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    Representantes de la cumbre social paralela a la futura COP 25, 11 de abril de 2018, Chile

    Cambio climático: organizaciones sociales de Chile preparan una cumbre paralela a la COP25

    © Sputnik / Cortesía de FIMA
    Medioambiente
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    Angelina de los Santos
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    El 11 de abril se lanzó oficialmente la cumbre mundial por el cambio climático (COP25), que se realizará en diciembre en Chile. Ese mismo día más de 60 organizaciones ciudadanas se reunieron para planificar una cumbre paralela: "Es evidente que las preocupaciones ciudadanas no estarán reflejadas" en la COP25, dijo Ezio Costa, director de FIMA.

    La Conferencia de las Naciones Unidas por el Cambio Climático (COP25) se realizará entre el 2 y 13 de diciembre de 2019 en Chile. Al mismo tiempo que el presidente Sebastián Piñera presentaba oficialmente la cumbre en el palacio La Moneda, una masiva actividad ciudadana estaba desarrollándose lejos de lo suntuoso.

    Organizaciones sindicales, ambientales, territoriales, científicas y académicas se reunieron para planear una cumbre que "represente las preocupaciones ciudadanas frente al cambio climático y las relacionadas a las políticas ambientales de Chile", explicó Costa a Sputnik.

    Piñera presentó un Comité Presidencial para asesorar a su Gobierno y lograr que la COP25 "no solo sea una cumbre que demuestre la seriedad de Chile en este tema, sino que sea un gran aporte para que la humanidad enmiende el rumbo y corrija los errores".

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    No obstante, Costa señaló que en tal Comité hay una "escasa participación" de la sociedad organizada y que "es evidente que no va a lograr tener incorporadas todas las visiones de la sociedad civil, ni las visiones científicas".

    En ese sentido, explicó que "es un comité eminentemente político, donde además está incluida —de manera preponderante— una visión empresarial sobre las cuestiones que se pueden hacer a propósito del cambio climático".

    El pueblo organizado exige la "descarbonización, el cierre de las [casi 30] termoeléctricas a carbón" que funcionan en el país; que el Gobierno firme el Acuerdo de Escazú —el primer tratado medioambiental que aboga por acceso a la información, participación pública y accionar de la Justicia en asuntos ambientales—; y que el Estado se "preocupe por la conflictividad socioambiental que se da en los territorios", dijo Costa.

    "Particularmente queremos que se le dé énfasis a la protección y reparación de las zonas de sacrificio. En Chile son varias las zonas que tienen cargas ambientales muy por sobre lo normal; y el Estado de Chile ha hecho poco y nada para resolverlo", agregó.

    Ante la situación, las organizaciones ciudadanas decidieron "presionar" al Gobierno planificando la contracumbre para demandar "soluciones que tomen en cuenta a la ciudadanía" y que no beneficien a empresas contaminantes, quienes "han estado causando los problemas".

    Quieren "soluciones que tengan una distribución más justa, que consideren la justicia climática. (…) Para la ciudadanía chilena es muy importante hacerse cargo, y ayudar al mundo a hacerse cargo, del cambio climático y evitar precisamente los problemas" que trae aparejados, apuntó.

    "Chile sí ha tenido un rol un poco más abierto, un poco más progresista, en las negociaciones climáticas en las COP, y por lo tanto, en ese sentido, mantener una línea de aumentar las ambiciones hacia el mundo es una super buena idea, pero eso tiene que estar reflejado también en un aumento de la responsabilidad con el medioambiente nacional", concluyó Costa.

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    Etiquetas:
    zonas de sacrificio, conflictos socioambientales, medio ambiente, COP25, Chile