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    Según un muestreo realizado por la Comisión Federal para la protección de riesgos sanitarios de México (Сofepris), 48 de los 60 pozos del río Sonora, en el norte del país, tienen plomo y arsénico.

    La zona fue afectada seis años atrás por el derrame tóxico de la mina Buenavista del Cobre, de Grupo México —la empresa minera más grande del país y la tercera productora de cobre más grande del mundo—. Sin embargo, hasta el momento las autoridades no han vinculado esta catástrofe con los altos índices de metales pesados en las mediciones de los pozos o no han dado otra explicación para esta situación drástica que se vive en la zona.

    Algunos de los muestreos fueron realizados por el Cofepris en Hermosillo, capital del estado de Sonora. 

    Según la medición fue hallado que: 

    • El 90% de las muestras tuvo concentraciones de arsénico por encima del nivel de tolerancia establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 0,01mg por litro; 
    • Midieron que la concentración de arsénico en el 80% de las muestras supera lo establecido por la Norma oficial mexicana NOM-127-SSA1-1994 referida a los límites de permisibilidad en el agua para consumo humano. 
    • El 10% de los pozos que está contaminado con arsénico también tiene datos elevados de plomo.
    • En contados pozos se hallaron otros metales pesados como fierro, manganeso y sulfatos. 

    La información fue dada a conocer mediante solicitudes de información pública realizadas por los Comités de cuenca del río Sonora y la organización civil Poder, que acompaña el caso. Aunque han solicitado mayor información al respecto, señalaron desde Poder, no han obtenido respuesta oficial sobre el origen de esta contaminación y las medidas para evitar que su presencia en el líquido vital cause daños a la salud de la población local.

    La organización Poder sistematizó los datos de la medición de Cofepris y los puso a disposición en la web para su descarga.

    Sin embargo, apuntó la investigadora Samantha Camacho, ya no han obtenido nueva información por la vía oficial durante todo el año 2020, lo que señaló como una falta al derecho a la información pública. 

    Riesgos para la salud

    Tanto el arsénico como el plomo son considerados de riesgo para la salud pública, ya que son bioacumulables en el organismo y no se eliminan con facilidad, además de estar vinculados a enfermedades crónicas no transmisibles, como el cáncer. 

    Por eso, las organizaciones que difundieron esta información reclaman que las instancias oficiales de Gobierno que tienen incidencia en la material —la Secretaría de Salud, Comisión para la protección de riesgos sanitarios, Comisión nacional del agua, Secretaría de Medio Ambiente, Procuraduría de protección al ambiente, el Gobierno del Estado y el del Municipio de Sonora— determinen la fuente de la contaminación del agua del río Sonora.

    Una vez que se identifique, subrayan desde la organización, puede plantearse una política que mitigue el daño y permita acceso constante a la información sobre la situación del agua del río mediante un programa de monitoreo. 

    Exigen también la cobertura de la atención médica especializada para las enfermedades que puedan aquejar a la población de la zona, causadas por la ingesta de metales pesados durante períodos prolongados.

    Etiquetas:
    ríos, México, contaminación
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