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    COVID-19, tierra fértil para la expansión de infodemia

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    En esta edición de nuestro programa hablaremos de la infodemia de coronavirus, según los medios internacionales.

    Tras unos meses de relativa relajación durante el verano europeo, la pandemia del coronavirus vuelve a golpear con fuerza al viejo continente. La así llamada "segunda ola" que pronosticaron los científicos ya es una realidad en Europa, aseguran nuestros colegas de los medios europeos. Y la mayoría de los países se han visto obligados a tomar medidas.

    Por ejemplo, las autoridades belgas decidieron cerrar los cafés y bares de Bruselas durante un mes después del aumento de las infecciones por coronavirus, así como introdujeron un toque de queda nocturno durante los próximos quince días. No es nada excepcional comparado con el resto de Europa.

    Pero paralelamente con las medidas restrictivas, cada vez obtiene más apoyo una versión alternativa de la realidad  que sostiene que los hechos objetivos muestran actualmente una imagen completamente diferente a la que teníamos a principios del año en curso. Un grupo de médicos belgas publicó este mes una extensa carta abierta (que en la realidad ofrece un detallado estudio de la propagación del COVID-19) en la que sostienen que no hay justificación médica para ninguna política de emergencia.

    "Médicos belgas piden investigar a la OMS y poner fin a las restricciones", titula a una de sus crónicas la página web www.cambio16.com.

    Hay que reconocer que a pesar de numerosos argumentos a favor de su versión de los hechos que ofrecen los médicos belgas, su informe no ha tenido gran acogida en los medios internacionales, pero sí que triunfó en las redes sociales.

    Ese término "infodemia" casualmente lo emplea la OMS para referirse a la sobreabundancia de información sobre el coronavirus. Según la RAE, el acrónimo "infodemia" (infodemic en inglés), se deriva de la unión de dos palabras, información y epidemia y significa el exceso de información, en gran parte falsa, sobre un problema, que dificulta su solución.

    Los médicos belgas sostienen, que la gran mayoría de las personas infectadas no se enfermaron o apenas se enfermaron y se recuperan espontáneamente. Indican, además, que existe una terapia asequible, segura y eficiente disponible para los que muestran síntomas graves y pos eso casi nadie tiene que morir ahora. También, contravienen la posición de la OMS sobre el uso de la prueba de PCR. Aseguran que es inespecífica, produce muchos falsos positivos y muestra un panorama exponencial. "Esta prueba se apresuró a realizar con un procedimiento de emergencia y nunca se autocomprobó seriamente. El creador advirtió que esta prueba estaba destinada a la investigación y no al diagnóstico", señalan.

    Hay que decir que los médicos belgas tienen razón en muchos puntos de su detallado informe. Por ejemplo, en el que es absurdo hacer pruebas de coronavirus a aquellas personas que no presenten síntomas, para evitar colapso en centros médicos. "Bélgica limita las pruebas de coronavirus ante el colapso en centros", titula a una de sus crónicas Europa Press.

    Hasta el momento, Bélgica ha confirmado 222.253 casos acumulados, después de sumar más de 9.100 contagios el pasado 20 de octubre, mientras que los fallecidos a causa de la enfermedad ascienden a 10.413. La verdad es que para una persona que no sea especialista en epidemias es difícil interpretar ese implacable bombardeo de cifras publicadas en los medios de comunicación, día tras día, hora tras hora. Según los médicos belgas, precisamente esas deprimentes estadísticas diarias son la clave de una infodemia.

    Sin embargo, los líderes europeos hacen oídos sordos a semejante punto de vista. Por ejemplo, en Alemania el primer ministro bávaro propone medidas tan drásticas, como uso obligatorio de tapabocas en zonas de riesgo en todo el país. La canciller alemana, Angela Merkel, por su parte llama hacer todo lo posible para evitar que siga el avance de la pandemia. Paralelamente, suenan cada vez más voces de protesta que sostienen que las medidas restrictivas son exageradas y contradicen a las normas de la democracia.

    "Coronavirus: temen que Alemania pierda el control", titula la edición en español de Deutsche Welle TV.

    Es evidente que pese a las protestas contra las medidas restrictivas, las autoridades alemanas no están dispuestas a hacer concesiones, ni a negociar con los adversarios de las limitaciones por el coronavirus. Desde este enfoque, el titular de esta noticia podría tener un sentido doble. Es posible que Alemania no solo pierda control sobre el coronavirus, sino también sobre su propia población que podría organizar protestas masivas si triunfa en la sociedad el punto de vista de los médicos belgas, que sostienen que la situación no es la misma que a principios del año en curso y que no existe ninguna justificación para medidas de emergencia tan duras.

    Mientras tanto en Italia, epicentro inicial de la pandemia en Europa, tres grandes metrópolis —Roma, Nápoles y Milan— se están preparando para lo peor. Las imágenes del Ejército y de la policía controlando las calles son cada vez más habituales, según la corresponsal de RTVE en Roma, Begoña Alegría.

    Unas situaciones similares, la de Alemania y de Italia, y casi apocalípticas. Y eso que Alemania ha superado hace poco los 9.900 muertos con más de 397.000 positivos, mientras Italia se acercó a los 450.000 casos con 37.000 muertes. Mientras tanto, cuando hay que apuntar al país de Europa "más afectado" por la pandemia los europeos no dudan en apuntar a Rusia. Les ofrecemos un fragmento de una crónica de RTVE para que tengan mejor idea.

    Esto es lo que se llama manipulación de los datos. Porque si calculamos como nos aconsejan los médicos belgas, es decir, casos y muertes por 100.000 personas, el país europeo más afectado por el coronavirus seguramente no será Rusia. Pero a nadie se le ocurre hacer estos evidentes cálculos para no perder el titular de una Rusia, líder europeo de la pandemia.

    Por eso tiene razón la carta abierta de los médicos belgas cuando también ataca a los medios locales e internacionales y su actuación parcializada de informar los hechos. "El implacable bombardeo de cifras, día tras día, hora tras hora, sin interpretarlas. Sin compararlas con las muertes por gripe en otros años, o con las muertes por otras causas, llevando a una verdadera psicosis de miedo en la población. Esto no es información, es manipulación".

    Esto es la infodemia, señores y señoras. Una enfermedad muy difícil de controlar y que seguramente no tiene vacuna. Y que, además, es altamente contagiosa...

     

    Etiquetas:
    Alemania, Bélgica, Organización Mundial de Salud (OMS), desinformación, medidas, medios de comunicación, pandemia de coronavirus, COVID-19
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