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    Clinton ha vuelto

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    Esta semana hablaremos de un nuevo ataque contra el presidente estadounidense, Donald Trump, para impedir su reelección en los comicios de 2020.

    Mientras Trump ha demandado al diario The New York Times por difamación y ha acusado al periódico de publicar intencionadamente una historia "falsa" relacionada con las investigaciones sobre presuntas injerencias rusas en las elecciones presidenciales del 2016, la excandidata presidencial de Estados Unidos, Hillary Clinton, aseguró que el presidente ruso, Vladímir Putin, "ordenó a su servicio de inteligencia" que la investigara en 2016.

    Trump puso la demanda en la Corte Suprema de Manhattan y busca millones de dólares por daños porque, a su juicio, el rotativo neoyorquino publicó “falsamente” que había una "conspiración con Rusia" como un hecho verídico.

    Ya nos hemos referido al tema en uno de nuestros programas anteriores… Y no hay más remedio que retomarlo. "Trump denuncia una conspiración en su contra de la Inteligencia y el Partido Demócrata de EEUU", titula la edición en español de RT.

    Los hechos se remontan al 27 de marzo del pasado año y la campaña del presidente estadounidense hace alusión a un artículo del periodista Max Frankel titulado "The Real Trump-Russia Quid Pro Quo" ("El quid pro quo real entre Trump y Rusia").

    En un comunicado la asesora jurídica de la campaña de Trump, Jenna Ellis, expresó que han decidido demandar porque el The New York Times dijo que la campaña tenía un "acuerdo general con la oligarquía de Vladimir Putin para ayudar a la campaña contra Hillary Clinton a cambio de una política exterior pro-Rusia y un alivio en las sanciones económicas".

    La verdad es que lo veo difícil para la campaña de Trump, porque probablemente tendrán que poner varias denuncias contra The New York Times porque ese mismo diario publicó hace poco la información de que el Kremlin ya está injiriendo en la campaña de 2020 para asegurar la reelección de Trump.

    El periodista internacional Alberto Rabilotta considera que se trata de una "fabricación y de una conspiración absurda".

    No obstante no todos están de acuerdo con semejante enfoque. La excandidata presidencial de Estados Unidos, Hillary Clinton, reapareció en público esta semana para cargar con fuerza contra la campaña electoral de Trump. Clinton afirmó que el presidente ruso, Vladímir Putin, quiso vencerla en las elecciones de 2016 y "ordenó a su servicio de inteligencia" que la investigara.

    Además, Clinton asegura tener grabaciones de generales rusos dándole órdenes a sus subalternos para "perseguirla".

    En una rueda de prensa en la Berlinale, Clinton se refirió de manera directa al presidente ruso del que dijo estar segura que no la "malinterpretó". "Creo que sabía perfectamente quién era y que me pondría en pie por la libertad y la decencia y para crear relaciones fuertes entre las democracias occidentales para defender Europa y la OTAN", afirmó.

    La tesis de Clinton es que "cuando Putin ordenó a su servicio de inteligencia a que fueran a por ella y dijeran cualquier cosa negativa que pudiera decirse, no fue porque no me entendiera, fue porque quería derrotarme".

    Este discurso de Hillary Clinton provoca varias preguntas sin respuesta. La primera y la más importante es ¿realmente cree la excandidata a la presidencia que alguien es capaz de creer que ella tiene "interceptaciones de citas de los generales" rusos?

    Donald Trump, presidente de EEUU
    © AP Photo / Charlie Neibergall
    Y, por cierto, ¿qué quiere decir cuando dice "tenemos"? Si es que realmente las tienen la próxima pregunta que surge es ¿cómo las han obtenido? ¿Con qué métodos legales?

    Da la impresión de que Clinton tiene sus propios servicios de inteligencia que al parecer son los mejores del mundo a juzgar por los resultados de su trabajo. Pero si volvemos a analizar los acontecimientos de la campaña presidencial de 2016 veremos que en la realidad no es así, ni mucho menos.

    La verdad es que todas esas revelaciones de Clinton me causan la sensación de déja vu. Aunque a lo mejor ya pocos se acordarán, pero Clinton y los demócratas decían cosas muy parecidas en 2016 sobre Trump y Putin.

    "Clinton acusa a Trump de ser 'amigo' de Rusia y de Putin", titulaba a una de sus reportajes la Televisión Española en 2016.

    El hecho de que Clinton aparezca ahora con la misma tesis de que "Trump es un amigo de Putin" quiere decir que las cosas van muy mal para los demócratas y que es muy probable que realmente gane Trump las próximas elecciones.

    Cabe destacar que las palabras de Clinton tienen ahora, cuatro años después, aún menos credibilidad. Porque los demócratas y sus aliados han gastado estos cuatro años precisamente para demostrar que hubo un complot entre Trump y Putin para ayudarle a ganar la presidencia.

    Y no lo han conseguido, ni mucho menos. Por eso al parecer lo único que pueden hacer ahora los adversarios de Trump es volver a demostrar al público a Hillary Clinton con las mismas acusaciones y utilizar las páginas del mismo The New York Times para anunciar que Rusia ya está injiriendo en la campaña electoral de 2020 para ayudarle a Trump conseguir su segundo mandato.

    En los últimos días las noticias relacionadas con la campaña presidencial que nos llegan de Estados Unidos provocan una fuerte sensación de déja vu.  "La sombra de Rusia vuelve a posarse sobre las elecciones de Estados Unidos", titula a uno de sus reportajes CaracolTV.

    Por el momento la campaña de Trump ha demandado a The New York Times por los hechos que se remontan al 27 de marzo del pasado. La asesora jurídica de Trump, Jenna Ellis, precisó en un comunicado que han decidido demandar porque el diario afirmaba que Trump tenía un acuerdo con la oligarquía rusa para ayudar a la compaña contra Hillary Clinton a cambio de una política exterior pro-Rusia y un alivio en las sanciones económicas.

    Ahora, en 2020, parece totalmente evidente que se trata de información "cien por cien falsa y difamatoria" y a juicio de la campaña del presidente el diario neoyorquino lo publicó siendo consciente en el momento "de la falsedad".

    Según la asesora jurídica de Trump, The New York Times tenía el propósito intencional de "dañar la campaña, mientras engañaba a sus propios lectores en el proceso".

    Parece que es a Hillary Clinton a quien debería demandar ahora Donald Trump. Porque Clinton ha dicho y sigue diciendo cosas muy parecidas. Y aún más absurdas como la que tienen "interceptaciones de citas de los generales" rusos dando órdenes de perseguirla.

    Y lo mejor que pueden hacer los demócratas, que no ocultan que para ellos es imprescindible que se jubile el actual presidente de Estados Unidos, es cambiar de su tesis de la trama rusa que en 2016 sonaba como tragedia y ahora suena como farsa, más aun de la boca de Hillary Clinton.

    Etiquetas:
    Rusia, injerencia, Vladímir Putin, Hillary Clinton, Donald Trump, elecciones presidenciales, EEUU
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