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    Navalni y la nueva variante del coronavirus

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    En esta edición de nuestro programa hablaremos de los dos temas que cierran el año en curso: la crisis entre Occidente y Rusia por el presunto envenenamiento del opositor al Kremlin, Alexéi Navalni, y la pandemia del coronavirus.

    El Kremlin dio a conocer hace unos días una nueva lista de funcionarios de la Unión Europea vetados en el país en respuesta a l

    as sanciones antirrusas impuestas por parte del bloque a causa del supuesto ataque con Novichok contra Navalni el pasado 20 de agosto.

    En particular, el martes el Ministerio de Exteriores ruso anunció que, en respuesta a las acciones "de confrontación" de la Unión Europea, ha "decidido ampliar la lista de representantes de los estados e instituciones miembros del bloque, a quienes se les negará la entrada a la Federación de Rusia".

    Las contrasanciones se anunciaron después de que Moscú convocara a altos diplomáticos de Alemania, Francia y Suecia, donde los laboratorios concluyeron que Navalni había sido envenenado con el agente nervioso Novichok. El 20 de agosto pasado, Navalni colapsó en un avión en el que viajaba desde la ciudad rusa de Tomsk, hacia la capital.

    Lo curioso es que estas medidas llegaron justo un día después de que el propio Navalni publicara en su blog personal, el pasado 21 de diciembre, lo que presentó como presunta conversación telefónica con el presunto agente del Servicio Federal de Seguridad (FSB) Konstantin Kudriavtsev, un experto en armas químicas, según Navalni.

    Sin aportar ninguna prueba sobre la identidad de su interlocutor, Navalni afirma que "cualquier pericia vocal demostrará que efectivamente se trata de  Kudriavtsev". "Navalni arranca confesión a supuesto espía ruso implicado en su envenenamiento", titula a una de sus crónicas la edición en español de Euronews.

    A decir verdad Navalni ha puesto a Occidente en una situación verdaderamente embarazosa, más aun cuando técnicamente se encuentra bajo su protección. Tanto se refiere a los círculos políticos, como a los medios internacionales. Porque por un lado, deberían de tener confianza con él y dar crédito a su versión de los hechos, pero por el otro lado, las acusaciones de Navalni como han destacado varios de nuestros colegas de los medios europeos carecen de pruebas. Al mismo tiempo invitan a Occidente a actuar aprobando nuevas sanciones contra Rusia.

    Y la verdad es que no es el mejor momento para considerar nuevas sanciones. Como hemos dicho ya, el Kremlin acaba de publicar una nueva lista de funcionarios e instituciones de la Unión Europea vetados en el país a modo de respuesta a las sanciones antirrusas impuestas por parte de Bruselas para "castigar" a Rusia por el supuesto ataque con Novichok contra Navalni el pasado 20 de agosto.

    "Crece la tensión entre Rusia y la UE por el presunto envenenamiento a Navalni", titula la edición en español de France24.

    Hay que decir que hasta el momento algunas de las explicaciones de los funcionarios rusos para desacreditar la "investigación de Navalni" no siempre han estado a la altura de la guerra informativa que se lleva a cabo contra Rusia aprovechando el supuesto envenenamiento del líder opositor. Está claro que la respuesta que esperan los medios internacionales definitivamente no es la que dice simplemente que la versión de Navalni es falsa. Esto no es nada nuevo.

    Parece que nuestros colegas de los medios occidentales necesitan algo más contundente. Además, da la impresión que a estas alturas les interesaría más que se confirme la versión del Kremlin que la del líder opositor.

    Sin aportar ninguna prueba sobre la identidad de su interlocutor, Navalni afirma que "cualquier pericia vocal demostrará que efectivamente se trata de (agente del FSB Konstantin) Kudriavtsev". El problema es que aunque perezca mentira pocos de los millones de personas que vieron el vídeo de Navalni tendrían condiciones para organizar esa pericia vocal para demuestre si es verdad lo que afirma el opositor.

    Quizás, lo más prudente por parte de las autoridades para demostrar que lo que sostiene Navalni es falso efectivamente sería organizar una pericia vocal, así como publicar sus resultados. Como hemos dicho ya, hasta el momento las explicaciones de los funcionarios rusos para desacreditar la "investigación de Navalni" no siempre han estado a la altura de la guerra informativa que se lleva a cabo contra Rusia aprovechando el supuesto envenenamiento del líder opositor. Está claro que la respuesta que esperan los medios internacionales definitivamente no es la que dice simplemente que la versión de Navalni es falsa.

    "Moscú insiste en que no envenenó a Navalni", titula a una de sus crónicas la edición en español de DW.

    El escándalo de Navalni ha movido al segundo plano incluso el tema del coronavirus que desde hace varios meses tiene garantizado el espacio en las portadas de los medios internacionales. La Unión Europea comenzará en los últimos días del 2020 su campaña de vacunación contra el COVID-19. 

    La Comisión Europea, al autorizar la comercialización de la vacuna de BioNTech y Pfizer contra el COVID-19, permitirá que las primeras dosis empiecen a distribuirse en los Estados miembros el 26 de diciembre para que las campañas de vacunación inician un día después, el domingo 27 de diciembre, escribe Europa Press. Esta noticia ha causado interés hasta en América Latina. "La UE iniciará campañas de vacunación el 27 de diciembre", titula una de sus crónicas La Jornada videos.

    Un panorama europeo que desde América Latina a uno le podría parecer idílico. Pero en la realidad no es así. Europa entra en las fiestas navideñas con unas restricciones inéditas por la pandemia y todavía no hay plazos previstos para volver a la normalidad. Más aun, en el Reino Unido que está cada vez más lejos de Bruselas, el 26 de diciembre entra en vigor el endurecimiento de las restricciones ante el aumento de los casos y la elevación del nivel de riesgo de contagio frente a la detección de una nueva variante de COVID-19.

    Es decir, que a pocos días de que finalice el 2020, el mundo no solo continúa inmerso en la emergencia sanitaria provocada por la propagación del brote de COVID-19, sino se prepara para el ataque de una nueva cepa del coronavirus. Las autoridades sanitarias británicas ya alertaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la detección de esta nueva cepa.

    "Reino Unido endurece restricciones y aumenta el nivel de riesgo en Londres", titula a una de sus crónicas France 24 TV.

    Tan solo hace unos días el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, dijo literalmente: "No queremos cancelar la Navidad. Eso sería inhumano". Sin embargo,  en la realidad hizo precisamente eso.

    El aumento de casos de coronavirus en el sureste y este de Inglaterra, incluyendo a Londres, llevó al primer ministro a anunciar un confinamiento más estricto y restringir la reunión de residentes de diferentes residencias en Navidad. La medida afecta a más de 20 millones de personas en Inglaterra y Gales.

    Lo más alarmante es que el gobierno británico vincula el aumento de casos con la circulación de una nueva variante del coronavirus, que tendría un 70% más de poder de contagio. "Nueva cepa de coronavirus: cómo la pandemia se agravó en Reino Unido y dejó al país aislado", tituló a una de sus crónicas la edición en español de la BBC. Y como vemos quizás no tan aislado, porque esa nueva variante ya ha llegado a varios países.

    Desde esta perspectiva parece inevitable que la vida del paciente Navalni, como le llama el Kremlin, pase al segundo plano. Pero la guerra de información en torno al "caso Navalni" todavía no ha llegado a su culminación. Las acusaciones de Navalni requieren una respuesta convincente.

     

     

    Etiquetas:
    sanciones, UE, Reino Unido, COVID-19, Kremlin, Rusia, investigación, envenenamiento, Alexéi Navalni
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