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    La Unión Europea planea introducir un nuevo impuesto al carbono importado. El arancel afectaría directamente a los proveedores de petróleo, gas y acero laminado con pérdidas estimadas en miles de millones de dólares al año. La imposición de medidas recíprocas por parte de Rusia, sin embargo, podría dar inicio a una guerra comercial.

    Para el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, el arancel al carbono "es una medida de proteccionismo encubierto", la cual "se tomaría bajo un pretexto muy plausible" y que impediría que los productos rusos accedan al mercado de la Unión Europea.

    "Esto tendrá consecuencias muy graves para la economía rusa. Pueden sufrir nuestros sectores básicos, como la siderurgia, la metalurgia de los metales preciosos, la industria química y la de energía. Debido a tal regulación transfronteriza, el consumo tanto de petróleo ruso como de carbón ruso puede reducirse significativamente", afirmó Medvédev.

    Esta situación se asemeja a otra a la que se enfrentaron anteriormente los exportadores rusos en el mercado europeo cuando la Comisión Europea introdujo aranceles para los metalúrgicos y productores de fertilizantes rusos, basados en alegaciones injustas de subsidios energéticos existentes en Rusia. Moscú tardó siete años en refutar esta "falsa opinión" de la CE, detalló el medio Vzglyad. La cuestión no se solucionó, y las empresas rusas se vieron obligadas a reorientar sus suministros hacia mercados menos atractivos que el europeo.

    "Ahora la situación puede volverse aún más complicada, si consideramos la cantidad de industrias que pueden someterse a la nueva regulación", compartió Maxim Judalov, director del Grupo de Evaluación de Riesgos del Desarrollo Sostenible de la Agencia Analítica de Calificación Crediticia (ACRA), al medio ruso.

    Judalov calculó las pérdidas de la siderurgia rusa si la UE realmente introduce el arancel al carbono importado.

    Los metalúrgicos rusos emiten de 1,7 a dos toneladas de dióxido de carbono (CO2) por tonelada de acero laminado fabricado. Sin embargo, la ausencia de un sistema para el cálculo de emisiones que sea claro y, lo más importante, reconocido tanto en Rusia como en los países de Occidente permitirá a los europeos adoptar estándares ya obsoletos. Según Judalov, pueden basarse en datos de los años 30 o 40 del siglo pasado y así afirmar que los rusos están obligados a pagar aranceles correspondientes a la emisión de cuatro toneladas de CO2 por cada tonelada de acero, por ejemplo.

    "A los precios de hoy, que todavía pueden subir en el futuro, esto significaría 100 euros por tonelada [de acero]. Está claro que con tal aumento, el acero ruso no se puede suministrar a Europa", explicó Judalov.

    Judalov calcula que la pérdida anual de los metalúrgicos rusos, en este caso, sería de unos 200 millones a 250 millones de euros

    Por un lado, las acerías europeas pagan el mismo impuesto, por lo que es bastante lógico imponerlo a los proveedores de otros países. Por otro lado, sin embargo, los metalúrgicos locales pagan por el volumen real de emisiones, es decir, 1,7 toneladas de CO2 por tonelada de acero. Además, las compañías europeas reciben un crédito fiscal por la cantidad pagada.

    Calcular el impuesto a los hidrocarburos es un poco más sencillo. 

    "Para el carbón y el gas, simplemente agregarán el coeficiente de generación de CO2 para la quema de una tonelada del combustible especificado", explicó Judalov. 

    Para el carbón es de aproximadamente 2,7 o 2,8 toneladas; para el gas, 1,75 toneladas; para los productos del petróleo, de tres a 3,15 toneladas, precisó el representante de ACRA.

    "Pero esto es solo un impuesto directo, mientras que, por ejemplo, para el carbón pueden agregar a la suma las emisiones de CO2 durante su producción", dice Judalov. 

    Existen muchas oportunidades para que la Unión Europea ponga a los exportadores rusos en peores condiciones en comparación con los suministradores europeos, subrayó Vzglyad.

    Para Konstantín Simonov, director general del Fondo Nacional de Seguridad Energética de Rusia, todo indicaba que sería así. Cuando Moscú firmó el Acuerdo de París en 2015, estaba claro que esto acabaría pasando factura a los exportadores de hidrocarburos, consideró. 

    "Toda esta historia sobre el calentamiento global fue necesaria no para que Greta Thunberg recibiera un premio, sino para recaudar dinero, en este caso, de los exportadores de hidrocarburos. La escala de esta tragedia aún se desconoce. Pero esta es una historia muy peligrosa", afirmó Simonov.

    Es erróneo creer que la Unión Europea caerá en una trampa con estos aranceles. Los costos de este impuesto correrán a cargo exclusivamente del exportador-fabricante. 

    "Existe un mercado global del petróleo, en donde cuesta aproximadamente lo mismo en todas partes del mundo. No podrás incluir este impuesto en el precio de cambio", dice Simonov.

    Sin embargo, considerar el arancel europeo al carbono una medida antirrusa tampoco es correcta. Todos los exportadores de hidrocarburos serán afectados, no solamente los de Rusia. Es posible, sin embargo, que la Comisión Europea cobre menos impuestos de unos y más de otros.

    El cálculo para las empresas de Estados Unidos y Catar, por ejemplo, se basará en las emisiones reales. Por su parte, el cálculo de exportadores de Rusia, China y Ucrania se basará en las estimaciones de los expertos europeos, apuntó Maxim Judalov.

    El experto puso de relieve que la industria rusa ha pasado por cambios importantes en las últimas tres décadas. Se ha vuelto más limpia y mucho más eficiente desde el punto de vista energético, algo que los expertos extranjeros no conocen o aún no están dispuestos a evaluar. Y esto es algo que debe cambiarse, consideró Judalov. Es necesario crear sistemas de calificaciones obligatorios, para que los reguladores europeos no puedan sobreestimar las tasas de recaudación para los exportadores rusos.

    Los expertos consultados por Vzglyad están seguros de que las nuevas normas europeas se aplicarán no en algunos años, sino en un futuro cercano.

    "Rusia debería crear una respuesta igualmente descarada y adecuada para imponer tarifas similares a los europeos con argumentos creativos. En la primera consulta, Estados Unidos respondió a los europeos de frente: cuántos impuestos nos cobran, le cobraremos tanto de una forma diferente. Pero EEUU puede dictar las reglas, mientras que Rusia tiene un punto débil: exportamos más de lo que importamos de la UE", concluyó Konstantín Simonov.

    Vzglyad consideró que después de arreglarse parcialmente la guerra comercial entre Estados Unidos y China, una nueva guerra comercial con la Unión Europea podría empezarse. La razón para ello sería justamente el arancel al carbono.

    Etiquetas:
    aranceles, carbono, Unión Europea, Rusia
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