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    Las heces de las aves marinas, también conocidas como guano, aportan a los ecosistemas marinos ciertos nutrientes que valen una fortuna millonaria en dólares. En diálogo con Sputnik, el biólogo colombiano Daniel Plazas-Jiménez explicó el imponente valor monetario del llamado 'oro blanco' y la importancia de conservar las especies que lo producen.

    "Las aves marinas tienen un papel muy importante en la salud de los ecosistemas marinos y costeros. Lo que quisimos hacer con el estudio es mostrar que existen varias evidencias de que ellas contribuyen a nuestro bienestar", remarcó Plazas-Jiménez, biólogo doctorando en ecología en la Universidad Federal de Goiás (UFG), en el centro de Brasil.

    Y para mostrar la contribución de estas especies, investigó junto con el brasileño Marcus V. Cianciaruso cuánto vale el excremento de las aves marinas en dólares. Recopilando datos de 302 especies de aves marinas, se pudo determinar el costo mínimo que supondría cubrir tales beneficios con sustitutos industriales para los nutrientes del guano. El resultado fue publicado en la revista científica Trends in Ecology & Evolution.

    El rol clave de las aves marinas

    La actividad predatoria de las aves marinas es importante para regular las comunidades marinas, explicó el biólogo. "Se alimentan en el mar, consumen peces, crustáceos, cangrejos y el zooplancton". El rol no termina allí, ya que las aves van a tierra, principalmente a reproducirse, y el ciclo continúa.

    "Las aves forman colonias de cientos, miles de individuos y cuando forman esas colonias depositan grandes cantidades de nutrientes, y esos nutrientes que ellas están depositando ahí [en tierra] tienen efecto sobre el sistema terrestre sobre donde ellas están, pero también, como cuando llueve eso se puede arrastrar al mar, llegan al mar y también tienen efecto en los ecosistemas marinos", señaló Plazas-Jiménez.

    El estudio señala al guano producido por las aves marinas como un servicio ecosistémico o ambiental, es decir, un recurso producido por el ecosistema que beneficia a los seres humanos. La exportación de guano como fertilizante natural significó una bonanza económica para países productores como Perú y Chile, especialmente durante el siglo XIX y comienzos del XX, aunque la historia de su uso va más atrás en el tiempo.

    "Fue el primer fertilizante producido a escala industrial que tuvo nuestra sociedad, que se empezó a distribuir a otras partes del mundo desde las islas de Perú y de Chile, por ejemplo. Pero los quechuas ya conocían el uso del guano [...] Entonces ya hay una relación antigua con las aves marinas", indicó Plazas-Jiménez.

    Para Perú, el comercio de guano fue especialmente provechoso a mediados del siglo XIX, luego de que en 1840 empezó a venderse al exterior. Incluso se ha sostenido que la exportación de guano sentó las bases del Estado peruano moderno. Aunque la mala gestión de la producción guanera acabó con la bonanza. Hacia fines del siglo XIX, los depósitos de guano en las islas estaban casi agotados, y la población de aves marinas que los generaban había mermado considerablemente.

    "Cuando se usaba mucho el guano se decía que el cormorán guanay, que es una especie de ave marina de Perú, que produce guano, era el ave más valiosa del mundo, y al guano le decían el oro blanco porque era carísimo", explicó Plazas-Jiménez.

    "Y Perú y Chile casi que tenían el monopolio de producción, y entonces eso tiene un impacto económico gigantesco, que la gente compraba, y aumentaban los precios y que todo el mundo quería usar en sus cultivos", agregó el biólogo.

    Durante la primera parte del siglo XX, la gestión de guano en Perú mejoró, las poblaciones de aves crecieron, y se alcanzaron niveles relativamente similares a los del auge productivo del siglo anterior.

    Hacia fines de los años 40, las aves marinas disminuyeron en parte por causa de la merma del pez anchoveta —parte de su dieta— provocada por la pesca intensiva y el fenómeno de El Niño. Como consecuencia, bajó la producción del guano. "La gente perdió interés en las aves marinas, ya dejaron de saber qué hacían, o cuál era la importancia de ellas", explicó.

    Las heces de las aves marinas: 474 millones de dólares al año

    Guano en las Islas Ballestas
    Guano en las Islas Ballestas

    ¿Qué pasaría si todos esos beneficios que generan las aves marinas debieran ser realizados por los seres humanos? ¿Cuán costoso sería?

    Los investigadores de la UFG determinaron cuáles eran las especies de aves marinas que producían guano, cuáles eran sus poblaciones y finalmente estimaron el valor agregado (diferencia entre el valor de venta y los costos de producción) del guano chileno y peruano de acuerdo a los precios en el mercado: 19,4 millones de dólares al año.

    A esa cifra, debe sumarse el valor estimado que supondría sustituir el nitrógeno (N) y fósforo (P) que aportan con sus excrementos las aves marinas no productoras de guano. Esos aportes, para Plazas-Jiménez, "tienen efectos en ecosistemas, y esos efectos se vuelven contribuciones".

    El costo estimado de sustituir el N y el P de los nutrientes que las aves marinas aportan de forma natural por los mismos elementos producidos de forma industrial sería de 454,4 millones de dólares anuales. Por lo tanto, el valor estimado del guano combinado con el costo de N y P asciende a 473,8 millones de dólares.

    Pero es posible comprender aún más la magnitud de los beneficios gratuitos de estas especies. El biólogo señaló que hay pruebas de que los nutrientes de los excrementos de las aves marinas aumentan la biomasa de peces en los arrecifes de coral hasta en un 48%, y que esos efectos positivos se trasladan incluso a la industria del turismo.

    De igual manera, los nutrientes de los excrementos tienen un impacto superpositivo en el Ártico. "El N forma amonio, que va la atmósfera y se combina con otras partículas y ayuda a formar nubes. Eso pasa durante el verano del Ártico y ayuda a disminuir un poco la temperatura, a enfriar un poco. Entonces digamos que, en este actual escenario en que estamos de cambio climático, eso tiene una importancia grande", aclaró Plazas-Jiménez.

    Una de las intenciones de los investigadores es precisamente llamar la atención sobre la necesidad de cuidar las poblaciones de aves marinas existentes, y si es posible aumentar las que menguan, ya que "estamos perdiendo esos beneficios que estamos recibiendo", advirtió.

    Por ello, para el biólogo colombiano el conocimiento de la historia del guano podría ilustrar tanto el impacto positivo en el bienestar económico como los errores que se cometieron durante la producción y que afectaron a las poblaciones de aves marinas. Cuando en Chile y Perú comprendieron de dónde venía este producto, el daño ya estaba hecho, por lo cual tuvieron que idear una forma de uso sostenible del guano y proteger a estas especies.

    "Es interesante pensar en que los quechuas probablemente sabían que el guano venía de las aves marinas, porque ellos les dejaban algunas ofrendas, y ellos ya usaban el guano, entonces probablemente ya lo sabían. Entonces es chévere pensar, por ejemplo, que si se hubieran comunicado entre ellos se hubieran evitado todo este problema", concluyó.
    Etiquetas:
    especies, ecología, calentamiento global, América Latina, Chile, Perú, producción, excrementos, heces, aves
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