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    Un nuevo proyecto de hotel ha levantado a la comunidad ecologista del sur de España. La nueva propuesta turística cuenta con el beneplácito del gobierno andaluz para instaurarse en el Parque Natural de Cabo de Gata, pero pone en riesgo a la vez, el delicado equilibrio entre turismo y naturaleza en un hábitat único en Europa.

    Las costas andaluzas reviven los capítulos del ladrillo de su pasado reciente. En este caso, afecta a una de las joyas de la corona del litoral mediterráneo europeo: la playa de los Genoveses, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata–Níjar (Almería), uno de los raros ejemplos de geoparque volcánico del Mediterráneo. El día 25 de junio la Junta oficializaba la autorización para la creación de un hotel de cuatro estrellas con 30 habitaciones frente a la Bahía de Genoveses. La alargada sombra del Algarrobico y los desastres en gestión ambiental, vuelven a cernirse sobre Cabo de Gata.

    Una playa en la Bahía de Genoveses en el parque Cabo de Gata
    Una playa en la Bahía de Genoveses en el parque Cabo de Gata

    La decisión respecto al nuevo Hotel de los Genoveses ha levantado una gigantesca polvareda, diversos grupos locales de activistas, ecologistas y defensores del paisaje han reaccionado de inmediato, pero también la sociedad en su conjunto. No en vano, la playa de los Genoveses forma parte del imaginario colectivo paradisíaco. Cabo de Gata es paisaje de múltiples películas (Indiana Jones, Lawrence de Arabia, los western de Leone y Eastwood) y destino del ocio de miles de personas.

    Movimientos como Amigos del parque, Grupo Ecologistas Mediterráneo (GEM) o Ecologistas en Acción han promovido una campaña en change.org que, solo en sus primeros dos días, acumuló más de 90.000 firmas de apoyo a un mensaje claro, "por mucho que se esfuercen en hacerlo sostenible y respetuoso con el medioambiente, siempre tendrá un impacto. Si de verdad les importase este paraje natural, no harían este proyecto".

    Cabo de Gata es un innegable foco turístico "en todo el Mediterráneo europeo no encontrarás una costa con tantas playas vírgenes y sin urbanización cercana, esa singularidad hace que vengan cada año casi un millón de visitantes ", cuenta Antonio Fernández, del Grupo Ecologista Mediterráneo (GEM). Datos de la Junta de Andalucía, que limita el acceso a determinadas playas —como la propia Bahía de los Genoveses— cifró en más de 204.264 los que accedieron a la arena de esta paradisíaca costa el año pasado. En esa misma línea, el informe del Movimiento hotelero de Andalucía, que baraja datos del 2018, reflejó que casi 5 millones y medio de personas pasaron noche en las costas de Almería.

    Pero según denuncian los ecologistas, esta sinergia entre turismo y sostenibilidad ambiental está ahora en peligro con la aprobación de este proyecto. El nuevo Hotel deriva de la rehabilitación del Cortijo de las Chiqueras, que en los últimos años, había sido usado por la compañía Torres y González Díaz S.L. La compañía tiene prácticamente la totalidad de suelos de esta zona ya que es heredada de un gran latifundista del pasado siglo que, junto a su esposa, la célebre Doña Pakyta —una prominente figura de la aristocracia sureña— mantuvieron el Parque en su estado actual. "Pero los sobrinos son los que ahora manejan la empresa y tienen otras intenciones", alerta Pilar González Carranza, de la asociación Amigos del Parque.

    "Tenemos que seguir haciendo ruido y alegaciones, porque estos mismos empresarios tienen otras tres cortijadas junto al Cortijo de las Chiqueras, así que empiezan por remodelar un cortijo para ir haciendo un proyecto tras otro, implantando así un resort de lujo privado en pleno Parque Natural", alerta Pilar González.

    Los cortijos de la Bahía de Genoveses siempre han sido espacio agrícola donde, según la regulación de la propia Junta de Andalucía, no se puede alterar la actividad económica. El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar califica a estas zonas en el rango C1. "El criterio de ordenación en esta categoría es el mantenimiento de la capacidad agrológica de los suelos, así como de las actividades agrarias y de aquellas otras compatibles".

