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    Mina de diamantes, imagen referencial

    Estos son los mayores crímenes ambientales de la minería a cielo abierto en América (vídeos)

    © Sputnik / Sergey Subbotin
    Ecología
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    Eliana Gilet
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    Al cumplirse cuatro años de la contaminación del Río Sonora en México, Sputnik te presenta los mayores desastres ambientales causados por la minería a cielo abierto en los últimos años en el continente americano.

    "Vemos que hay un patrón de comportamiento de las empresas mineras en toda la región", explicó a Sputnik Julieta Lamberti, de la organización mexicana PODER que acompaña jurídicamente a los afectados por la contaminación del río Sonora, que fue ocasionado por una filial de Grupo México, una minera que es propiedad del segundo hombre más rico de México, Germán Larrea Mota Velasco.

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    "Siempre dicen que en los países más desarrollados las mineras hacen bien las cosas pero no es cierto, en todos lados las hacen de la misma manera y las consecuencias son las mismas: derrames, contaminación y un desdén con las poblaciones que viven cerca de la mina, a las que llegan prometiéndole que le van a traer empleo, desarrollo, inversiones y que en realidad lo único que les queda es contaminación, pobreza y falta de acceso a los derechos más básicos como la salud y el agua", sostuvo Lamberti. Sputnik te presenta los cuatro mayores desastres causados por explotaciones mineras a cielo abierto en los últimos cuatro años:

    Mina Mount Polley-Cariboo, Columbia Británica, Canadá. En la mañana del 4 de Agosto de 2014 ocurrió uno de los desastres mineros más grandes de la historia del país del norte, al romperse la presa de relaves de la mina a cielo abierto de cobre y oro, propiedad de la empresa de capitales canadienses Imperials Metal Corporation. Como resultado, se vertieron 25.000.000 de metros cúbicos de desecho tóxico a los lagos Polley y Quesnel, al arroyo Hazeltine y el río Cariboo.

    Según informó el medio The Star, de Vancouver, a cuatro años del desastre la Justicia canadiense no ha presentado ningún cargo contra los responsables del mismo. La de la provincia Columbia Británica anunció que no presentaría cargos en su jurisdicción, mientras que la Justicia Federal canadiense sostiene que aún continúa en investigación para saber si este caso violó o no, las leyes ambientales del país.

    Mina Buenavista del Cobre-Arizpe, Sonora, México. Apenas dos días después del desastre canadiense, la mina Buenavista del Cobre, propiedad de la empresa de capitales mexicanos Grupo México pero operada por su filial estadounidense Southern Copper Corporation, derramó 40.000 metros cúbicos de residuo tóxico a los ríos Sonora y Bacanuchi. Se reconoció oficialmente que 380 personas sufrieron una afectación inmediata en su salud porque estaban utilizando ese agua en el momento del derrame, el 6 de agosto de 2014, que desde entonces contaminó el cauce del río.

    El agua llegó a la presa El Molinito, donde se concentró la mayor cantidad de residuos de metales pesados de la actividad minera, causando mayor afectación en la salud de las poblaciones de los municipios Ures y San Felipe.

    Los pobladores de Bacanuchi, el más cercano a la mina, esperan una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para fines de agosto de este año, que contemple su voz y rechace una ampliación de la explotación que planea la empresa.

    Mina Germano-Mariana, Minas Gerais, Brasil. Como consecuencia de la rotura del dique de Fundão que contenía los desechos de la mina, 19 personas fallecieron cuando el lodo tóxico devastó el pueblo de Bento Rodríguez, el 5 de Noviembre de 2015. La empresa Samarco Mineração que la operaba, es una filial de las gigantes Vale (de capital brasileño) y Bhp Billinton (capital australiano-británico).

    Se estima que la empresa volcó entre 40.000.000 y 60.000.000 de metros cúbicos de barro, que luego de dejar al pueblo Bento Rodríguez convertido en un lodazal inhabitable, continuó su camino por unos 700 kilómetros, pasando por los ríos Gualaxo del Norte y Carmo hasta llegar al Río Doce (en el estado vecino, Espíritu Santo) y verterse en el Océano Atlántico, según datos publicados por el periódico Brasil de Fato. Destruyó a su paso parte de varios parques naturales, además de irrumpir en el territorio de los indígenas krenak.

    Los afectados han presentado demandas colectivas que siguen en proceso, pero hasta ahora el mayor crimen ambiental de la historia de Brasil sigue impune. Ninguno de los afectados ha sido reubicado a tres años del desastre.

    Mina Veladero-Jáchal, San Juan, Argentina. La empresa Argentina Gold, filial de la minera Barrick Gold (de capitales canadienses) tiene una causa abierta en la justicia local por el vertido de 1.000 metros cúbicos de una solución conteniendo cianuro a la desembocadura del deshielo de la Cordillera de los Andes, donde nacen varios ríos de la región. El agua contaminada escurrió hacia el río Las Taguas, que forma parte de la cuenca hídrica de la que se abastece Jáchal y otras poblaciones circundantes.

    Desde que conocieron del derrame, que se produjo el 13 de septiembre de 2015, los pobladores de la zona fundaron la asamblea "Jáchal no se toca" con la que impulsaron los juicios y reclaman por la salida de las empresas mineras de la Provincia de San Juan.

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    Etiquetas:
    tóxicos, medio ambiente, trabajo, contaminación, industria
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