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    La salud general del Sistema Arrecifal Mesoamericano se ha deteriorado en los últimos 12 años y estamos en un nivel de emergencia ambiental en el que el tratamiento de aguas residuales debe ser un asunto de seguridad nacional, informó la 'Iniciativa Arrecifes Saludables para Gente Saludable' (HRI).

    Por primera vez en 12 años de seguimiento del estado de los arrecifes, la condición general de este ecosistema vital se ha deteriorado. El Índice de Salud Arrecifal (ISA) disminuyó de 2.8 en 2016 a 2.5 en 2018. Un informe similar publicado el verano pasado para la Gran Barrera de Coral de Australia, marcó una reducción dramática en su condición al grado más bajo de muy pobre, debido al cambio climático, la pesca y la tala.

    "Los arrecifes de coral han existido durante milenios y albergan la mayor diversidad en el océano, pero sin un progreso serio a nivel mundial para reducir el dióxido de carbono [CO2] y acciones locales para mejorar la calidad del agua y las poblaciones de peces, es posible que no sobrevivan este siglo", precisó Melanie McField, directora de HRI.

    El Reporte de Salud del Arrecife Mesoamericano 2020 se basa en un nuevo estudio de 286 sitios de arrecifes de coral a lo largo de mil kilómetros de las costas caribeñas de México, Belice, Guatemala y Honduras, que fueron monitoreados para determinar la cobertura de coral vivo, cobertura de macroalgas carnosas, biomasa de peces herbívoros (peces loro y cirujano) y biomasa de peces de importancia comercial (pargos y meros), ingredientes clave para mantener arrecifes de coral funcionales y saludables.

    Notimex reporta que la disminución en el ISA se debió principalmente a la disminución de los peces herbívoros y comerciales, aunque los aumentos en la cobertura de coral y la reducción del crecimiento excesivo de macroalgas carnosas a nivel regional en el Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), indican que pueden ser resistentes con mejoras continuas en el manejo y la reducción de las amenazas causadas por los humanos.

    México califica este año como regular con un valor de 2.8/5, sin registrar mejora. La biomasa de peces comerciales como meros y pargos sigue en disminución y la proliferación de macroalgas, debido a la contaminación del agua, representa una amenaza cada vez creciente para los arrecifes quintanarroenses.

    Cozumel es la región con mejor calificación en todos los indicadores, obteniendo la única calificación buena de la región con 3.8/5. La protección del pez loro está ayudando a los arrecifes de coral a recuperarse. Hoy, los peces loro están protegidos en el norte de Quintana Roo, en Belice, Guatemala y en las Islas de la Bahía de Honduras.

    Advirtieron asimismo que los corales formadores de arrecifes enfrentan una nueva crisis, con la enfermedad de pérdida de tejido de coral (Síndrome Blanco), la enfermedad más letal que afecta al SAM. En 2018, se propagó rápidamente a lo largo de 450 km de la costa caribeña mexicana.

    En un estudio reciente, los científicos descubrieron que afectó a más de 22 especies de coral y causó una pérdida del 30% de la cobertura de coral (Álvarez Filip et al., 2019). La enfermedad está ahora presente en Belice.

    El Síndrome Blanco también parece vincularse con problemas de contaminación del agua y el Reporte 2020 resalta la vulnerabilidad de la región ante las proyecciones de crecimiento de infraestructura sin las adecuadas instalaciones de tratamiento de aguas residuales que garanticen la salud de los ecosistemas y de los humanos que de ellos dependen.

    Más de 50 instituciones están respondiendo al brote de la enfermedad del coral para reducir la propagación, minimizar los factores estresantes causados por los humanos e investigar técnicas innovadoras para rescatar a los corales.

    La causa de la enfermedad no se comprende completamente, aunque se sospecha de un patógeno bacteriano. La mala calidad del agua puede estar reduciendo la capacidad de recuperación de los corales, por lo que es necesario mejorar el tratamiento de aguas residuales en toda la región para proteger la salud humana y de los arrecifes.

    Los patógenos y otros contaminantes en las aguas residuales o el lixiviado séptico pueden alimentar tanto enfermedades como la proliferación de algas, reduciendo el crecimiento, el reclutamiento y la supervivencia de los corales.

    El 2020 marca la última década para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible: se necesitan acelerar y escalar urgentemente las acciones en temas de agua, vida acuática, cambio climático y consumo responsable.

    Etiquetas:
    arrecife coralino, corales, océano, ecología, medioambiente
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