    A tenor de la descripción oficial, llama la atención que la Junta haya autorizado ahora un uso turístico del suelo calificado como agrícola. Antonio Fernández lamenta que iniciativas como esta fomentan un "modelo de urbanismo disperso" en una zona de suma fragilidad biológica, "hablamos de un paraje virgen donde no hay nada preparado para crear un hotel, no hay toma de agua, no hay red de saneamiento, si se habilita para este espacio, claramente se abrirá la veda a otros hoteles similares". 

    Estos mismos grupos ecologistas ya tumbaron el proyecto en 2016 con sus alegaciones y volverán a repetir la estrategia tras instar a la Junta a que 'rectifique' y declare 'inviable' la nueva instalación.

    El nuevo proyecto de la compañía Torres y González Díaz S.L. viene a enmendar todo lo que desbarató su anterior intento de erigirse como oferta turística, en 2016, en las inmediaciones de una de las playas más icónicas de Europa. Ahora se ha rebajado el número de habitaciones y no han aumentado los metros de edificabilidad que tiene el antiguo Cortijo; "es un proyecto mucho más suave, se han adaptado a todas las alegaciones que le hicimos", cuenta Pilar González. Aún así, advierte, habrá 70 plazas de aparcamiento, una piscina y una actividad hotelera que presionará al entorno, con ir y venir de mercancías y abastecimiento para los servicios hoteleros diarios.

    Urgencias económicas, nuevo horizonte político

    Respecto al cambio de criterio de la Junta de Andalucía en referencia a 2016, —cuando fue rechazado—, la Delegación Territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible que dirige Aránzazu Martín, entrevistada en un medio local, aclaraba que ''hay que tener en cuenta que es una edificación existente, ya que jamás se iba a construir en el parque natural''. La Junta de Andalucía está gobernada ahora por el tándem del PP y Ciudadanos, con el beneplácito de VOX.

    Con la pandemia azotando y en plena temporada alta, las políticas de economía turística cogen fuerza, sobre todo en la costa, donde el decretazo que la Junta quiso instaurar por urgencias durante las semanas más duras del confinamiento venía a suavizar las medidas contra la fiebre del ladrillo y la protección ambiental; para ganar, eso sí, en simplificación y eficacia administrativa.

    Aránzazu Martín también se refirió al cambio con la anterior administración andaluza, "tenemos que ver lo que queremos, si queremos la misma ruina existente y que se vienen abajo en zonas muy buenas de nuestro parque o queremos rehabilitar una edificación existente para poner en valor esa zona". Durante el confinamiento, se ha abierto la posibilidad a la explotación inmobiliaria en otra costas andaluza, como ha sucedido en Nerja, por ejemplo, los acantilados de Maro prevén acoger nuevos campos de golf.

    Una joya ambiental

    Cabo de Gata es un paraíso natural, reconocido no solo como Parque Natural, sino como Humedal de Importancia Internacional, Reserva de la Biosfera UNESCO, Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo y Lugar de Interés Comunitario de la UE. Se trata de un enclave único para aves esteparias o para especies como el águila perdicera o la tortuga mora. Además, ofrece una capa de flora adaptada a las escasas precipitaciones, para Antonio Fernández, "estamos poniendo en riesgo un hábitat único con más endemismos que países como Bélgica o regiones gigantescas de Alemania". Sobre la zona del nuevo complejo, el Plan de Ordenación de 2008 ya especificaba que "acogen a la comunidad de aves más rica de todo el espacio natural protegido".

    Este negocio privado viene a confrontar otro aspecto: hasta ahora, el acceso a las playas con mayor grado de protección es limitado a los visitantes, con acceso en autobús y aforo restringido en función del aforo, para proteger así la fauna y flora. Ahora, los inquilinos del hotel —el único punto cercano— serán los privilegiados más próximos a la playa de los Genoveses y Mónsul, por lo que al final, un paraíso público será de acceso privilegiado para los que pueden pagar por un resort exclusivo.

    Etiquetas:
    turismo, ecologistas, hotel, España, movimiento, medioambiente, Junta de Andalucía, Andalucía
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