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    Ante la encendida denuncia de los daños emprendida por colectivos locales a la que sumaron las organizaciones civiles Equipo Indignación y Greenpeace, la Secretaría Federal rechazó el sexto proyecto para instalar una nueva granja porcícola en Yucatán.

    El estado maya es el que ya concentra la mayor cantidad de estas megafábricas de carne de cerdo, en su mayoría propiedad del Grupo Porcícola mexicano, más conocida como Kekén.

    En su informe La carne que está consumiendo el planeta, que fue lanzado en mayo de 2020, se pudo saber que solo en Yucatán existen 257 de estos megaproyectos de producción cárnica, de los 122, es decir, el 47% se habían asentado en regiones considerados de atención prioritaria para la conservación de la biodiversidad de la fauna y flora local.

    Luego de que la empresa Grupo Porcícola mexicano anunciara su intención de duplicar su capacidad productiva durante este año en la zona, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) rechazó cinco de sus nuevos proyectos, que habían sido presentados para su evaluación ambiental previa a su instalación en los municipios mayas de Tixmehuac y Maní.

    A comienzos de septiembre la Semarnat rechazó el sexto proyecto para una nueva granja porcícola en Yucatán que había solicitado por Kekén.

    "El resolutivo emitido por la Semarnat respecto al rechazo de esta nueva granja siguió las recomendaciones que difundieron las organizaciones civiles y retomó algunos argumentos centrales que hemos aportado desde Greenpeace e Indignación", señalaron desde esta última organización.

    Puntualmente, señalaron cómo la Semarnat atendió los siguientes puntos:

    • Que las granjas porcícolas consumen más agua que cualquier otra actividad productiva en la región y que a consecuencia, libera también aguas residuales (sucias) en exceso.
    • Que la empresa solicitante del permiso de instalación no logró demostrar que su sistema de tratamiento de agua residual para sus granjas no causará impactos adicionales al suelo y al manto freático.
    • Que el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas reconoció frente a la Semarnat que la zona en que pretendían instalarse los proyectos cárnicos es un "asentamiento indígena" lo que implica que el cambio de uso de suelo necesario para permitir la actividad debe contar antes con un proceso de consulta indígena, que no se ha realizado.
    • En su proyecto, las empresas consideraron por separado los impactos de las diversas plantas que estarán en un radio cercano, lo que no permite evaluar correctamente su impacto acumulado.

    "La Semarnat tiene la obligación de garantizar el derecho al medio ambiente sano y reconocemos que haber adoptado estas acciones tendrá un impacto inmediato a favor de las comunidades indígenas y el medio ambiente", aplaudieron desde Indignación.

    Etiquetas:
    cerdos, Yucatán, México
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