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    La limpieza del desastre nuclear más conocido de la historia ha involucrado a personas de casi todos los ámbitos: desde bomberos hasta personal militar, científicos, médicos e inclusive mineros e ingenieros. Sin embargo, los agentes de la KGB también desempeñaron un papel crucial para eliminar las consecuencias de la catástrofe.

    Mucho antes de Chernóbil, el Comité para la Seguridad del Estado, más conocido como la KGB, tenía la tarea de garantizar la operación segura de las centrales nucleares. Para ello, contaba con oficiales altamente capacitados en el ámbito científico para cumplir con la misión de monitoreo e identificación de posibles debilidades para luego reportarlas a la KGB en Moscú.

    En 2018, unos documentos desclasificados de los archivos de la KGB revelaron que el servicio de inteligencia había expresado su preocupación sobre la central nuclear de Chernóbil desde 1978. En los archivos se informaban numerosas violaciones de seguridad y lesiones que sufrieron los trabajadores durante la construcción.

    Sin embargo, esto no fue suficiente para predecir lo que pasaría ocho años después cuando las acciones irresponsables del personal superior del reactor número 4 decidió no escuchar las preocupaciones de sus colegas al llevar a cabo un experimento nuclear dando lugar a la fatídica noche del 26 de abril de 1986.

    A los pocos minutos de la explosión, los agentes de la KGB en Prípiat, la ciudad modelo que albergaba a los trabajadores de la planta de energía, viajaron al epicentro del desastre y se unieron a especialistas nucleares, personal militar y mineros para organizar la limpieza del reactor y participar en la operación que buscaba evitar la contaminación generalizada, incluyendo la construcción de un escudo debajo del reactor para evitar que la radiación se filtrase a las aguas subterráneas locales.

    Simultáneamente, la KGB también estaba a cargo de la provisión de equipo de protección para los liquidadores del desastre, prevenir las intoxicación alimentaria e impedir las infecciones entre los trabajadores de limpieza. Como resultado, los agentes de inteligencia debían rotar periódicamente y abandonar el lugar del desastre debido a las altas dosis de radiación del lugar.

    Uniendo fuerzas entre inteligencias

    Cada nación de la Unión Soviética contaba con su dirección de inteligencia extranjera de la KGB. Estas decidieron unir fuerzas para realizar una labor crucial posterior a la catástrofe.

    Los detalles sobre el trabajo de la KGB en Chernóbil fueron revelados después de varios años en un ensayo titulado Lecciones del accidente de la central nuclear de Chernóbil escrito por el ex primer ministro ruso, también excanciller y exjefe del Servicio de Inteligencia Exterior, Evgueni Primakov, donde cuenta la titánica tarea que la KGB realizó para controlar las consecuencias de la explosión.

    El presidente de la KGB de ese entonces, Víktor Chébrikov, ordenó reunir toda la información posible para acelerar la labor de contención y limpieza del desastre mediante comisiones y usando todos los recursos que tenía.

    Los agentes que contaban con formación científica sabían dónde buscar la información y a quién contactar para obtenerla, por lo que su labor resultó ser vital porque en ese entonces los líderes occidentales no tenían prisa por compartir con su adversario de la Guerra Fría su experiencia en la eliminación de las consecuencias de un desastre nuclear, a pesar de que Chernóbil amenazaba la seguridad y el bienestar de millones de personas y naciones de todo el mundo.

    Los gobiernos y científicos occidentales habían obtenido una valiosa experiencia en la limpieza de desastres nucleares tras el accidente de octubre de 1957 en el reactor de energía nuclear Windscale del Reino Unido, el incidente de Three Mile Island en los Estados Unidos en 1979 y el accidente de la central nuclear de Saint-Laurent en Francia en 1980.

    Con muchos obstáculos por delante, los agentes soviéticos lograron que muchos científicos y funcionarios extranjeros compartieran información crucial, consiguiendo una amplia documentación extranjera sobre la construcción, el funcionamiento y la seguridad de las centrales nucleares.

    La KGB también participó activamente en el esfuerzo por obtener una lectura precisa de la temperatura en el reactor en medio de altos niveles de radiación, una capacidad técnica de la que la industria soviética no disponía en ese momento. Por lo tanto, el servicio científico y técnico se encargó de la compra y la entrega de un dispositivo que pudiera hacer tales lecturas.

    En medio de la preocupación de que las aguas de las inundaciones pudieran drenar la precipitación radiactiva contaminada al río Prípiat, los agentes soviéticos también se encargaron de reunir datos sobre la experiencia de otros países en la construcción de presas especializadas para proteger los ríos de las aguas contaminadas.

    Además, los agentes obtuvieron valiosos datos sobre cómo tratar a los pacientes que habían recibido altas dosis de radiación, y cómo evaluar los futuros picos previstos de enfermedades tras un accidente nuclear.

    Etiquetas:
    científicos, misión científica, inteligencia, KGB, reactor nuclear, explosiones, Chernóbil, Ucrania
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