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    Sabemos que los seres vivos tienen cientos de formas de comunicarse según su especie. Ya sean animales, plantas o incluso bacterias, interactúan y funcionan a partir de la comunicación con sus pares. Las dunas de arena, aunque son inanimadas, también se comunican entre sí.

    En un momento en que el cambio climático preocupa gravemente a la comunidad científica por sus catastróficas consecuencias para la naturaleza, un descubrimiento da la primera pista para controlar la desertificación, proceso por el que los suelos van perdiendo progresivamente su fertilidad y, con esto, su capacidad productiva. 

    Por esto, conocer cómo se comportan las dunas de arena puede ayudar a predecir su comportamiento y revertir esta dañina tendencia. Así lo hizo un sorprendente estudio de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, que reveló que las dunas tienen formas determinadas para comunicarse y al trasladarse evitan desmoronar a las que están a su alrededor.

    ¿Cómo lo descubrieron? Mira el video

    "Ya sea en desiertos, sobre los ríos o junto al mar, las dunas de arenas difícilmente aparecen aisladas. Al contrario de esto, suelen aparece en grandes grupos, conocidos como campos o corredores de dunas", se explica en el video que la Universidad hizo para difundir su trabajo. 

    Es sabido que las dunas se mueven. Las más pesadas lo hacen de modo más lento, y las más livianas se transportan más rápido. Pero, hasta ahora, el criterio de comunicación estaba ausente en lo que se conocía sobre ellas. 

    Para observar su comportamiento, los investigadores de Cambridge construyeron un canal circular para que las dunas puedan observarse durante horas mientras el canal gira. Unas cámaras de alta velocidad rastrearon el flujo de partículas individuales en las dunas y los resultados los sorprendieron.

    Como explicó la doctora en Matemática Aplicada y Física teórica encargada del proyecto en un comunicado de Cambridge, "no esperábamos ver que interactuaran entre sí de ese modo".

    Del mismo tamaño y peso, se esperaba que las dos dunas se movieran igual, pero eso no ocurrió. La duna de adelante se movió más rápidamente que la de atrás, pero pasado un cierto tiempo la primera duna comenzó a moverse más lento hasta que ambas adquirieron casi la misma velocidad.

    Este patrón fue crucial. Se observó que la duna delantera marca el patró de movimiento, y que genera una cierta clase de remolino en la duna trasera que condiciona a que la última se aleje. 

    Cuanto más pasó el tiempo, las dunas quedaron más alejadas entre sí, hasta generar un equilibrio en lados opuestos del canal, separadas exactamente por 180 grados. Ahora, el siguiente paso para los investigadores es buscar evidencia concreta observando imágenes reales a través de satélites. 

    Con evidencia suficiente, puede ser posible predecir el movimiento de grandes dunas desérticas o costeras y buscar herramientas para evitar que avancen y contribuyan al daño que hace la desertificación.

    Etiquetas:
    Universidad de Cambridge, cambio climático, dunas
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