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    Esta semana hablaremos de la última crisis en relaciones entre Rusia y la Unión Europea que amenaza con paralizar los contactos entre Moscú y Bruselas.

    Hace unos días, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, hizo unas declaraciones que sonaron como el último aviso a la Unión Europea. Lavrov advirtió de que Rusia podría congelar por completo sus contactos con Bruselas si los líderes europeos siguen tratando a Moscú sin adecuado respeto.

    "Moscú podría interrumpir el diálogo con la UE si no hay mutuo respeto en las relaciones", titula a una de sus crónicas la edición en español de RT.

    Serguéi Lavrov, canciller de Rusia
    © Sputnik / Servicio de Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia
    Las declaraciones de Lavrov llegaron como respuesta al entusiasmo con el que los líderes comunitarios estaban preparando a principios de esta semana sanciones contra algunos ciudadanos y entidades rusas por su presunta implicación en el presunto envenenamiento del opositor ruso Alexéi Navalni. Este entusiasmo era tan evidente que nadie lo ocultaba. A uno le pudiera dar la impresión de que se trata de la aprobación unánime de un documento que marca un jalón en la historia comunitaria, algo muy positivo para todos.

    "La Unión Europea alcanza un acuerdo para imponer sanciones en Rusia por el caso Navalni", titula a una de sus crónicas la edición en español de Euronews.

    Esta completa aceptación que destaca el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, efectivamente es alarmante. Más aun, cuando los líderes de la Unión Europea se dan cuenta de las preguntas que quedan en el caso Navalni que está lejos de ser investigado hasta el final. Y más todavía, cuando los partidarios de nuevas sanciones antirrusas se dan cuenta de qué legitimidad tienen desde el punto de vista del derecho internacional.  

    Desde esta perspectiva la reacción de Lavrov que dijo casi literalmente que así no se puede tratar a Rusia y que no habrá diálogo sin respeto mutuo parece aún más adecuada. Es la reacción de un diplomático a una arrogancia que ya parece que no tiene límites. Cuando menos aún tiene motivos.

    Sin embargo, al parecer las palabras de Lavrov sonaron como un grito en el desierto.

    Acto seguido la Unión Europea aprobó entre aplausos y por unanimidad las nuevas medidas contra Moscú, para castigar a los "culpables" del caso Navalni. "La Unión Europea sanciona a personalidades próximas al presidente ruso", titula a una de sus crónicas la edición en español de Euronews.

    La verdad es que las nuevas medidas de la Unión Europea parecen mucho a un disparo a ciegas. Primero porque ha pasado todavía poco tiempo para que se lleve a cabo una investigación detallada del caso Navalni. Segundo, porque, si todavía se permite recordarlo, solo un juicio puede declarar culpable a una persona, sea en Rusia o en la Unión Europea.

    En este sentido, es muy sintomática la declaración de los líderes europeos que sin esperar a las pruebas fidedignas ya apuntan al presidente ruso, Vladímir Putin, como a la persona que dio el visto bueno al envenenamiento de Navalni, simplemente porque "no pudo haber sido de otra manera".

    Por lo visto, esta situación no solo parece poco normal al ministro de Exteriores ruso o al portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sino también a algunos colegas de los medios europeos. "Las sanciones congelan las relaciones entre la Unión Europea y Rusia", titula a una de sus crónicas el diario español El Mundo.

    "Agente tóxico del grupo Novichok", "sustancia análoga por sus características a este ya famoso agente letal". La verdad es que a juzgar por estas expresiones se puede concluir que ni el propio periodista de El Mundo está muy seguro de la versión que le vende la Unión Europea. Sin embargo, en la situación actual las pruebas ya no son lo más importante. La historia se vende por si misma ya que tiene todos los elementos habituales para que el público occidental la compre sin pensárselo dos veces.

    El opositor ruso Alexéi Navalni presuntamente fue envenenado el pasado 20 de agosto en Rusia y estuvo varias semanas ingresado en un hospital de Berlín.

    Al salir del hospital, Navalni acusó al presidente ruso, Vladímir Putin, de estar detrás de su envenenamiento. Lo mismo confirmaron esta semana los líderes de la Unión Europea, que Putin "tendría que estar enterado del plan para envenenar a Navalni". Jose Manuel Rivero Pérez, abogado y analista militar, considera que semejante postura oficial de Bruselas es inadmisible desde el punto de vista del derecho internacional.

    Su comentario al programa de RT 'El Zoom' cuestiona los verdaderos motivos por los que Occidente siempre señala a Rusia como culpable de situaciones complicadas en el tablero internacional sin presentar pruebas.

    Son las preguntas que tendrían que hacerse los líderes internacionales antes de negociar con tanto entusiasmo las nuevas sanciones antirrusas. Pero las declaraciones del experto no son más que otro grito en el desierto. ¿Por qué ocurre eso?  El periodista y autor del programa Javier Rodríguez Carrasco de RT 'El Zoom' al parecer tiene una respuesta. Para él, lo más triste es que esta historia sobre una Rusia siempre maliciosa ya se está vendiendo sin que nadie se pregunte ¿qué pasa aquí?

    Rusia es un "esparring" fácil de golpear y la gente nos va apoyar pase lo que pase. Parece que esta idea se convierte en una fórmula universal para algunos líderes occidentales y medos de comunicación. Y la verdad es que sí que funciona. El problema es que seguro que no les funcionará infinitamente. Y una vez que este método falle les pasará factura que difícilmente podrán abonar.

     

     

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    Vladímir Putin, Serguéi Lavrov, Josep Borrell, Alexéi Navalni, sanciones, UE, Rusia
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