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    La cortina de humo

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    En esta edición de nuestro programa hablaremos de racismo, democracia y campañas de desprestigio.

    Aprovechando el debate animado por el movimiento Black Lives Matter y las protestas antirracistas por todo el mundo, varios medios internacionales dedicaron esta semana sus espacios a la investigación de un problema que de repente han detectado en Rusia.

    Tal y como escribe la BBC en su página web, esas protestas antirracistas no han tenido tanto eco en Rusia como en otros países. Pero la conclusión que sacan no es que el problema de racismo no sea tan agudo en Rusia como en el resto del mundo. Todo lo contrario.

    La conclusión que sacan nuestros colegas es que ser negro en Rusia es difícil. "Eso no quiere decir que la discriminación no sea allí (en Rusia) una realidad cotidiana para muchos", dice un artículo publicado en la página web de la BBC en español.

    Nuestros colegas informan de que en Rusia viven decenas de miles de personas de origen étnico mixto, además de inmigrantes de países africanos y caribeños que llegaron a trabajar o estudiar. Para averiguar cómo es ser negro en Rusia la BBC entrevistaron a cinco de ellos.

    Es muy probable que ese taxista no supiera muy bien qué significa ser racista, cuando contestaba a la pregunta de su "víctima" de si era racista. Más bien vale la primera explicación en la que dijo que si no le gusta una persona, no la recoje. Y es que hay también vídeos en redes sociales en los que algunos taxistas rusos efectivamente se niegan a recoger mujeres y hombres, independientemente del color de su piel, por que no les gustan.

    Más aun, existe ese tipo de taxistas en todo el mundo. Cabe destacar que la reacción de la empresa ha sido totalmente correcta. Lo que demuestra la respuesta de la empresa es que no se trata de un problema sistémico en contra de lo que dice la BBC.

    El problema que cuenta otra entrevistada, Isabel Kastilio, tiene que ver con el alquiler de casas.

    Cabe recordar que el racismo, según el diccionario de la Real Academia Española, es un sentimiento exacerbado del «sentido racial» de un grupo étnico, que habitualmente causa discriminación o persecución contra otros grupos étnicos. Si un propietario de un piso tiene dudas a la hora de alquilar piso a una persona con nombre extranjero no es porque sea racista, ni mucho menos. Es porque el propietario piensa que a lo mejor es extranjero y que será mucho más difícil encontrarle si efectivamente convierte su apartamento en un una guarida de drogas.

    Cabe también destacar que los problemas surgían a Isabel a la hora de hablar por teléfono con los propietarios de pisos, es decir que no podían saber su aspecto. Sin embargo, al parecer nadie se fija en semejantes detalles cuando cada vez se suman voces que cuestionan no solo las costumbres y tradiciones más arraigadas y comprensibles, sino también la visión de la historia oficial.

    Un buen ejemplo al respecto es el debate en torno a Winston Churchill por sus posturas racistas y colonialistas. Su liderazgo en la batalla contra el nazismo le convirtió en su momento en un ícono de las democracias occidentales. Sin embargo, nadie puede sentirse a salvo.

    "¿Es Winston Churchill un defensor de la democracia o sólo un racista?", se pregunta en uno de sus reportajes RT.

    La verdad es que cada vez más da la sensación de que esos debates sobre personajes históricos de todo tipo e importancia, así como esa cruzada contra algunos monumentos que presuntamente son símbolos de racismo, sirve para distraer la atención de algunos líderes y Gobiernos actuales.

    Los medios rusos acusaron esta semana de hipocresía a las autoridades y los medios estadounidenses  por su negativa de condenar escenas de violencia y brutalidad en su propio territorio. "Muerte de George Floyd: las críticas de China, Irán, Rusia y Turquía al gobierno de Trump", titula la edición en español de la BBC.

    La mención del tema del coronavirus por los medios rusos no es casual.  Varios medios internacionales han afirmado en reiteradas ocasiones que Rusia está ocultando el verdadero número de infectados y muertos por el coronavirus. Moscú siempre ha desmentido esas acusaciones. Hace unos días el Reino Unido se lanzó al ataque con una campaña de desinformación sobre Rusia que pretende demostrar que las autoridades rusas han estado mintiendo sobre la propagación del COVID-19.

    El Ministerio de Relaciones Exteriores británico lanzó una campaña de desinformación sobre Rusia, el manejo hecho en este país de la pandemia de COVID-19, así como sobre los datos relacionados con los contagios y muertes, escribe en su página web Telesur.

    Ante estos señalamientos, el Kremlin se pronunció y calificó como 'absurdas' estas declaraciones.

    "Rusia repudia campaña de desprestigio lanzada por Reino Unido en su contra", titula a una de sus crónicas Telesur.

    Cabe destacar que Occidente no solo acusa a Rusia, sino también a Irán y China de manipular la información relacionada con el coronavirus. Se entiende que tengan interés especial a China, pero qué importancia tiene Irán para el Reino Unido en lo que se refiere al COVID-19.

    Es precisamente un ejemplo similar al de Estados Unidos citado por el director de la agencia Rossiya Segodnia, Dmitri Kiseliov. Ahora el Reino Unido igualmente quiere "enseñar al planeta cómo vivir" cuando no solo "tiene en su propio territorio escenas de violencia y brutalidad", sino también el gran número de muertos por coronavirus".

    Ese ataque de Londres a Rusia coincide y también tiene algo en común con los debates sobre personajes históricos de todo tipo e importancia, así como con esa cruzada contra algunos monumentos que presuntamente son símbolos de racismo. Porque es evidente que sirve en primer lugar como una cortina de humo para distraer la atención de algunos líderes y Gobiernos actuales que no han actuado de mejor manera ante la pandemia del coronavirus.

    Etiquetas:
    desinformación, coronavirus, acusaciones, Rusia, protestas, EEUU, racismo
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