tiene la culpa porque propone armamento complicado sin acompañarlo de los servicios de mantenimiento", apuntó.

    La cooperación en los sectores del petróleo y gas seguramente quedará intacta porque es ventajosa para Venezuela. Rusia no cobra mucho y tiene bastante experiencia en estas áreas. "Si en Caracas llegan al poder personas sensatas, difícilmente empezarán a desbaratarlo todo de golpe y porrazo", señaló Súdarev.

    Abzálov, del Centro de Coyuntura Política, opina que hay buenas probabilidades de conservar las posiciones si ya se lleva a cabo una intensa labor como ha sucedido, por ejemplo, con varios proyectos de la petrolera rusa Lukoil en Iraq. "Pero en este caso Rusia necesita apoyar las tendencias generales en el continente y, al mismo tiempo, defender sus propios intereses porque compite con Venezuela en varios sectores ", indicó.

    Los expertos coinciden en que Venezuela, en general, es un país "muy prometedor". Esto se refiere particularmente a los yacimientos petrolíferos ubicados en la faja del Orinoco y que tanto interesan a China. "No se trata sólo de materia prima, sino también de una infraestructura de transporte como el proyecto de gasoducto translatinoamericano en el que Rusia desearía participar", dijo Abzálov.

    Súdarev, del Instituto de América Latina, asegura que es muy importante que Rusia haya conseguido abrirse paso en el mercado de Venezuela porque este país es uno de los líderes regionales y por lo tanto no se debe retirarse de allí por voluntad propia.

    Si Rusia quiere conservar sus posiciones debe quedar bien firme en Venezuela e ir desarrollando la cooperación con otros países de la región como Brasil, Argentina y Chile. "Ahora es muy importante ponerse de acuerdo con la élite venezolana y con los sucesores potenciales de Chávez", afirmó Abzálov.

    En cambio, el director de la Fundación de Seguridad Energética Nacional, Konstantín Símonov, se opone a que Rusia invierta miles de millones de dólares en la República Bolivariana. "Es mejor gastarlos en la explotación de yacimientos en el este de Rusia. Me da risa oír que Rusia pagó casi US$1.000 millones sólo por el derecho de invertir en Venezuela", expresó.

    Rusia se las ingenia para elegir en calidad de socios a los regímenes más odiosos, con lo cual asume enormes riesgos políticos, opina Símonov.
    "Los proyectos firmados en Venezuela irán ejecutándose durante casi diez años, un plazo en el que puede ocurrir cualquier cosa con Chávez. El cambio de regímenes políticos en países como Venezuela equivale al cambio de los participantes en los proyectos, y parece que Rusia tropezará con la misma piedra", resumió el experto.

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