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    MOSCÚ (Sputnik) — Un insulto racista detuvo y obligó a aplazar el partido entre el PSG francés y el Basaksehir de Estambul turco por la última fecha del Grupo H de la UEFA Champions League. Esta vez la ofensa no vino de las tribunas, ni de un jugador del equipo contrario, sino del cuarto árbitro, el rumano Sebastian Coltescu.

    Coltescu, en su conversación con el juez principal, llamó "negro" a uno de los integrantes del cuerpo técnico del once turco, lo cual provocó el reclamo de jugadores y entrenadores de uno y otro equipo, y terminó con la suspensión del partido, cuando apenas se jugaba el minuto 12, y su aplazamiento para el 9 de diciembre, antes de los choques programados para la jornada.

    Según versiones a pie de campo, el cuarto árbitro dijo "Echad al negro", en referencia al camerunés Pierre Achille Webo, el segundo entrenador del equipo de Estambul, tras lo cual hubo reclamos al árbitro por parte de Webo y otros jugadores, incluso de las dos grandes estrellas del PSG, el brasileño Neymar y el francés Kylian Mbappé.

    El hecho volvió a marcar al fútbol, un deporte que ha vivido episodios tristes de racismo en los últimos años, a pesar de la cruzada a favor de sacar de los campos las ofensas a los jugadores por el color de la piel.

    Las lágrimas de Balotelli

    Frescas están en la memoria las lágrimas del delantero Mario Balotelli, a principios de 2020, durante un partido entre su equipo, el Brescia, y el Lazio por el campeonato italiano, El Calcio.

    La afición del Lazio, ubicada en la parte de la grada reservada a los visitantes, la emprendió con el exinternacional italiano desde los primeros minutos y le dedicó cánticos racistas que se extendieron durante media hora. El delantero, visiblemente molesto, lo señaló al árbitro, quien interrumpió el encuentro. La megafonía local hizo un llamado a la afición visitante, en tanto los locales aplaudían al jugador.

    El delantero Mario Balotelli, durante un partido entre su equipo, el Brescia, y el Lazio por el campeonato italiano
    © AFP 2020 / Miguel Medina
    El delantero Mario Balotelli, durante un partido entre su equipo, el Brescia, y el Lazio por el campeonato italiano

    No fue la primera ni la última vez que Balotelli fue objeto de insultos racistas. Antes, en su largo peregrinar por equipos de diferentes lugares de Europa, también recibió improperios o el lanzamiento de bananos, una situación que también vivieron otros, entre ellos el otrora lateral del Real Madrid Roberto Carlos.

    En Italia, sin embargo, y también luego de los insultos a Balotelli en Verona, los 20 clubes de primera división en la temporada anterior, reconocieron que había un serio problema de racismo y que no se hizo lo suficiente para enfrentarlo.

    Los clubes insistieron en que el Calcio ofrecería "una política antirracismo integral y sólida de la Serie A, nuevas leyes y regulaciones más estrictas y un plan para educar a las personas para evitar más casos de racismo".

    Entre los jugadores

    A los jugadores no solo les duelen los insultos de la tribuna, o los de los árbitros, como en el caso de Webo, sino de los propios rivales, compañeros de profesión que amparados por las pulsaciones o el calor del juego la emprenden contra ellos.

    Uno de los casos más sonados se dio hace unos años entre el uruguayo Luis Suárez, entonces atacante del Liverpool inglés y el lateral del Manchester United Patrice Evra.

    Durante el partido disputado por ambos equipos el 15 de octubre de 2011, en Anfield, Suárez llamó "negro" a Evra, de origen franco-senegalés en al menos 10 ocasiones. La Football Association, la entidad que rige el más universal en Inglaterra, sancionó al delantero charrúa con ocho partidos y 40.000 libras esterlinas de multa, pero este no aprendió la lección.

    Luis Suárez y Patrice Evra durante el partido del 15 de octubre de 2011
    © AFP 2020 / Andrew Yates
    Luis Suárez y Patrice Evra durante el partido del 15 de octubre de 2011

    Unos meses más tarde, el 11 de febrero de 2012, volverían a medirse ambos equipos, esta vez en Old Trafford, y durante la ceremonia previa al inicio del choque Suárez le negó el saludo a Evra. El jugador del United lo tomó del brazo para reclamar su saludo, tal vez como expiación de su culpa, pero el suramericano continuó saludando a otros jugadores y lo ignoró.

    Estos casos son solo los más recientes, o los más llamativos por la relevancia que le dieron los medios. Y aunque estas prácticas están cada vez más lejos de los campos del fútbol, aún quedan posiciones, como las del árbitro rumano, que el fútbol necesita extirpar para siempre, para bien del propio deporte y por la ascendencia que tiene entre los niños y los jóvenes de todo el mundo.

    Etiquetas:
    insultos, Champions League, racismo, fútbol
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