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    Crimen y castigo

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    Esta semana hablamos de una "nueva provocación de Moscú" contra la OTAN, según los medios internacionales, que ha causado un terremoto político ente Ankara y Washington.

    Durante la última semana el tema de la crisis entre Turquía y Washington, Turquía y la Alianza Atlántica por las últimas adquisiciones por Ankara de los sistemas rusos de defensa S-400 no ha salido de las portadas.

    Las entregas de los S-400 a Turquía en el marco del contrato firmado entre Moscú y Ankara comenzaron el 12 de julio, y los aviones rusos trasportaron ya las primeras partes de los sistemas a la base aérea turca. Cabe mencionar que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, estimó que el acuerdo con Rusia sobre los S-400 es "el más importante" de la historia de su nación.

    A pesar de que desde el principio Washington se opuso a la operación, la primera reacción oficial de la Alianza Atlántica a la llegada de los componentes de los S-400 a Turquía ha sido bastante moderada. 

    Aunque los medios hablaron de la gran preocupación de la Alianza Atlántica, en la realidad, sus representantes intentaron ser políticamente correctos con uno de sus socios.

    "La gran preocupación de la OTAN ante los últimos movimientos de Turquía", tituló a una de sus crónicas la edición en español de la CNN.

    Lo que dijo el comunicado de la OTAN es totalmente correcto: un aliado tiene el poder de decidir a quién compra el equipamiento militar.

    Pero no todos al parecer están de acuerdo con semejante enfoque. La reacción verdadera, la que cuenta, no llegó desde Bruselas, sino desde Washington que enseguida demostró quien manda en la OTAN.

    Estados Unidos suspendió esta semana la venta de cazas F-35 a Turquía como castigo por la decisión de Ankara de comprar el sistema antimisiles S-400. Según la Casa Blanca, ambos programas "no pueden coexistir".

     "EEUU castiga a Turquía sin F-35 por comprar a Rusia su sistema antimisiles", titula la edición en español de Euronews.

    Lo que llama mucha atención en la cobertura de toda esta historia son los titulares de los medios internacionales. Casi todos hablan de una "provocación" por parte de Moscú, algunos incluso sostienen que la provocación es por parte de Ankara.

    Y ahora casi todos titulan por el "castigo". Parece extraño que un aliado le castigue a otro. Lo extraño también es que ninguno de nuestros colegas de los medios internacionales trate de explicar para qué necesita Turquía los S-400.

    Como ninguno se atreve a analizar en serio si realmente son tan "incompatibles" las cazas F-35 y el sistema antimisiles S-400 como asegura Washington y casi nadie se ha preguntado para qué realmente necesitan los turcos el sistema antimisiles ruso.

    Mientras tanto, exmilitar español José Antonio Alcaide considera que Turquía compra los S-400 rusos porque "no está dispuesta a convertirse en una nueva Siria".

    El propósito de Ankara no tanto es desafiar a Estados Unidos o a la OTAN, como garantizar su seguridad nacional. Pero nadie quiere tenerlo en consideración. Lo ven más bien como un juego conjunto de Moscú y Ankara contra Washington…

    Sería conveniente recordar que Erdogan había recurrido a Moscú al fracasar en su intento de adquirir los Patriot estadounidenses. Pero al parecer Washington no ha aprendido la lección porque "castiga" a su aliado suspendiendo las ventas de cazas F-35.

    ¿Cuál podría ser la sustitución? Aquí tienen la respuesta. "Jefe de la estatal Rostec: 'Rusia está lista para entregar los aviones de combate Su-35 a Turquía si Ankara expresa ese deseo'", titula esta semana la edición de RT en español.

    Es realmente importante que la declaración de Rostec se produce solo un día después de que el Pentágono decidiera retirar a Turquía de su programa de aviones de combate F-35, en respuesta a la compra por Ankara del sistema de defensa antimisiles S-400.

    No se sabe si ha sido una sorpresa para Washington o lo esperaban… En cualquier caso el daño por la suspensión de ventas de aviones F-35 a Turquía podría ser mucho más grave que el efecto que pretende conseguir esta sanción.

    Y no es solo que Rusia podría conseguir un gran contrato de ventas de su avión de combate Su-35. Si realmente llegan a conseguir un contrato significaría mucho más que un éxito empresarial para Moscú.

    El Ministerio de Exteriores turco declaró que la suspensión de ventas de F-35 es un error que puede perjudicar los lazos estratégicos.

    La posible represalia estadounidense, según el analista de política internacional Francisco Javier Martínez López, no solo "debilitará el eje de la OTAN", sino también reforzaría la creciente alianza entre Rusia y Truquía.

    La pregunta que se perfila es: ¿este es el resultado que ha pretendido conseguir Estados Unidos con su política hacia Turquía, así como con sanciones como la suspensión de la venta de F-35 a Ankara?

    El experto habla además de varios importantes errores de las administraciones de Obama y de Trump en relaciones con Tirquía. Y uno de estos errores es la negativa de suministrar los sistemas Patriot a petición de Erdogan. Pues ahora tienen como alternativa los sistemas rusos S-400.

    Otro gran error, que también están cometiendo algunos medios internacionales, es ver la política internacional solo como una secuencia de "provocaciones" y "castigos". La vida real tiene muchos más matices. Y uno de ellos es que económicamente la propuesta rusa para la venta de los S-400 ha sido la más ventajosa para Ankara.

    La pregunta clave es si Estados Unidos sabe aprender de sus errores. La reacción a la compra de los S-400 demuestra que desgraciadamente no lo sabe o más bien Estados Unidos considera que no puede cometer errores en política internacional.

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    Recep Tayyip Erdogan, Rusia, Donald Trump, castigo, compra, F-35, S-400 Triumf, Turquía, EEUU
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