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    Un equipo de científicos estadounidenses ha analizado el esqueleto casi completo de un ancestro de delfín que vivió durante la época del Oligoceno, hace unos 25 millones de años. Su investigación ayuda a entender mejor cómo dos órdenes de cetáceos modernos acabaron compartiendo características comunes: las aletas y la propulsión de cola.

    Este esqueleto, de unos 4,8 metros de longitud, perteneció a la especie Ankylorhiza tiedemani, considerada el primer depredador con ápice ecolocalizador. Además de tener un gran tamaño, este habitante marino podía haber contado con unos colmillos enormes y parece haber sido capaz de cazar a sus presas, desarrollando altas velocidades de una manera parecida a como lo hacen las orcas modernas.

    Muchos aspectos de su esqueleto —la forma del cráneo, la de la cola y la de los dientes— sugieren que las dos órdenes modernas de ballenas: odontocetos y misticetos, evolucionaron muchas características en paralelo y de una manera independiente una de la otra, en vez de heredarlas de un ancestro en común como se pensaba anteriormente.

    Aunque suena obvio que los animales que habitan en el mismo entorno pueden desarrollar características similares, este no es un patrón obligatorio en la naturaleza. No es un secreto que los diferentes tipos de focas y leones marinos desarrollan su propia manera de nadar y acaban formando esqueletos postcraneales muy distintos. 

    Incluso, se supo que las ballenas barbadas (misticetos) habían llegado a adoptar los estilos de natación de los delfines lo que sorprendió a los paleontólogos.

    El zifio de Héctor varado en la costa de Argentina
    © Foto : Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar
    "Es como si la incorporación de los huesos de dedo adicionales en la aleta y el bloqueo de la articulación del codo hubiese forzado a ambos grupos principales de cetáceos a seguir un camino de evolución similar en términos de locomoción", señaló el científico Robert Boessenecker del College of Charleston.

    Lo que hace que esta investigación sea de un interés particular para los científicos es que nadie podía imaginar hasta la fecha que las especies modernas de orca y de delfín estaban tan relacionadas entre sí. Además, probablemente Ankylorhiza se hubiera alimentado hace decenas de millones de años de una manera muy parecida a la de la orca de hoy.

    "Las ballenas y los delfines tienen una complicada y una larga historia de evolución y, a simple vista, puede que no se tenga esa impresión en las especies modernas. El registro fósil ha arrojado luz sobre esta larga y sinuosa senda evolutiva, y los fósiles como el de Ankylorhiza ayudan a entender cómo ocurrió esta evolución", resumió Boessenecker.
    Etiquetas:
    orcas, delfines
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