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    En esta edición de nuestro programa hablaremos de nuevo de la enorme propagación de noticias falsas tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales en tiempos del coronavirus.

    Hay que recordar que desde el principio de la pandemia del coronavirus la Unión Europea ha acusado a Rusia reiteradamente de estar detrás de la campaña de bulos para desprestigiar Bruselas. En una de nuestras ediciones anteriores, una de las primeras dedicadas al tema del coronavirus, citamos a una crónica que acusaba a Rusia de una campaña de desinformación poniendo como ejemplo la información de que los médicos italianos tenían la difícil elección a la hora de decidir a qué paciente salvarle la vida en primer lugar. Como sabemos, ahora es actualidad cotidiana tanto en Italia, como en España.

    Pero la tentación de encontrar un adversario externo que intenta perjudicar a la perfecta imagen de Bruselas al parecer no ha desaparecido con el auge de la crisis del coronavirus. Más aun, da la impresión de que la Unión Europea necesita cada vez más a una Rusia que quiere poner trabas a los Estados Miembros en su lucha contra la pandemia.

    "Rusia y China estarían detrás de la campaña de bulos sobre el coronavirus para desprestigiar a la Unión Europea", titula a una de sus crónicas el canal español Antena3.

    Parece que ni el propio corresponsal a quien le animan a repetir el mismo lema de que "Rusia tiene la culpa" está muy convencido. No es de extrañar si analizamos los ejemplos de "bulos" entre comillas.

    "La Unión Europea, al borde del colapso por el coronavirus", "lavarse las manos no hace nada frente al covid-19" o el uso de imágenes de un hospital madrileño haciéndolo pasar por otro de Londres. La verdad es que esos ejemplos no convencen, no se entiende cómo puede eso desprestigiar la Unión Europea.

    Pero la retórica europea en este sentido no deja demasiado margen. El Alto Representante para Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrel, dio esta semana una extensa entrevista en la que también advierte de que Rusia y China aprovechan la crisis del coronavirus para promover sus intereses en Europa y mejorar su imagen entre los europeos.

    Mientras no hemos visto todavía ninguna prueba fidedigna de una campaña de desinformación rusa para socavar la Unión Europea aprovechando la pandemia, lo cierto es que la propagación de "fake news" o noticias falsas, amplificadas por la rápida difusión a través de las redes sociales, ha ido de la mano de la pandemia sanitaria.

    La Policía Nacional de España ha localizado más de un millón y medio de cuentas en redes sociales relacionadas con el coronavirus que se dedican a difundir noticias falsas. Estos perfiles se dedican a manipular y crear contenido spam.

    Un ejemplo de esas noticias es el bulo sobre una solución mineral milagrosa que un supuesto licenciado asegura que puede curar el coronavirus en 24 horas y exhorta a los médicos a probarlo.

    "La Policía Nacional detecta más de un de millón y medio de cuentas que difunden en redes noticias falsas sobre el coronavirus", titula Antena3.

    Pues menos mal que en esta crónica nuestros colegas no apuntan a Rusia. Por eso lo que dice la crónica parece mucho más útil para una persona perdida en la corriente de noticias falsas. Pero si realmente hay tantas cuentas dedicadas a la difusión de noticias falsas y la Policía Nacional las tiene identificadas ¿por qué no hace más que constatarlo?

    Por el momento no sabemos la respuesta. Porque el subdirector general de Logística e Innovación de la Policía Nacional, José García Molina, se ha limitado a recordar que la responsabilidad de estos mensajes falsos es de todos y ha pedido no convertirlos en virales. "Evitemos ser víctimas de su manipulación", dijo, según los medios.

    Parece tan perfecto como insuficiente ese llamamiento. Por su parte, el ministro de Justicia español, Juan Carlos Campo, ha asegurado que el Gobierno no quiere que la impunidad ampare a los autores de los bulos. Prometió esta semana que desde el departamento que dirige se "revisarán" los instrumentos legales para impedirlos o, al menos, "para que no se vayan de rositas".

    "Justicia revisará la ley para que los autores de bulos "no se vayan de rositas"", titula a una de sus videocrónicas el diario español La Razón.

    La verdad es a pesar del titular esa intervención del ministro de Justicia español promete poco. Solo constata que España tiene "un problema como sociedad con la irrupción de las fake news", lo cual no es nada nuevo. Pero tampoco explica por qué la sociedad tiene que luchar por su cuenta contra la propagación de los bulos.

    Palabra corona en una pantalla en Brasil
    © REUTERS / Ueslei Marcelino
    El ministro defiende que la pandemia "no está afectando al Estado de Derecho y que no puede ser una excusa para debilitar el Estado de Derecho". Pero en lo que se refiere a las noticias falsas la pandemia es un momento cuando hay que ejercer el Estado de Derecho por parte de las corporaciones de seguridad.

    En este contexto, las medidas que están tomando los principales actores del sector, como Facebook parecen mucho más eficaces. "Así es el cambio de Whatsapp contra la infodemia de coronavirus", titula la edición en español de la CNN.

    La explicación de Facebook de cómo combatir la difusión de las noticias falsas en la aplicación de mensajería me parece mucho más convincente y a la vez útil que los anteriores comentarios de altos cargos de seguridad. Aunque en algo coinciden, eso sí. Delegan al usuario el papel del filtro principal contra noticias falsas.

    Sin embargo, no todos están de acuerdo con semejante enfoque. En época de pandemia son los medios de comunicación reputados los que tienen que desmentir lo más pronto posible las noticias falsas, consideran algunos expertos. El papel del periodismo durante la pandemia de coronavirus puede significar la diferencia entre la información y la desinformación, considera el director de la Maestría en Periodismo de la Universidad Internacional de Florida, Alejandro Alvarado.

    Pruebas de laboratorio para detectar coronavirus
    © AP Photo / Jane Barlow
    Ante una avalancha de desinformación, los medios de comunicación deben actuar como filtro para contribuir con un clima de claridad, veracidad y confianza en la comunicación masiva, sostiene. Les ofrecemos un fragmento del comentario del señor Alvarado a VOA TV.

    Considero que se trata de un enfoque de los más responsables y serios sobre el tema de noticias falsas que hemos visto desde el inicio de la crisis del coronavirus. Y a los partidarios de la teoría de la conspiración que siempre buscan a Rusia o una "parte interesada" detrás de cualquier tipo de noticias críticas quería ofrecerles un fragmento de una revista de prensa del diario español La Razón titulado: "¿Fake news? Europa también señala a Sánchez. Las críticas al Gobierno, que Pablo Iglesias atribuye a una conspiración, se repiten en todo el continente".

    Pues a medida que aumenta el número de muertos, la política de la confrontación al parecer se apodera también de los altos cargos de la Unión Europea que buscan enemigos externos para justificar su ineficacia contra la avalancha de desinformación a la que actualmente hacen frente los europeos.

    En semejante situación cabe repetir que solo la ética y el compromiso de los profesionales de periodismo ayudarán a restaurar la salud global y a edificar un puente didáctico e informativo para la población.

    Etiquetas:
    desinformación, noticias falsas, acusaciones, crisis, coronavirus, UE, Rusia
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