10:52 GMT +321 Noviembre 2018
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    Totoaba muerta (arriba) y vaquita marina (abajo). Archivo

    WWF urge a salvar de la extinción al cetáceo más pequeño del mundo en México

    © AP Photo / Omar Vidal via AP
    Ecología
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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — La vaquita marina, el cetáceo más pequeño del mundo, que solo existe en aguas mexicanas del Golfo de California, está a un paso de su extinción, alertó a países involucrados —México, EEUU y China—, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

    La población ha descendido dramáticamente: en 2014 sobrevivían solo 97 vaquitas marinas; en apenas un año se perdió el 40 por ciento de esa especie; a finales de 2015 solo unos 60 ejemplares sobrevivían; y en los últimos cuatro meses se han perdido otra docena más, advirtió el WWF en una presentación a la prensa.

    ​La vaquita es así el mamífero marino más amenazado del planeta, en un rincón del norte del alto Golfo de California, y está a punto de extinguirse porque muere incidentalmente en las redes para capturar camarón y peces como corvinas, macarelas, mantarrayas, tiburones y róbalos, pero sobre todo la codiciada totoaba.

    “La totoaba es una carne para gourmets con supuestas propiedades afrodisiacas, muy apreciada en China, que se trafica por varios miles de dólares ilegalmente a través de EEUU”, dijo a Sputnik Nóvosti Gerardo Tena, portavoz del WWF.

    En diciembre de 2015, solo quedaban unas 60 de estas marsopas —pequeños cetáceos de hasta 1,5 metros y 55 kilos de peso, emparentados con la familia de las ballenas y los delfines—, según la más reciente estimación presentada por el gobierno de México, con base en datos del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Primero (CIRVA).

    ​“Prácticamente se perdió un año en los esfuerzos para salvar a la vaquita, de las 60 vaquitas que CIRVA estima que sobrevivían en diciembre probablemente se redujeron 20 por ciento más, debido a que fueron atrapadas y se ahogaron en la pesca descontrolada de la totoaba, entre enero y abril de 2016”, alertó en la conferencia Omar Vidal, director general del WWF en México.

    Dramática extinción

    De los 600 ejemplares que existían en 1997, la población comenzó a descender a ritmo de 8,5 por ciento, hasta quedar solo 200 en 2008, cuando el descenso se frenó a la mitad, pero la reducción se disparó de nuevo en 2014, a casi 20 por ciento; y el último año cuatro de cada 10 ejemplares murieron, según el WWF.

    ​“En tiempos modernos los humanos hemos llevado a la extinción a cuatro especies de mamíferos marinos: la vaca marina de Steller en 1768, la foca monje del Caribe en 1952, el lobo marino de Japón en 1970 y el delfín chino de río en 2006. Estamos a punto de perder la quinta”, dijo Vidal, director del WWF en el país latinoamericano.

    El propio presidente de México, Enrique Peña, se comprometió en el esfuerzo conservacionista, pero “aumentó descontroladamente la pesca ilegal de la totoaba y se perdió el 40% de la población de la vaquita”, lamenta el organismo ecologista

    El WWF ha hecho, en primer lugar, un “llamado urgente a México, EEUU y China para que actúen inmediata y decididamente con el fin de salvar al cetáceo más amenazado del planeta”.

    También piden detener la pesquería ilegal de totoaba, eliminar la demanda de su vejiga natatoria en China, conocida por los pescadores mexicanos como “buche”, quienes contrabandean es lujo a través de EEUU.

    El gobierno de México ordenó la eliminación de todas las redes agalleras usadas para pescar camarón y su sustitución gradual por una red que no atrape vaquitas.

    En abril de 2015, el propio presidente Peña anunció un plan sin precedentes que prohíbe usar ese tipo de redes por dos años y compensa con 70 millones de dólares a las comunidades pesqueras afectadas por la prohibición de la pesca de la totoaba.

    A pesar de ello, este pez que también está en peligro de extinción se sigue pescando y en las redes ‘totoaberas’ continúan muriendo más vaquitas.

    El organismo ambientalista también ha pedido, en segundo lugar, a las autoridades mexicanas que cierren inmediata e indefinidamente todas las pesquerías en el hábitat de la vaquita y compensar a los pescadores afectados económicamente.

    En tercer lugar, que la vigilancia en el hábitat de la vaquita sea la prioridad número uno de la recién creada Gendarmería Ambiental.

    Y, finalmente, una vez que se demuestre que la vaquita está en camino a la recuperación, abrir las pesquerías que no afectan a esta marsopa, y asegurar un modo de vida más sustentable a los pescadores.

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    vaquita marina, ecología, WWF, México