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    MOSCÚ (Sputnik) — El permafrost, como se conoce al suelo permanentemente congelado, vuelve a ser tema de debates en Rusia tras el vertido de combustible almacenado en un tanque de una central termoeléctrica en la ciudad de Norilsk, en el extremo norte del país, el pasado 29 de mayo.

    La compañía propietaria de la instalación asegura que el accidente se produjo debido a la descongelación del permafrost que desestabilizó los soportes del tanque.

    Dmitry Streletskiy, experto en geocriología, profesor de geografía y relaciones internacionales de la Universidad George Washington (Estados Unidos), explica que el permafrost puede estar constituido por suelos rocosos, pero también arenosos. Este último con el derretimiento del hielo cambia sus características.

    "Todos comprenden que vivimos en una nueva realidad con el coronavirus, pero no todos comprenden que vivimos en una nueva realidad debido al cambio climático", dijo a Sputnik.

    El ministro de Emergencias ruso, Evgueni Zinichev, en el escenario del derrame de combustible en Norilsk
    © Sputnik / Servicio de prensa del goberandor de la región de Krasnoyarsk
    El experto enfatiza que el Ártico cambió drásticamente en las últimas dos décadas influyendo en el estado del permafrost, cuya temperatura, indicó, cambia con el clima y por eso urge hacer un seguimiento constante de ese parámetro en las zonas silvestres.

    Actualmente en Rusia el Servicio de Hidrometeorología y Medio Ambiente (Rosguidromet) realiza las mediciones a una profundidad de tres metros. Streletskiy sugiere que se aumente la profundidad a 10 metros.

    El experto explica que los pilotes sobre las que se construyeron las casas en las zonas de permafrost llegan a profundidades de entre 10 y 20 metros, justo en la que el cambio climático incide en el suelo congelado.

    "No vemos el estado del permafrost, observamos ciertas manifestaciones, pero no comprendemos qué sucede. Podemos ver en la superficie que el hielo se ha descongelado, el suelo se ha hundido y el camino también, las tuberías se han deformado. Es lo que podemos ver", señaló.

    El profesor advierte que los edificios y las infraestructuras construidas en el permafrost pueden colapsar por el calentamiento global.

    Red mundial para el permafrost

    Streletskiy lidera una iniciativa para crear una red mundial de control del permafrost con una base de datos abierta para cualquier científico e institución.

    "Venimos promoviendo esta iniciativa desde hace varios años, pero hasta la fecha no ha habido una reacción apropiada. Al parecer el accidente de Norilsk influyó un poco. El estado del permafrost empieza a inquietar a los inversores", puntualiza.

    El experto sostiene que las pérdidas de Rusia por el colapso de edificios, carreteras e infraestructuras industriales debido a la degradación del permafrost pueden sumar hasta 250.000 millones de dólares en los próximos 30 años.

    Entre las medidas que permiten mitigar el impacto del calentamiento global en el permafrost, el científico recomienda retirar la nieve.

    "La nieve no deja pasar el frío al suelo, es decir no se mantiene el permafrost. Si se vierte la nieve siempre en un mismo lugar, es ahí donde empiezan a destruirse las edificaciones. Si las autoridades municiaples comprenden cómo distribuir la nieve, la mitad del éxito está asegurado. Es lo que les explicamos a nuestros estudiantes del primer año, pero muchos alcaldes de las ciudades en áreas polares no lo saben", remarcó.

    El descongelamiento del permafrost afecta también a los esquimales de Alaska, pueblos originarios que aprovechan el suelo helado para conservar la carne de las ballenas que cazan.

    Con el aumento de la temperatura del permafrost las poblaciones autóctonas ven peligrar su seguridad alimentaria.

    Etiquetas:
    combustible, derrame, permafrost, Rusia, Norilsk Nickel, calentamiento global
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