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    Nuestros colegas de los medios internacionales no nos dejan de sorprender. Hace poco desvelaron la historia de un superagente de la CIA en la administración del presidente ruso, Vladímir Putin, que informó de que el Kremlin realmente había injerido en las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2016.

    Esta apasionante historia que tanto prometía es un buen ejemplo de qué significa cacarear y no poner huevo… Porque el tema no aguantó más que unos días y luego desapareció por completo como si nunca hubiera existido.

    Pues para esta edición tenemos otra historia tan bonita como increíble. Nuestros colegas de The New York Times revelaron nada menos que quién está desestabilizando Europa. Consiguieron encontrar la causa de casi todos los problemas y las crisis en Europa de los últimos años.

    Y no son los refugiados, ni el auge de nacionalismos, ni la crisis de identidad, sino… "una unidad de élite dentro del sistema de Inteligencia ruso, experta en subversión, sabotaje y asesinato".

    La historia de The New York Times ha tenido muchos ecos en los medios. "Rusia busca desestabilizar Europa: The New York Times", titula UNO TV.

    Todo en esta noticia parece brillante. Como, por ejemplo, esta frase. "Aunque las operaciones de esta unidad del Gobierno ruso son herméticas, incluso al interior de la administración de Vladímir Putin, el diario The New York Times tuvo acceso a los documentos de la división: se llama Unidad 29155 y se presume que fue responsable de actos para desestabilizar el continente".

    Es decir que ni el superagente de la CIA procedente de la administración del Kremlin hubiera podido ayudar con este tema, pero los periodistas de The New York Times sí pudieron.

    Más aun, consiguieron saber lo que en la realidad sería un secreto de Estado, me imagino. Como mínimo, merecen un Pulitzer…

    No obstante, según el diario ruso Kommersant, "los documentos de la división o unidad 29155" que cita The New York Times no son ningún secreto, se trata de una información abierta: la unidad está acuartelada en el este de Moscú, se puede saber su dirección y hasta sus contactos.

    Parece que son los únicos documentos a los que ha tenido acceso The New York Times. La versión de que esta unidad se dedica a desestabilizar al continente europeo no está basada en documentos, sino en declaraciones de fuentes anónimas de la inteligencia estadounidense.

    Sin embargo, la lista de operaciones que se le atribuye es impresionante. Una campaña de desestabilización en Moldavia, envenenamiento de un traficante de armas en Bulgaria, un golpe frustrado en Montenegro, el envenenamiento del exespía ruso Seguéi Skripal.

    Y las fuentes de inteligencia estadounidense que presuntamente tienen pruebas de esta versión casi apocalíptica de los hechos dicen que desconocen con qué frecuencia se moviliza, así como cuándo y dónde atacará.

    Desde este enfoque la reacción de Moscú no extraña. "Rusia desmiente a la prensa norteamericana", titula a una de sus crónicas la página web Radioreloj.

    Tal y como está el tema el Kremlin tiene poco que comentar aquí, porque es evidente que lo que sostienen nuestros colegas de The New York Times no es solo fantasioso, sino parece una ciencia ficción… o mejor "pulp fiction".

    Mientras el diario estadounidense apunta a un destacamento militar como a la causa de la mayor parte de problemas que actualmente tiene Europa, la propia Unión Europea considera que la principal amenaza no viene de la inteligencia militar rusa, sino de noticias falsas procedentes de Rusia.

    "La Eurocámara pide luchar contra desinformación que desestabiliza elecciones", titula la agencia EFE.

    Lo que piden los eurodiputados a las compañías de internet que eliminen "de manera sistemática las noticias falsas que alojen" y a las autoridades les instan que sean capaces de "identificar y localizar la procedencia y autoría del contenido político publicado".

    Según la agencia EFE, la principal preocupación de los eurodiputados es la interferencia de este tipo de contenidos en elecciones y referendos.

    La resolución propone además reforzar el grupo de trabajo creado en la UE contra la propaganda rusa, dándole una estructura permanente, además de más financiación.

    La clave está en la palabra "financiación" que evoca situaciones parecidas de la época de la Guerra Fría. Pero hablando en serio, la desinformación y noticias falsas procedentes de Rusia claramente de ninguna manera son el principal problema que afronta la UE.

    La antigua periodista y locutora Emily O'Reilly que aspira a ser reelegida como Defensora del pueblo Europeo para la Unión Europea, en una entrevista a Euronews dice que el problema real de la Unión Europea es una falta de transparencia y de representación y que la Unión Europea "no refleja la Europa que vemos en las calles".

    No parece que la opinión de Emily O'Reilly coincida con la de la mayor parte de los eurodiputados que siguen buscando a un enemigo para pedir más financiación. Por ejemplo, esta semana salió una noticia en El País titulada "La UE acusa a una publicación difundida en Bruselas de estar al servicio de la propaganda rusa".

    La Comisión Europea denuncia que la publicación EP Today difunde noticias tergiversadas o falsas para generar confusión y desestabilizar políticamente Europa.

    "Bajo el marchamo europeo del formato y de la presentación fluye la corriente de intoxicación que, según Bruselas, surge desde las cercanías del Kremlin y aflora periódicamente en los lugares y los momentos más propicios para propagar el contagio, sea en Reino Unido por el Brexit, en Cataluña por el procés, en Polonia por la inmigración ucraniana o en Moldavia por sus tensiones territoriales", escribe El País.

    Según el equipo de investigación de la Comisión Europea, el principal crimen de EP Today es que "de un día para otro pasó de publicar artículos de Voice of America, en los que se reflejaban las posiciones de ambas partes, a recoger crónicas de RT claramente sesgadas a favor de los argumentos del Kremlin".

    Y con esto ya es suficiente para acusar la publicación difundida en Bruselas de estar al servicio de la propaganda rusa, según El País.

    Mientras los medios internacionales junto a Bruselas pretenden encontrar enemigos por todas partes, la realidad es que Rusia se ha convertido en "un verdadero agente de poder global", opina la exministra de Exteriores de España, Ana Palacio, en un artículo para Project Syndicate.

    RT recoge los puntos principales de este artículo.

    Precisamente en el artículo de Ana Palacio los europeos pueden encontrar algunas causas reales de esa "desestabilización" de la que muchos en Estados Unidos y en Europa acusan a Rusia en general y a una unidad secreta de la inteligencia militar rusa, en particular. O bien a una modesta publicación difundida en los pasillos de la Comisión Europea.

    El principal factor de esa desestabilización no es Rusia, sino el cambiante papel de Washington en la política global. Y por supuesto no se puede ignorar que efectivamente Rusia se ha convertido en un verdadero agente del poder global. No hay más remedio que aprender a vivir con esta nueva realidad…

    Etiquetas:
    The New York Times, Vladímir Putin, injerencia, espionaje, fake news, Rusia, EEUU
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